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El bosque de Piaśnica, el Gólgota de Pomerania

© Zbiory Archiwum Państwowego w Gdańsku
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Una testigo relata las matanzas en el "primer polígono industrial para asesinatos en masa"

En un bosque a cierta distancia de Piaśnica, a 8 km al norte de Wejherowo, en los primeros meses de la ocupación alemana, fueron fusilados cerca de dos mil polacos de Gdynia, Wejherowo, Puck y los pueblos de los alrededores y de la ciudad libre de Danzig. Equivalente a una sentencia de muerte era ser ciudadano de origen judío.

Hasta abril de 1940 fueron asesinadas de 12 a 14000 personas. "Sin lugar a dudas para los nazis Piaśnica era el primer polígono experimental para el asesinato en masa" – dice Elizabeth Grot, autoridad en la materia y antigua responsable del Museo de Stutthof.

Ya casi al final de la guerra, como se hizo en muchos otros lugares, también en el bosque de Piaśnica fueron exhumados los cadáveres e incinerados in situ para borrar las huellas de la actividad criminal de los ocupantes. Por lo tanto, después de la guerra, se han podido identificar sólo 459 víctimas, entre ellos sacerdotes, maestros, funcionarios públicos, empresarios, comerciantes, artesanos, agricultores, oficiales de marina, soldados, guardias de fronteras y de la policía.

Dos colectivos destinados a ser exterminados eran los profesores y el clero cuyo único delito era promover la cultura polaca de esas áreas de Polonia.

El Gauleiter Albert Forster, del distrito de Danzig-Prusia Occidental, el 10 de agosto 1940, en un informe sobre el papel del clero polaco se explicaba con más precisión del por qué los sacerdotes polacos tuvieron que morir: "El clero polaco en su mayor parte eran polacos fanáticos, nacionalistas y justamente por medio de la iglesia fanatizaban y despertaban el espíritu polaco en la población. La mayor parte de los sacerdotes católicos han sido expulsados en los meses de septiembre, octubre y noviembre del año pasado". Típico del cinismo de estos jerarcas nazis es el eufemismo para ocultar el crimen. Detrás de la expresión inocua ”fueron expulsados” están las ejecuciones en los bosques o lugares apartados o sino una estancia indefinida en un campo de concentración.

Los informes que la gendarmería alemana elaboraba para ser presentados a la gestapo no resisten el menor análisis. Lamentablemente hay que decir que sin embargo eran suficientes para el arresto y posterior ejecución de aquellos que promovían el espíritu y la cultura polaca, entre otros, muchos sacerdotes, religiosos y religiosas.

He aquí un informe del 23 de septiembre 1939 sobre el motivo del arresto del sacerdote Boleslaw Witkowski: "El párroco Boleslaw Witkowski durante la guerra declaró públicamente en varias ocasiones que los franceses habían roto la línea alemana (Westwall) en 7 lugares. Por esto Witkowski infundió confianza entre sus feligreses hacia los polacos. Su arresto por la Gestapo se llevó a cabo”.

Cuando fue arrestado le ordenaron revestirse con los ornamentos litúrgicos para celebrar la misa. ¡Nunca imaginó el padre Witkowski cómo sería su última misa!

Sacerdote del Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo; víctima asociada a la Víctima divina del Calvario. En el árbol de la cruz el Divino Maestro, en un árbol también su discípulo.

Nos queda el relato de una residente de un pueblo cercano, Elizabet Ellwart. En el otoño de 1939 se dirigía caminado a casa de sus suegros que vivían en Leśniewo y tenía que pasar a través del bosque de Piaśnica.
 
"Mi marido fue movilizado a finales de agosto 1939. Estaba esperando su regreso de un día para otro. Yo estaba embarazada de siete meses, y me sentía muy sola (…). De repente oí un fuerte grito: Stehen bleiben". Ante mí estaba un soldado alemán. Llevaba el uniforme regular de la Wehrmacht y el casco en la cabeza (…). El soldado en algún momento se alejó de mí ordenándome permanecer en el lugar hasta su regreso.

 
Entonces miré a mi alrededor y vi a una corta distancia desde el lugar donde me encontraba, el cadáver colgado de un árbol del sacerdote Boleslaw Witkowski, párroco de Mechowo. El padre Witkowski colgaba del gran árbol con las manos atadas a la espalda y estaba revestido con ornamentos litúrgicos.
 
Reparé también bajo otro árbol, había dos hombres con camisa blanca, pantalón negro y botas altas y gorras negras en la cabeza. Ambos estaban manchados de sangre, y uno de ellos sostenía un niño, tal vez de dos años por las piernas, las separó, y después golpeó la cabeza contra el árbol varias veces.
 
En ese momento, estos hombres repararon en mí. Uno de ellos arrojó el niño al suelo, y vinieron corriendo hacia mí. Me di cuenta por sus gorras que eran miembros de las SS (…). Ante cada pregunta yo le respondía que no podía ver y que no sé (…). Él lo registró todo y dijo: Sind sie deutsch? Seguramente consideró mi apellido alemán de soltera (Lehman). Le contesté: Ich bin hier geboren. Después de un momento los hombres de las SS me dijeron que si alguna vez comentaba algo sobre lo que vi aquí, no sólo me matarían a mí, sino a toda mi familia y a todo el pueblo. Después de estas palabras se alejaron (…)”.
 
El padre Boleslaw Witkowski fue desde 1905 párroco de Mechowo en el distrito de Puck. Como diputado en el parlamento prusiano exigió los derechos étnicos y económicos para los polacos. Fue presidente del Banco Popular y como trabajador social se encargó de que ninguna de las granjas amenazadas cayera en manos de los alemanes. Por sus actividades patrióticas y sociales recibió después de la Primera Guerra Mundial la Orden de Polonia Restituta.

 

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