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San José hoy seguramente pagaría el IVA

Christ in the House of His Parents ('The Carpenter's Shop') 1849-50 Sir John Everett Millais, Bt 1829-1896 Purchased with assistance from the Art Fund and various subscribers 1921 http://www.tate.org.uk/art/work/N03584

Aleteia Team - Inma Álvarez - publicado el 18/03/14

¿Cuál era la profesión y la clase social del padre de Jesús?

“Carpintero” es la palabra que usa la tradición para hablar de la profesión de san José, el padre de Jesús según la ley judía. Pero ¿en qué categoría le colocaba esta profesión en la Galilea de su tiempo? ¿Era una familia burguesa, clase media o pobre?

El cardenal Gianfranco Ravasi publicó un artículo al respecto en el diario Avvenire, recordando que esta cuestión ha sido objeto de polémica.

La palabra griega utilizada por el evangelio de Marcos es “tekton”: este término, explica el cardenal Ravasi, se refiere al carpintero, pero no específicamente al carpintero artesano fabricante de muebles y ornamentos, sino sobre todo al que trabajaba fabricando en la construcción, pues las techumbres de las casas palestinas, los techos a terraza, se fabricaban con vigas de madera unidas con ramas, arcilla y fango.

“Con las recientes excavaciones de Séforis, una elegante ciudad a sólo seis kilómetros de Nazaret”, explica el purpurado, “se ha abierto camino la idea de que José y su hijo habrían trabajado allí, entrando en contacto con la cultura urbana helenística».

«Pero, dado que en los evangelios nunca se menciona Séforis durante el ministerio galileo de Jesús, esto es sólo una posibilidad genérica”, añade.

Varios autores intentaron determinar a qué clase social pertenecería la familia de Jesús. El experto alemán Rainer Riesner, en su obra Jesus als Lehrer (Jesús como maestro, 1981), le catalogaba como profesional liberal, similar a un maestro o artista.

Otros, pretendiendo justificar ideales del presente, les han colocado al borde de la miseria, mientras que otros han catalogado a José y a su hijo como “pequeños empresarios”.

El cardenal Ravasi llama a la prudencia sobre este punto, y a pensar sin fundamentalismos. En el siglo I, las clases altas en Galilea las constituían los latifundistas, los grandes mercaderes y los cobradores de impuestos, aparte de las clases políticas y sacerdotales, y es obvio que la familia de Jesús no pertenecía a este estrato social.

Por el contrario, las clases bajas eran los jornaleros y “proletariado rural”, los que trabajaban por el sueldo de un día recogiendo cosechas y trabajando la tierra de otros. Tampoco cabría colocar a la Sagrada Familia en este grupo.

“La categoría del téktôn, como la de los pequeños agricultores y pescadores, se colocaba en un nivel intermedio entre ambos extremos, pero con tendencia a la baja. No tiene sentido aplicar a la familia de Jesús la clasificación de ‘middle class’ tal y como se entiende en Estados Unidos”, explica el cardenal Ravasi.

En realidad, la familia de Jesús, “ni estaba reducida a la miseria, ni pertenecía a la burguesía comercial. Mantenía un estilo de vida decoroso pero modesto”, ligado a la construcción y al trabajo manual, y que pagaba sus impuestos, como hoy un trabajador autónomo que pagaría su IVA.

“Los datos evangélicos sobre su vida y su predicación le llevan constantemente a este horizonte sencillo y modesto», afirma.

«Los centros que visitaba durante su predicación pertenecían a esta clase social: Nazaret, Caná, Naím, Corazín, Cafarnaúm. Como hemos dicho, su itinerario nunca incluyó Séforis o Tiberiades, ciudades helenísticas y residenciales”, continúa.

Esta “modestia”, concluye el cardenal, “se convierte en un signo de la encarnación que coloca a Dios en la sencillez de lo cotidiano.

El cristiano es invitado a trabajar con sus propias manos, como dice san Pablo a los Tesalonicenses, «para no ser un peso». «El que no trabaja, que no coma’, pero recordando siempre de ‘no afanarse por esta vida, qué comeréis ni con qué os vestiréis’ (Mateo 6,25.31-32)”.

Artículo adaptado por Aleteia del original procedente de Avvenire

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