Aleteia

Llaman obispos a orar para enfrentar la “encrucijada democrática” de Costa Rica.

Comparte

Tras las elecciones del 2 de febrero y la segunda vuelta electoral del 6 de abril.

La Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR), ha celebrado su 107 Asamblea Plenaria, concluyendo ésta con una Mensaje que pretende ser una luz y una palabra de aliento sobre el escenario que presenta, actualmente, la sociedad costarricense.
 
La primera reflexión que hacen en este documento es sobre el proceso electoral que está viviendo el país centroamericano y que se ha ido a una segunda vuelta a celebrarse próximamente, el 6 de abril.
 
Fiesta de la democracia
 
“El pasado domingo 2 de febrero, dicen los obispos encabezados por monseñor Óscar Fernández Guillén, obispo de Puntarenas y presidente de la CECR, los costarricenses de manera cívica, responsable y madura, protagonizamos unas elecciones nacionales en un ambiente en el que se impuso el carácter de legalidad, de transparencia y de acatamiento a la voluntad popular contribuyendo, de modo indiscutible, a la solidez de nuestra democracia”.
 
Los comicios, que se vieron jalonados previamente por ataques y guerra sucia, finalmente, de acuerdo con los obispos de la CECR, superaron esos obstáculos, y hoy el país se encuentra a la espera de la segunda ronda o vuelta electoral.
 
En este sentido, los prelados costarricenses volvieron a motivar a la ciudadanía de este país con una enorme tradición democrática, “a renovar de manera activa y meditada su participación en la elección de nuestras autoridades en el entendido de que dicha participación ciudadana va más allá del sufragio”.
 
Ciertamente, la segunda ronda electoral será para definir la presidencia de la República pues la futura Asamblea Legislativa ya ha sido elegida “y ante la pluralidad que se advierte –dicen los obispos– alentamos a los diputados electos para que, a pesar de sus diferencias políticas e ideológicas, promuevan un ambiente en el que los consensos y la unión de fuerzas hagan posibles los acuerdos ineludibles para que las aspiraciones ciudadanas se traduzcan en políticas que favorezcan el bien común y, especialmente, defiendan a los más indefensos, excluidos y vulnerables de nuestra sociedad”.
 
Una consagración controvertida
 
Tras tocar otros temas como el educativo o el llamado de todos los fieles católicos a la santidad, los obispos de Costa Rica enfrentan, en su Mensaje de la 107 Asamblea General el asunto de la libertad religiosa.
 
Manifiestan los prelados haber recibido “con alegría” la noticia de que la Sala Constitucional, por sentencia de mayoría, número 2014-1732 desestimó un recurso de amparo interpuesto por un ciudadano contra la consagración de los Supremos Poderes realizada el pasado 2 de agosto, durante las celebraciones de las Fiestas en honor a Nuestra Señora de Los Ángeles, Patrona de Costa Rica.
 
Como expresaron en la anterior Asamblea, la 106, dicen los obispos, “lamentamos que la forma y el fondo de dicha consagración suscitaran polémica y confusión en algunos sectores sociales y políticos, la misma no compromete ni condiciona la proyección pública de los Presidentes de los Supremos Poderes de la República ni de los funcionarios de estas instancias”.
 
Tampoco se ha puesto en riesgo, bajo ninguna circunstancia, “la necesaria autonomía entre el Estado y la Iglesia Católica. Antes bien, en sintonía con el Papa Francisco, los obispos nos hemos manifestado a favor de un Estado en el que prime la sana laicidad y se respete y valore la presencia del factor religioso en la sociedad”, opinan los obispos de la CECR.
 
“Este criterio ha sido reafirmado por la Sala Constitucional al certificar que lo actuado por los presidentes de los poderes públicos consistió en una manifestación dentro de un contexto religioso ‘lo que se encuentra resguardado por el derecho constitucional a la libertad religiosa’; además que este acto no implicó un efecto jurídico vinculante”, dicen los obispos costarricenses en su Mensaje.
 
Este resultado viene a fomentar la convivencia social de los costarricenses, piensan los obispos, ·desde el sano concepto de laicidad que valora en su recto sentido la naturaleza, los límites y las justas expresiones del derecho fundamental a la libertad religiosa, en armonía con los valores de la sociedad costarricense”.
 
El Mensaje termina convocando a los costarricenses a orar por el país “en esta encrucijada democrática para que siempre prime el reconocimiento, la salvaguarda y la protección de la dignidad de todo ser humano y la consolidación de la justicia y la solidaridad para alcanzar nuestros más altos anhelos”.
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.