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9 claves sencillas para ajustar la ira

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Con ella puedo herir, sin ella me pueden pisotear: una emoción que bien integrada puede convertirse en expresión de amor

Cuando la ira nos abruma puede dañar, ¿cómo dirigirla en la buena dirección?
 
1. Detectar los diversos colores de la ira
 
No sólo es alzar a otro la voz; también hay rencores silenciosos, murmuraciones interiores contra una institución, hay molestias con uno mismo, autocastigos,…
 
 
2. Preguntarse si la ira es proporcionada o no
 
Mira al exterior y pregúntate: Si una reacción justa es de 10, ¿cómo evaluar este comportamiento? Si respondes 14 o incluso 25, también sabrás en qué proporción hay que reducirla. Si te falta distancia, ejercítate mirando a los demás. Después, aplícate el ejercicio a ti mismo.
 
 
3. Toma distancia
 
Si tienes dudas fundamentadas de la respuesta apasionada que te quema los labios, mejor abstente, reflexiona y habla una vez te hayas tranquilizado.
“Aléjate lo máximo posible, en el mismo instante, del objeto que excita tu ira. Mantén un profundo silencio también todo el tiempo que dure el ataque”, aconseja el Cura de Ars.
 
 
4. Practica la virtud contraria a la violencia: la dulzura
 
Y empieza lo antes posible, tal y como lo aconseja un padre del desierto: “Si es posible, hay que evitar que la ira penetre en el corazón; si ya lo está, actúa de manera que no se manifieste en el rostro; si se muestra, guarda la lengua para intentar preservarte de ella; si ya está en los labios, impide que pase a los actos y vela por eliminarla lo antes posible de tu corazón”.
 
 
5. Ejerce la humildad (que no es la modestia)
 
El orgullo es a menudo la raíz de la ira.
 
 
6. Déjate ayudar
 
Si, a pesar de tus esfuerzos, tus arrebatos siguen siendo incontrolables, frecuentes y duraderos, la causa actual (la pareja, un superior, un niño,…) muy probablemente no sea más que el revelador de antiguos traumas. Que hayas vivido periodos de calma no quiere decir que el problema esté resuelto, sino sólo que el desencadenante está lejos.
 
 
7. Cuida tu cuerpo
 
Cuando te acalores: respira profundamente y practica la coherencia cardiaca. A largo plazo, si tu carácter te lleva a la ira: evita los excitantes y practica regularmente un deporte.
 
 
8. Entra en un camino de perdón
 
Los estallidos repetidos, y con mayor razón el resentimiento, están a menudo ligados a injusticias (verdaderas o percibidas) no digeridas.
 
 
9. ¡Saber montar en cólera…!
 
…por una causa justa y de manera controlada. La dulzura es un equilibrio justo entre dureza y blandura. “Yo nunca oí a mis padres levantar la voz –dice un hombre de 52 años-. El otro día, por primera vez en mi vida, me enfadé con un vecino que me trataba injustamente de mentiroso. Esta ira, medida, me da confianza en mí mismo”.
 
 
Por Pascal Ide, sacerdote, médico, doctor en filosofía y en teología, y autor de numerosas obras de espiritualidad y desarrollo personal. Actualmente trabaja en la Congregación vaticana para la educación católica.
 
Artículo publicado originalmente en el mensual L’1visible
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