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Carnaval: ¿cuál es su verdadero sentido?

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Patricia Navas - publicado el 27/02/14 - actualizado el 21/02/20

El significado de esta fiesta ha cambiado completamente en los últimos años

¿Cuál es el origen del carnaval?, ¿cómo ha evolucionado?, ¿qué sentido tiene hoy?, ¿es positivo celebrarlo? Responde a Aleteia el profesor de historia moderna Jesús María Usunáriz de la Universidad de Navarra.

¿Cuál es el origen del carnaval?

Lo habitual es decir que se pierde en la noche de los tiempos. Pero si nos basamos en los testimonios, tenemos que los romanos ya celebraban las saturnalias, unas fiestas con cierta semejanza con lo que conocemos como el carnaval.

Hay muchos precedentes del carnaval, pero tal y como se entiende hoy se inscribe en una cultura cristiana, responde a unas características del mundo occidental cristiano.

Se desconoce la fecha exacta en la que se habría iniciado el carnaval así, que corresponde a una determinada forma de entender el calendario anual.

En concreto, viene de un periodo de tiempo que va desde que acaba la Navidad hasta el Miércoles de ceniza.

¿De dónde viene la palabra?

Carnaval parece que tiene relación etimológica con la palabra carne y el momento previo al periodo de ayuno y de prohibición de comer carne de la Cuaresma.




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¿Cómo ha evolucionado su celebración?

El carnaval tal y como lo conocemos está hoy muy extendido por todos los pueblos en occidente. Las costumbres son muy similares en todos los casos. Hay unos días especiales hasta llegar al Martes de carnaval.

A partir de los siglos XVI, XVII y XVIII, hay unos intentos cada vez más claros de controlar las manifestaciones de carnaval por considerar que conlleva una serie de excesos que es necesario frenar o parar. En el siglo XIX continúa celebrándose y hay épocas en las que el carnaval se prohíbe tajantemente.

¿Por ejemplo?

La dictadura de Franco en España. En los últimos treinta o cuarenta años, cuando el carnaval se recupera, se observa un doble fenómeno: los carnavales muy tradicionales, de los que se conservan testimonios etnográficos y que se mantienen prácticamente tal cual eran y han quedado como algo casi folklórico; y otros que aun manteniendo su tradición han evolucionado y se adaptan a los tiempos en sus contenidos y en sus formas.

¿Dónde encontramos estos dos tipos de carnavales?

Hay carnavales tradicionales rurales como el del pueblo de Navarra, Lanz, que es siempre el mismo. Lo recuperaron Pío Baroja y su hermano. El disfraz y el baile son inmóviles, cada año igual.

En cambio el carnaval de Cádiz, por ejemplo, se celebra cada año adaptando los cantos, los vestidos,… a las circunstancias que se viven; los festivales se adecúan a los problemas que han surgido durante ese año.

¿Los famosos carnavales de Brasil, por ejemplo, formarían parte de este segundo tipo de carnavales?

Los carnavales de Brasil y de buena parte de Latinoamérica son herencia de la cultura occidental adaptada a las circunstancias de cada territorio.

El de Brasil sería quizás más un espectáculo que carnaval. El carnaval obedece a unas razones: la gente explota, se sale de la rutina y aprovecha para la crítica social, política y económica. Algunos carnavales tienen este contenido. Pero otros a veces son más bien festivales.

¿Tiene sentido para un católico celebrar esta fiesta?

Hay una frase de Julio Caro Baroja en su libro El carnaval: “El carnaval no tiene sentido sin Cuaresma”. ¿Por qué existe el carnaval? Porque existe el periodo de Cuaresma; van juntos, forman parte de una manera de entender el calendario anual, que es de tradición judeo-cristiana.

Yo creo que sí tiene sentido celebrarlo, con moderación: forma parte del calendario occidental cristiano. Otra cosa es que como manifestación popular se cometan excesos.

También porque el carnaval obedece a las necesidades de un mundo rural. El carnaval como tal está dentro de un calendario que se adapta a las necesidades de los campesinos que viven en Europa.

Se adapta estética y anímicamente a un determinado calendario: previo al gris cuaresmal, está el estallido carnavalesco, que es de alguna manera preparatorio al ayuno y recogimiento que respondería a la Cuaresma y a la Semana Santa. Y el periodo festivo volverá con la Pascua de Resurrección.

¿Entonces el carnaval es una fiesta positiva para la sociedad?

Depende de quién la haga, cómo la haga,… como todo. ¿El futbol es positivo? Sí. ¿La violencia en él? No. Los excesos en carnaval se pueden controlar.

Sí es positiva porque rompe rutinas, quizás tenía más sentido en otras épocas que en esta, donde hay más momentos de rupturas, de ocio,… en su momento tenía su razón de ser y obedecía a unas necesidades.


CARNIVAL

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¿Y actualmente?

No sé si ahora el carnaval se adapta bien a los tiempos. Muchas veces responde a unas características de una sociedad que ya no es la que era antes. Se ha convertido en una fiesta turística, en un negocio, en un divertimento,.. pero quizás el sentido de este carnaval sea completamente distinto al de antes.

Ahora se hace carnaval sin Cuaresma, es la gran diferencia con el carnaval de antes. En buena parte del siglo XX, el carnaval iba acompañado de Cuaresma; ahora existe pero no se celebra la Cuaresma.

¿Y en el caso de los niños?

El carnaval de los niños se ha extendido a todos los colegios como una actividad lúdica más. No sé hasta qué punto se enseña a los niños su origen, sentido, formas, evolución,..

Se intenta recuperar en los colegios una tradición carnavalesca que se había perdido de alguna manera. Ahora se avanzan las fechas para celebrarlo antes de las vacaciones. No sé cuál es la razón que hay detrás, ¿recuperar viejas tradiciones? Quizás sea eso…

CARNIVAL
VCoscaron | Shutterstock

¿Se le puede dar un sentido pedagógico a esta fiesta?

El carnaval es fiesta: eso automáticamente ya es algo positivo. Eso se dice en todos los colegios. Pero a menudo no se le encuentra sentido porque ha perdido el sentido original.

Póngase en el lugar de un campesino del siglo XVI. Está todo el año trabajando de sol a sol, pero llega un periodo de cierta tranquilidad y comienza un periodo de ayuno y recogimiento.

Termina ese periodo y le queda un tiempo muy breve de cierta tranquilidad previo a otro periodo de recogimiento que es la Cuaresma. Es ahí donde se celebra el carnaval.

Hay una cierta necesidad porque es el momento de romper con la rutina, con determinados comportamientos. Puede saltarse con cierta connivencia de las autoridades determinadas formas de actuar pero sabe que después de ese periodo eso se acaba porque llega otro periodo que obedece a otras necesidades.

Hoy no se inserta en el calendario cristiano. Es un carnaval sin Cuaresma. Es un elemento lúdico más a lo largo del año.

¿Qué dice la Iglesia católica sobre la diversión del carnaval?

Antiguamente intentaba evitar los excesos. Muchos recordamos que en las parroquias e iglesias se rezaba por los excesos del carnaval.

A lo largo de la historia ha habido medidas restrictivas del carnaval, tanto por parte de la autoridad eclesiástica como civil, porque puede haber excesos que lleven al desorden social, o por desórdenes y críticas contra el poder eclesiástico. Y eso sí se ha intentado controlar.




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