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El riguroso invierno de Gdynia y la ardiente fe de sus mártires

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Gerardo Rodríguez - publicado el 19/02/14

Historias de cercanía ante la muerte entre miembros del clero y judíos polacos

En la segunda entrega de estos artículos hemos hablado del martirio del clero polaco de Gdansk, rebautizada Danzig durante los años de la ocupación alemana. Hoy volvemos una vez más nuestra mirada hacia la costa del Báltico para detenernos en la ciudad portuaria de Gdynia.

En ese año de 1939 Gdynia vivió una primavera de sangre por el estallido de la guerra, en el otoño no solo cayeron las hojas de los árboles sino también sus hijos más preclaros y así la ciudad heroica se preparaba para un largo y doloroso invierno. Un invierno que duró cinco años, seis meses y veintiocho días.

Para el 16 de octubre unas cien mil personas fueron expulsadas de Gdynia, que rebautizaron con el nombre de Gotenhafen, para, en virtud de un acuerdo con Stalin, realojar a los colonos alemanes de los estados bálticos. ¿De qué manera iban a sustituir 17.000 alemanes bálticos a los 130.000 habitantes originales de la ciudad? El puerto se estancó, la maquinaria se guardó y se requisó. Sólo las viviendas vacías pero con el mobiliario intacto que eran obligados a dejar se ofrecían como posible botín. Pronto Gotenhafen se convertiría en “Totenhafen” (Puerto de los muertos).

Pero volvamos otra vez a septiembre y veamos como la maquinaria asesina se preparaba para hacer de toda esta zona de Polonia una verdadera topografía del terror.

En la zona comprendida entre Gdansk y la región de Pomerania, conocida como Distrito de Danzig-Prusia Occidental, trescientos oficiales de Gdansk pertenecientes a la Gestapo (Policía Secreta del Estado) y a la Kripo (Policía Criminal), y que estaban formados en el Einsatzkommando 16 (Comando Operativo 16), se pusieron en marcha con el fin de pacificar la zona. Para fortalecer la policía, entraron también dos destacamentos de las SS con más de cuatrocientos oficiales. También ingresó un destacamento de la policía del orden y un destacamento de las SA (Tropas de Asalto), que fue incorporado como policía auxiliar y subordinado al comandante del destacamento de la policía del orden.

En Pomerania estas unidades realizaban la tarea denominada “limpieza del territorio”, es decir, la detención de los habitantes sobre la base de datos obtenidos previamente por los alemanes étnicos o volksdeutsches.

Después de ingresar a su área la tarea del destacamento policial era incorporar inmediatamente a la minoría alemana para “ajustar las cuentas con los polacos”. El reclutamiento no fue difícil, ya que la propaganda antipolaca captó para la formación de estos grupos a una parte considerable de alemanes de Pomerania sedientos de venganza. Tal era el odio fanático y la encarnizada hostilidad hacia Polonia y los polacos.

El 13 de septiembre de 1939 irrumpieron en Gdynia destacamentos de la policía y de las SS realizando las primeras detenciones en la parte sur de la ciudad, ya que en la parte norte aún se seguía combatiendo. Después de la ocupación de la ciudad por el ejército el 15 y el 16 de septiembre (la base naval situada al norte de Gdynia continuaba resistiendo) se produjeron nuevas detenciones masivas. La ciudad fue rodeada por la policía, que llevó a cabo una revisión a fondo en busca de armas registrando casas particulares y edificios gubernamentales.

La Wehrmacht (el ejército alemán) por su parte detuvo a los hombres en edad militar y buscó a los soldados que intentaban esconderse entre la población civil. En general, el 15 de septiembre la policía y el ejército capturaron en Gdynia, cerca de 7000 personas, entre ellas alrededor de cuatrocientas en calidad de rehenes.


Los detenidos fueron ubicados temporalmente en iglesias, teatros, salas y cafés donde fueron interrogados. En el café “Frangata” de la plaza Kosciuszko fueron interrogados el sacerdote y decano de Gdynia Teodor Turzyński, párroco de la parroquia de la Santísima Virgen María, Reina de Polonia con sus jóvenes vicarios Jan Bieńkowski, Piotr Dunajski, Kazimierz Kalisz y Jan Zakrzewski.

Después de los interrogatorios, que se prolongaron hasta el 18 de septiembre, liberaron a tres mil personas. Temporalmente quedaron en custodia 4000 detenidos, a los que se sometió a nuevos interrogatorios hasta el 30 de septiembre. Finalmente los sacerdotes fueron liberados. Esto no iba a durar mucho tiempo.

De las 7.000 personas capturadas inicialmente se redujo el número a 2.500.

El 23 de octubre de 1939 la gestapo de Gdynia se dirigió al decano Turzyński con una invitación para una supuesta conferencia en la que tenía que asistir todo el clero del decanato de Gdynia. Este nombramiento como decano le había sido otorgado por el obispo Stanisław Okoniewski el 5 de noviembre de 1932. Las parroquias que pertenecían a este decanato eran: Santísima Virgen María, Reina de Polonia (Gdynia), Santísima Virgen María, Estrella del mar (Gdynia), Sagrado Corazón de Jesús (Gdynia), Transfiguración del Señor (Gdynia-Cisowa), San Nicolás (Gdynia-Chylona), Sagrada Familia (Gdynia-Grabówek), Cristo Rey (Gdynia-Mały Kack), San Andrés Bobola (Gdynia-Obłuże), San Miguel Arcángel (Gdynia- Oksywa), Santa Cruz (Gdynia-Witomin) y San Lorenzo (Gdynia-Wielki Kack).

La conferencia estaba programada para el día siguiente a las 10 hs en la sede de la gestapo. Todos los sacerdotes que en ese momento se encontraban en la ciudad llegaron al lugar a la hora señalada. Sólo se encontraban ausentes los siguientes sacerdotes: el capellán del hospital Franciszek Dąbrowski, y los vicarios Boniecki de Cisowa y Kwiatkowski de Mały Kack. La conferencia resultó ser un ardid muy hábil y fue el señuelo para contar con la presencia de los sacerdotes.

Después de comprobar sus datos personales comenzaron a investigar detalladamente las relaciones de los sacerdotes con los alemanes, con el Reich, si pertenecían a alguna organización política, etc. Luego de una indagación larga y agotadora sólo pusieron en libertad a los sacerdotes Klemens Przeworski – párroco de Oksywa, su vicario Tadeusz Danielewicz, Paweł Lubiński – párroco de Mały Kack, Roman Wiśniewski – párroco de Orłowo y al director de "Caritas", Mieczysław Żurek. Probablemente los salvaron las cartas de recomendación de alemanes locales.

Unos días más tarde arrestaron nuevamente al sacerdote Mieczysław Żurek y al emérito Kieterman. Los llevaron junto a los otros detenidos y de allí los trasladaron a Nowy Port, de donde el 2 de noviembre de 1939 fueron deportados a Stutthof, donde ya se encontraban los sacerdotes Stanisław Stefaniak, párroco de la parroquia del puerto de Gdynia y el emérito Paweł Wielemski de Orłowo.

Además de los ya mencionados también arribaron el decano Teodor Turzyński y sus vicarios: Jan Zakrzewski, Piotr Dunajski, Kazimierz Kalisz, Jan Bieńkowski, el prefecto Czesław Racki, Anastazy Fierek (párroco de Gdynia-Cisowa), Józef Mówiński (párroco de Gdynia-Witomin), Brunon Olkiewicz (párroco de Gdynia-Obłuże). Con el grupo de Gdynia llegó también un grupo de jesuitas con el director del Liceum de Orłowo, Józef Konewecki y el prefecto Karol Sudy, y 3 padres franciscanos de Gdynia.

La estadía de este grupo de sacerdotes duró sólo un par de días. Después los trasladaron a un lugar desconocido. Aunque el paso por el campo fue breve y los testimonios son escasos son unánimes en subrayar la postura del sacerdote decano animando a todos e invitándolos a preparase para la muerte.

En las listas de personas fusiladas en Piaśnica aparecen los nombres de doce sacerdotes diocesanos y nueve jesuitas de Gdynia, aunque el lugar de la ejecución plantea algunas dudas. La mayoría de ellos antes de ser asesinados estaban recluidos en Stutthof como se dijo más arriba. El sacerdote Wojciech Gajdus en sus memorias "El No. 20998 cuenta," recuerda el momento en el que un grupo de presos de Gdynia y Gdansk salen del campo hacia “lo desconocido”: "Inmediatamente después de la partida un coche regresó al campo con sus equipaje y ropas”. No podían, por lo tanto, ser llevados a una distancia de 100 kilómetros donde se encontraba el bosque de Piaśnica.

El prisionero Julius Schwarzbart (un judío que se salvó por sus habilidades de artesano y escultor) cuya relación evoca Elizabeth Grot, cuenta que el 11 de noviembre en un bosque cerca del campo fueron fusiladas personas tanto judías como católicas: rabinos, sacerdotes diocesanos y miembros de la orden de los jesuitas. Así recuerda al padre Turzyński: “Estaba con dos rabinos ubicado al borde de la zanja y fue asesinado de un tiro en la nuca. Su comportamiento en la última noche de su vida y durante la ejecución fue un ejemplo para todos sus compañeros de desgracia".

Esta escena es el símbolo del sufrimiento debido a la fe y a la perseverancia, es el símbolo de la buena voluntad de convivencia de judíos y cristianos en tiempos buenos y malos y así lo practicó el padre Turzyński estando junto a sus compañeros rabinos.

La relación entre católicos y judíos en Polonia siempre fue y es un tema espinoso. También en la época de la invasión y de la ocupación nazi, pero los ejemplos de la religiosa Alicia Kotowska llevando de la mano a niños judíos y subiendo con ellos al camión (ver tercer artículo) así como el del padre Turzyński nos permiten matizar cualquier tipo de opinión.

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