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Marcial Maciel, ¿una mancha para la santidad de Juan Pablo II?

CPP/Giancarlo Guliani
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Su secretario asegura que nunca supo nada, pues la burocracia vaticana no refirió al Papa informaciones sobre sus delitos.

Durante el proceso de beatificación de Juan Pablo II, la Santa Sede y la Legión de Cristo han ido reconociendo los delitos del fundador de esa congregación religiosa, el sacerdote Marcial Maciel.
 
Esta constatación ha llevado a diferentes voces a pedir que la Iglesia detenga el proceso de reconocimiento de santidad de Karol Wojtyla, pues habría apoyado y encubierto a un hombre acusado de pedofilia y de otros gravísimos abusos.
 
El caso Maciel, ¿constituye una mancha en la vida de santidad de Juan Pablo II?
 
Esta pregunta se hace aún más fuerte al leer los documentos publicados en Internet en los que se muestra cómo desde junio de 1948 el Vaticano fue informado sobre problemas graves morales del padre Maciel y sobre cómo violó el secreto de la Confesión para controlar a sus víctimas.
 
La persona que mejor puede responder a esta terrible pregunta es el cardenal Stanislaw Dziwisz, quien fue el fiel secretario de Juan Pablo II tanto en su pontificado como cuando era arzobispo de Cracovia.
 
Y el cardenal, que hoy es arzobispo de Cracovia, responde a esta pregunta en el libro entrevista que concedió el año pasado al periodista Gian Franco Svidercoschi, "He vivido con un santo”.
 
El histórico secretario al tener conocimiento de documentos que llegaron al Vaticano denunciando la vida de Maciel, reconoce que se trata de una cuestión que suscita serias dudas: “Lo sé yo también, pero razonando a posteriori, creo que el Santo Padre nunca debió haber recibido a ese individuo. Pero Juan Pablo II cuando lo encontró ¡no sabía nada, absolutamente nada!", asegura en la página 116 del libro.
 
"¡Para él era todavía el fundador de un gran orden religiosa y basta, ninguno le había dicho nada! ¡Ni siquiera de los rumores que corrían!", aclara el purpurado.
 
Dziwisz considera que la causa por la que Juan Pablo II no tuvo información de los delitos de Maciel hay que atribuirla a la burocracia vaticana.
 
"Son, por desgracia, las consecuencias de una estructura aún extremadamente burocrática", indicó refiriéndose a la Curia Romana. En general, la oficina que recibió las denuncias sobre los problemas morales del padre Maciel era la Congregación para los Institutos de Vida Religiosa.
 
Hasta el momento, ninguno de los miembros de la Curia Romana se han atribuido la responsabilidad de haber bloqueado información que debería haber recibido Juan Pablo II sobre Marcial Maciel.
 
Hay que tener en cuenta que las denuncias contra Maciel fueron desbloqueadas en el Vaticano, en el año 1999, por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger.
 
Su investigación procedió con más facilidad gracias a la decisión de Juan Pablo II, tomada en 2001, de dar plenos poderes a esa Congregación vaticana para procesar canónicamente a los clérigos acusados de pedofilia, violación del secreto de Confesión y otros delitos particularmente graves.
 
Fue una manera para superar la burocracia eclesial que en ocasiones paralizaba las investigaciones de estos casos. Juan Pablo II dejó claro cuál era el tribunal competente y le dio los poderes necesarios. Fue sin duda un paso decisivo para acabar con esa famosa “burocracia”.
 
El  reconocimiento de la santidad de Juan Pablo II exige que aquellos hombres de Iglesia aún en vida que no fueron diligentes a la hora de informar al Papa sobre los delitos del padre Maciel reconozcan su falta. Se trata de un acto de justicia elemental para las víctimas de los abusos de Maciel, quienes durante años experimentaron cómo la Iglesia no escuchó su voz, haciendo doblemente agudo su sufrimiento.
 
 
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