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¿Pueden los demonios arrepentirse y salvarse?

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La respuesta, basada en la Biblia, en la enseñanza común de los Padres de la Iglesia y del testimonio de los doctores de la misma es un claro y contundente no

Hay gente que se pregunta si los demonios pueden arrepentirse de sus pecados y salvarse. Muchas de estas personas defienden una noción de "salvación universal" de la cual no estarían exentos los ángeles caídos, tal vez al pasar uno o dos eones más en el infierno. Razonan que Dios no castiga de ese modo y que tarde o temprano los demonios se reconciliarán con Dios.

La pregunta es: ¿Pueden los demonios arrepentirse y salvarse?

La respuesta, basada en la Biblia, en la enseñanza común de los Padres de la Iglesia y del testimonio de los doctores de la misma es un claro y contundente no. Las razones son las siguientes:

1. Los demonios son ángeles caídos que mantienen su naturaleza angélica intacta, aunque deformada por el pecado. Al ser seres espirituales, no perciben la naturaleza de las cosas de modo "escalonado" como los seres humanos. Antes bien, los ángeles entienden las cosas de modo intuitivo y directo tal y como son las cosas en sí mismas. Y esto vale tanto para los ángeles buenos como para los caídos – "demonios."
 
2. Al percibir las cosas por sí misma, los ángeles no "malentienden" y al haber sido creado buenos en un principio, carecen de un trasfondo de circunstancias lamentables que muchas veces nubla el entendimiento humano y le facilita pecar o cometer errores con mayor o menor imputación moral. Los ángeles caídos no pueden excusarse diciendo "Me criaron mal y tuve una niñez llena de abusos y privaciones." No fue así, su niñez fue una perfecta en donde atisbaban la presencia de Dios de un modo mucho más elevado que los seres humanos, pero aun privada de la visión sobrenatural de Dios sin antes pasar una prueba.
 
3. La serie de elecciones y decisiones que llevaron a los ángeles a rebelarse fueron una de naturaleza espiritual. Cada paso, cada decisión que ellos tomaban en contra de Dios los llenaba paulatimante de creciente odio, rabia y soberbia.
 
4. Dios les envió a cada ángel que estaba en proceso de caer una cantidad astronómica de gracias de arrepentimiento, gracias que los más obstinados rechazaban repetidamente con una "cantidad proporcional y creciente," por decirlo así, de rechazo a estas gracias de arrepentimiento.
 
5. Llegó el momento en que Dios cesó de enviarles estas gracias a los ángeles rebeldes pues si seguía haciéndolo, la maldad de los ángeles caídos hubiese seguido creciendo aun más con muchísimos más pecados. En ese momento los ángeles caídos quedaron confirmados la maldad, atados al objeto de su predilección que lo era – y es – su odio a Dios y a sus criaturas, a todo lo santo y puro, a todo lo noble y bueno.
 
6. Ya que sin la gracia de arrepentimiento los demonios no pueden arrepentirse, nunca jamás pedirán perdón y por eso nunca jamás serán reconciliados con Dios.
 
7. El infierno no lo creó Dios, lo creó las criaturas caídas. Y no es tanto un "lugar espacial" es primeramente un estado. No es tanto que los demonios estén en el infierno, es más correcto decir que ellos cargan el infierno – su estado de separación completa de Dios – consigo a donde quiera que vayan o se encuentren. Ellos se rehúsan a no cargar el infierno con ellos porque no pueden arrepentirse. Por lo tanto, los demonios siempre vivirán en el infierno durante toda su existencia y esa existencia es, como la nuestra, infinita.

Referencias: Summa DaemoniacaExorcística, Historia del Mundo Angélico del Padre José Antonio Fortea; Angels and Demons: What Do We Really Know about Them?, del Dr. Peter Kreeft; y Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino

 

Tags:
demonio
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