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Que sí, que no: revuelo en la Argentina por un telegrama del Papa

AFP PHOTO POOL / ALBERTO PIZZOLI
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Otro confuso episodio atrapa la opinión pública de los argentinos y vuelve a involucrar a la Iglesia en dialécticas políticas

El 25 de mayo se celebra en la Argentina el aniversario del primer gobierno patrio. Es, junto con la celebración de la Independencia (9 de Julio), la fecha más importante del calendario oficial. Quizá por eso la mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner no dudó en compartir, por los canales oficiales de internet del gobierno argentino, el telegrama que recibió desde la nunciatura argentina con un mensaje de felicitación del Papa Francisco.

El mensaje, breve, decía lo siguiente:

Cristina: me es grato hacerte llegar mi saludo y cercanía con motivo de la fiesta nacional, junto con mi más sentida felicitación a todos los argentino (SIC), para quienes pido al Señor, por intercesión de María Santísima de Luján, que encuentren caminos de convivencia pacífica, de diálogo constructivo y mutua colaboración, y crezca así por doquier la solidaridad, la concordia y la justicia".

Por el tono y el error de tipeo, el telegrama generó sospechas. Y un periodista de la cadena C5N consultó con monseñor Guillermo Karcher, ceremoniero argentino y colaborador cercano del Papa, sobre la legitimidad del mensaje.

No es la primera vez que el periodismo argentino consulta a monseñor Karcher sobre distintas informaciones, y, como siempre, el sacerdote respondió rápidamente y con franqueza que la carta era falsa y de “mala leche”, uso coloquial para resaltar la mala intención de quien habría provocado el engaño.

La palabra de monseñor Karcher disparó una serie de rectificaciones, se bajó el mensaje de internet, y comenzó una rápida investigación para confirmar si la carta había sido enviada efectivamente desde la nunciatura. Y el gobierno argentino confirmó que así fue, en una aclaración pública ante los medios de comunicación.

La vorágine informativa, que desencadenó lecturas en distintos medios de comunicación, generalmente contrarias al nuncio apostólico en el país y buscando presentar un conflicto entre el Gobierno y la Iglesia a días del Te Deum en la catedral de Buenos Aires por la fecha patria, se resolvió a primera hora argentina.

El mismo Karcher habló por la radio Continental y confirmó: “Hoy rectifico, lo hago con mucha honestidad: no es una carta, es un telegrama oficial, legítimo”, que llega en el momento de la fiesta Patria.

¿Qué pasó?

Como el mismo Karcher reconoció, "hubo mala información de base que quizás complicó un poquito, pero queda todo claro hoy”. Lo más probable es que este mensaje, como ocurre con cada fiesta nacional en cada país, haya sido enviado por las vías oficiales aunque, como es de sentido común imaginar, sin la extensa revisión del Papa y de sus colaboradores más cercanos.

Así también ocurrió con otros telegramas el año pasado, en los que uno imaginaba que si la pluma del Papa hubiese estado detrás de cada letra no hubiese contenido ciertos usos de la lengua no tan propios de su país de origen.

El telegrama contenía un error tipográfico, está claro. Pero distintos periódicos pusieron bajo el ojo de la tormenta al nuncio apostólico monseñor Emil Paul Tscherrig, cuando la gran mayoría de ellos en años habían siquiera considerado un análisis sobre el nuncio y sus funciones, que en la gran mayoría de los casos, demuestran ser desconocidas por los formadores de opinión pública en la Argentina.

Tampoco se justifican algunos mecanismos discursivos por vincular esta suerte de “polémica” con el regreso de un jefe de Estado a la celebración del Te Deum por el 25 de mayo en la catedral de Buenos Aires, celebración anteriormente presidida por el cardenal Jorge Bergoglio y por varios años evitada por los mandatarios Néstor y Cristina Kirchner.

Acaso sirva, para entender lo ocurrido, el mensaje del Papa ante los periodistas acreditados en Roma para su elección, en el que les aclaró que “aunque es ciertamente una institución también humana, histórica, con todo lo que ello comporta, la Iglesia no es de naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios”.

Cualquier lectura política por este malentendido del telegrama es desmedida, aunque ciertamente el malentendido podría haber sido evitado. Es muy probable, como un periodista argentino le decía a otro recientemente, que “todavía como país estamos aprendiendo a informar esto de que el Papa sea argentino”. 

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