Aleteia

El sacerdote, ¿el hombre de los mil si?

© Africa Studio/SHUTTERSTOCK
Comparte

¿Cómo juzgamos a nuestros sacerdotes?

¿Cómo hablas de tu párroco, o del sacerdote que conoces? ¿Te encuentras en algunas de estas respuestas? Un buen test para ver cómo andamos de afecto y estima hacia los sacerdotes, ahora que viene la fiesta de San José, patrono de las vocaciones sacerdotales.
 
Si está solo en la iglesia, "se cierra en su intimismo".
Si sale, "va siempre por ahí y nunca se le encuentra ".
Si va a bendecir las casa (o mejor, a las familias), "nunca está en la iglesia".
Si no va, "no hace nada por conocer a sus parroquianos ".
Si alguna vez acepta ir al bar "es un hombre mundano".
Si no acepta, "vive aislado".
Si se para por la calle a hablar con la gente, es "chismoso".
Si no se para, "es distante".
Si habla con las viejecitas, "pierde el tiempo".
Si dialoga con las jóvenes, “le gustan las mujeres".
Si está con los chicos y juega con ellos, "quizá tenga tendencias raras ".
Si no está con ellos, "olvida su principal deber".
Si acoge en casa a ciertas personas, "es imprudente".
Si no las acoge, "no se comporta como un cristiano sensible".
Si en la iglesia dice verdades que duelen, "hace política".
Si calla, “pasa de todo".
Si predica un minuto de más se convierte en "interminable".
Si habla o predica poco, "no tiene autoridad” o "no está preparado".
Si se ocupa de los enfermos, "se olvida de los sanos".
Si acepta invitaciones a comer o a cenar "es un comilón y un bebedor".
Si rechaza, "no sabe vivir en sociedad".
Si organiza encuentros y reuniones, "está siempre molestando".
Si calla y escucha, "se deja dominar por los que mandan".
Si intenta poner al día algunas cosas, "desprecia todo lo que hay que conservar".
Si considera válidas algunas tradiciones, "no entiende los tiempos actuales".
Si está de acuerdo con el obispo, "se deja instrumentalizar y no tiene personalidad".
Si no comparte todo lo que el obispo propone, "está fuera de la Iglesia".
Si pide la colaboración de los fieles, "es que no quiere hacer nada".
Si actúa por sí solo, "no deja espacio a los demás".
Si se ocupa de los inmigrantes, "es imprudente".
Si no se interesa, "es un gran egoísta que no quiere mancharse".
Si organiza excursiones, peregrinaciones, "sólo piensa en ganar dinero".
Si no las organiza, "es indolente y no tiene iniciativa".
Si hace el boletín parroquial, "desperdicia tiempo y dinero".
Si no lo hace, "no informa a los fieles sobre las actividades de la parroquia".
Si está en casa, "nunca se le ve en el despacho".
Si empieza la santa Misa a su hora, "su reloj va siempre adelantado".
Si empieza un minuto después, "hace lo que quiere y no respeta a los demás".
Si recuerda a todos el deber de compartir y ser solidarios, "siempre está pidiendo dinero".
Si lleva hábito sacerdotal, "está desfasado".
Si viste de civil, "esconde su identidad".
 
Si… si… si…
 
Señor, dime, ¿pero cómo tiene que ser un cura?
Respuesta del Señor:
"Un enamorado de Dios".
 
Y no debería olvidar que "el discípulo no es más que su maestro
Ni el enviado más que el que le envía…".
Si me han perseguido a mí, también os perseguirán a vosotros;
Si han observado mi Palabra, también observarán la vuestra" (Jn 15).
"Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28).
 
Artículo publicado en Qumran, traducción del italiano por Inma Álvarez (Aleteia)
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.