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Ponerse en los zapatos del otro: la empatía

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¿Qué tanto conocemos a los individuos que están en nuestro entorno? ¿Nos inquietamos por ayudarles en sus problemas, les escuchamos? ¿Sabemos qué sienten, qué piensan?

El valor de la empatía ayuda a reavivar el interés en las personas que nos rodean, y de esta manera, desarrollar relaciones interpersonales armónicas, pues a veces las preocupaciones y los afanes de la vida diaria, llevan a centrarnos en nosotros mismos y a volvemos indiferentes ante los demás.
 
¿Qué tanto conocemos a los individuos que están en nuestro entorno? ¿Nos inquietamos por ayudarles en sus problemas, les escuchamos? ¿Sabemos qué sienten, qué piensan? La indiferencia y el individualismo son algunos de los males de este tiempo, es frecuente olvidar que a nuestro lado hay seres humanos iguales a nosotros.
 
La empatía es un valor que optimiza las relaciones, promoviendo la sana convivencia ya sea al interior de la familia, en el ámbito laboral o en los espacios sociales.
 
¿Qué es empatía?
 
Empatía es la habilidad de ponerse en el lugar del otro para entender sus necesidades, sentimientos y problemas. Para lograrlo se requiere escuchar activamente a las personas y captar sus emociones, para así obtener una relación cercana y comprensiva. La empatía permite la comprensión de las emociones y actos ajenos sin tener que estar de acuerdo necesariamente.
 
Esta virtud requiere también aprender a alejarse del “yo” –mis excusas, razones, ideas, pensamientos- para pensar desde la óptica del otro. Este aprendizaje hace que se amplíen las percepciones y se evite juzgar a los demás cegándose en un punto de vista.
 
Daniel Goleman autor pionero en temas de inteligencia emocional explica que “la conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos encontremos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás” (danielgoleman.info).
 
La empatía permite conocer y comprender mejor a las personas a través del trato cotidiano, de esta forma se mejora en familia, obteniendo una mayor colaboración y entendimiento entre todos; con la pareja la relación es cada vez más estable y alegre; con los amigos garantiza una amistad duradera; con los conocidos abre la posibilidad a nuevas amistades; en la empresa ayuda a conseguir una mayor productividad al interesarnos por los empleados y compañeros.
 
Las personas que han desarrollado un buen nivel de empatía, son capaces de “adivinar” lo que están sintiendo los demás, pues se anticipan a sus necesidades, y saben identificar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas.
 
Así pues, la empatía es la capacidad de vivenciar la manera en que siente otra persona, lo que conlleva a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones.
 
¿Cómo ser empáticos?
 
Vivir este valor es sencillo si se pone empeño en pensar un poco en los demás y se actúa en consecuencia. Por eso, se deben cuidar los pequeños detalles que reafirmarán este valor:
 
Procurar sonreír siempre, esto genera un ambiente de confianza y cordialidad. La serenidad que se manifiesta desarma hasta el más exaltado.

Inicialmente se debe considerar como primordiales los asuntos de los demás y después los propios. Después de haber escuchado, la persona que se ha acercado, seguramente tendrá la capacidad de entender nuestra situación y estado de ánimo, por lo cual estará dispuesta a ayudarnos.

No es recomendable hacerse un juicio prematuro de las personas. Cuando alguien se nos acerca, es porque necesita con quien hablar…

En caso que no sea el momento adecuado por falta de tiempo u otras razones, se debe expresar con cortesía y delicadeza -que también es empatía- y las personas se sentirán igualmente atendidas. Sin embargo, no se debe dejar pasar mucho tiempo para charlar con la persona.

Evitar demostrar prisa, aburrimiento, cansancio, dar respuestas tajantes u distraerse en otras cosas mientras se está en una conversación con otras personas.

Algunos gestos amables como una palmada en el hombro o un apretón de manos, son muestras de afecto que pueden valer igual o más que las palabras, sobre todo si la persona pasa por un mal momento.

Concluimos diciendo que la empatía es un valor indispensable en todos los aspectos de la vida, permite enriquecer las relaciones interpersonales y al mismo tiempo cultivar otros valores como la confianza, la solidaridad, la amistad, la comprensión, la generosidad, el respeto y la comunicación.
 
Artículo publicado originalmente por lafamilia.info 

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