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África lucha contra la dependencia financiera de Occidente

© Ben Sutherland
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Importante paso adelante de las economías africanas, pero también tiene sus sombras

Hace tiempo que los países africanos están buscando fuentes de financiación alternativas a la Ayuda al Desarrollo que reciben desde Occidente. La entrada de China y otros países BRICS en el continente ha facilitado la llegada de créditos blandos. Igualmente, las inversiones directas provenientes de estos y otros países también favorecen la diversificación de la financiación y el deseo de romper con la dependencia de Occidente.

Además permite que sean los propios países africanos los que determinen sus prioridades de desarrollo y busquen el dinero que necesitan para financiarlas. Esto supone un gran cambio con respecto a un pasado muy reciente en el que los países donantes y sus instituciones, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, imponían sus programas y decidían en que aspectos del desarrollo debía invertir cada país.

En los últimos años, se ha dado un paso más hacia la independencia financiera de los países africanos. Atraídos por los bajos tipos de interés actuales estos están optando por emitir Eurobonos en los mercados internacionales.

A parte de Sudáfrica, las Islas Seychelles fueron el primer país de África subsahariana en emitir bonos. Al año siguiente , le siguió Ghana y desde entonces, poco a poco otros países han emitido bonos en euros, como Gabón, Senegal, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Nigeria, Namibia y Zambia.

El verdadero camino a seguir en este campo lo marcó Zambia en 2012 cuando emitió bonos a 10 años buscando 750 millones de dólares que tuvieron mucho éxito en los mercados internacionales y consiguió 11 millones más de los que buscaba. Al año siguiente Ruanda hizo lo mismo emitiendo bonos por valor de 400 millones de dólares en la Bolsa de Irlanda. Ahora mismo Zambia está a punto de emitir bonos por valor de 1.000 millones de dólares para financiar su déficit presupuestario, de los cuales tiene previsto gastar 600 millones en el desarrollo de la energía e infraestructura tanto vial como ferroviaria. De igual modo, en breve Kenia debutará en el mercado de los eurobonos buscando 1.500 mil millones de dólares para financiar proyectos de infraestructura.

Según el Fondo Monetario Internacional, más del 20 % de los 48 países que componen África subsahariana han vendido Eurobonos.

No olvidemos que esta región está experimentando un fuerte crecimiento económico y que, según la mayoría de los expertos, seguirá siendo de las más productivas del mundo en los próximos años. La demanda doméstica es uno de los principales impulsores de este crecimiento lo que se traduce en una fuerte presión de los ciudadanos sobre sus gobiernos para que destinen recursos al desarrollo de infraestructuras y proyectos de inversión pública. Según cálculos del Banco Mundial, durante los próximos 10 años, la región necesita gastar unos 93.000 millones de dólares para impulsar el crecimiento de las economías y la productividad empresarial.

Esto explica la necesidad de los países subsaharianos de emitir deuda, pero no el interés de los inversores para comprarla. En este punto existen varios factores pero entre ellos prima el que se traten de países con una reducida carga de deuda pública, el 40 % del PIB, de media, lo que favorece el repago de la deuda en el futuro.

Pero no todo es tan bonito y fácil como parece. El subjefe de la división del Departamento Monetario y de Mercados de capitales del FMI, Amadou Sy, advertía, hace ya un año, que estos bonos no han sido la salvación de muchos de los países que pensaban que lo serían. Señala que algunos países han incumplido pagos, como fue el caso de las Seychelles que en 2008 dejó de pagar 230 millones de dólares, después de una fuerte caída de los ingresos generados por el turismo y de años de gastos excesivos del gobierno.

Lo mismo sucedió en Costa de Marfil en 2011, donde las disputas electorales impidieron pagar intereses por un valor de 29 millones correspondientes a bonos emitidos en 2010. En la actualidad, Ghana y Gabón están luchando por encontrar dinero para una fianza de 750 y mil millones, respectivamente, sobre los eurobonos a 10 años que alcanzarán su madurez en 2017. Pero esto, dice el economista, no está disuadiendo a otros países de seguir emitiendo bonos.

Por su parte, el premio Nobel de Economía y profesor de la Universidad de Columbia, Joseph Stiglitz, se preocupa por el excesivo endeudamiento de estos  países a largo plazo, lo que beneficia solo a los bancos. Para evitar esto, el profesor propone que se cree una estructura global de gestión de la deuda, que se invierta de forma inteligente y que estos países se abstengan de pedir prestado aún más dinero para pagar sus deudas.

Ambos economistas advierten de que si los tipos de interés dejan de ser bajos puede que la atracción de los inversores por el bono africano decaiga, lo cual puede afectar al crecimiento económico y poner en riesgo el pago de los préstamos.

La inestabilidad política es otro elemento que podría poner zancadillas a este proceso, reduciendo el crecimiento económico y el aumento de las tasas de interés.

Para prevenir algunos de estos problemas, además de las sugerencias de Stiglitz, Sy sugiere que se desarrolle el buen funcionamiento de los mercados nacionales de bonos para atraer ahorro tanto interno como externo.

Evidentemente, el intento de diversificar las fuentes de financiación y la búsqueda de una mayor independencia económica que permita a los países africanos decidir sus propias prioridades de desarrollo y ser capaces de financiarlas es algo muy loable. Sin embargo, el riesgo está en que no se logre tal independencia que se busca y se caiga, por el contrario, en las redes de las instituciones financieras, mucho más inhumanas que los gobiernos occidentales.

Por Chema Caballero. Artículo publicado originalmente por Mundo Negro
 

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