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Papa Francisco: Estar con Jesús es volver “a casa”, a la Iglesia

© Sabrina Fusco / ALETEIA
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Homilía hoy en la Domus Santa Marta

Seguir a Jesús no es una “idea” sino un “continuo permanecer en casa”, la Iglesia, donde Cristo lleva siempre a todo el que se ha alejado. Así lo ha afirmado el Papa Francisco en la homilía de la Misa de esta mañana, en la Capilla de Casa Santa Marta.
 
Un joven que tiene convulsiones que se revuelve por la tierra, echando espuma por la boca, en medio de una multitud conmocionada e inerme. Y su padre casi agarra a Jesús, implorándole que libere a su hijo de la posesión diabólica. Es el drama con el que se abre el Evangelio de hoy y que Papa Francisco analiza punto por punto: el parloteo de los asistentes que discuten sin llegar a nada, Jesús que llega y se informa, “el ruido que disminuye”, el padre angustiado que aparece entre la multitud y decide contra toda esperanza esperar a Jesús. Y Jesús, que conmovido por la fe cristalina del papá, expulsa el espíritu y después se inclina con dulzura sobre el joven, que parece muerto, ayudándole a levantarse:
 
“Todo ese desorden, esa discusión termina en un gesto: Jesús que se agacha, toma al niño. Estos gesto de Jesús dan que pensar. Jesús, cuando cura, cuando va hacia la gente y cura a una persona, nunca la deja sola. No es un mago, un hechicero, un curandero que va, cura y continua: a cada uno lo devuelve a su sitio, no lo deja por el camino. Son los bellísimos gestos del Señor”.
 
Esta es la enseñanza, explica el Papa Francisco: “Jesús, afirma, siempre  nos hace volver a casa, nunca nos deja solos por el camino”. El Evangelio, recuerda, está lleno de esos gestos. La resurrección de Lázaro, la vida devuelta a la hija de Jairo y al hijo de una madre viuda. Pero también la oveja perdida devuelta al redil o la moneda perdida y encontrada por la mujer:
 
“Porque Jesús no vino del Cielo solo, es Hijo de un pueblo. Jesús es la promesa hecha a un pueblo y su identidad es también pertenencia a ese pueblo, que desde Abraham camina hacia la promesa. Y estos gestos de Jesús nos enseñan que toda curación, todo perdón siempre nos hace volver a nuestro pueblo, que es la Iglesia”.
 
Jesús perdona siempre y sus gestos, prosigue el Papa Francisco, se convierten también en “revolucionarios” o “inexplicables”, cuando su perdón alcanza a quien se ha alejado “demasiado”, como el publicano Mateo o su colega Zaqueo. Además, repite el Papa Francisco, Jesús “cuando perdona, te devuelve a casa. Así que no se puede entender a Jesús” sin el Pueblo de Dios. Es “absurdo amar a Cristo sin la Iglesia, escuchar a Cristo pero no a la Iglesia, seguir a Cristo dejando de lado a la Iglesia”, afirma Papa Francisco citando de nuevo a Pablo VI. “Cristo y la Iglesia son uno”, y cada vez “que Cristo llama a una persona, la lleva a la Iglesia”. Por esto, añade, es un bien que un niño “se bautice en la Iglesia”, la “Iglesia madre”.
 
“Y estos gestos de ternura de Jesús nos hacen entender esto: que nuestra doctrina, llamémosla así, o nuestro seguir a Cristo, no es una idea, es un continuo permanecer en casa. Si alguno de nosotros tiene la posibilidad y la realidad de irse de casa por un pecado, un error, Dios sabe, la salvación está en la vuelta a casa, con Jesús en la Iglesia. Son gestos de ternura. Uno a uno, el Señor nos llama así, a su pueblo dentro de su familia, nuestra madre, la Santa Madre Iglesia. Pensemos en estos gesto de Jesús”.

 

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