Aleteia

Noviazgo: ¿tengo claro lo que quiero?

Amit Gupta
Comparte

Nunca se olvide que lo más importante es “invisible a los ojos”

Normalmente es en el propio círculo de amistades y ambientes de convivencia que los novios comienzan. Para enamorarse, usted deberá buscar a alguien en aquel ambiente donde son vividos los valores que son importantes para usted. Si usted es cristiano, entonces busque entre familias cristianas, ambientes cristianos, grupos de jóvenes, etc., a la persona que busca.

El noviazgo comienza con una amistad, que puede ser un “pre-noviazgo” que va evolucionando. No sumerja la cabeza en un noviazgo, sólo porque quedó “enganchado” por el otro. No vaya con mucha sed al tarro porque puede quebrarlo.

Nunca se olvide que lo más importante es “invisible a los ojos”.

Aquello que usted no ve: el carácter de la persona, su simpatía, su buen corazón, su tolerancia con los otros, sus buenas actitudes, etc., esto no pasa, esto el tiempo no puede destruirlo. Es lo que vale.

Su felicidad no está en el color de su piel, en el tipo de cabello y en su altura, sino en la grandeza de su alma.

Al escoger al novio, no se fije sólo en las apariencias físicas, sino que descienda a las profundidades de su alma. Busque ahí sus valores.

Hay una antigua música de mis tiempos de juventud que dice así:

“A quien quiero no me quiere, a quien me quiso lo mandé fuera, y es por eso que ya no se, lo que será de mi ahora”.

¿Será que usted no “mandó fuera”, a quien de hecho lo amaba y podría hacerlo feliz?

Acuérdese, pasión no es amor.

Si usted encontró a aquella persona que satisface los valores “más esenciales”, no sea muy exigente en aquello que es secundario. Y tendrá que aprender a ceder en algunos puntos, repito, no esenciales.

Hay un dicho que dice que “quien todo quiere, todo pierde”. Si usted fuera “súper exigente” podría quedarse solo. Muchas veces aquel que quiere escoger mucho termina siendo el último contemplado.

No fuerce un noviazgo cuando el otro no lo quiere. Si forzara la situación, la relación no sería madura ni duradera. No intente “asegurar” a su novio junto a usted por el sexo, o con otros chantajes. El noviazgo no es el momento de vivir la vida sexual. Espere al matrimonio.

Cierta vez el gobierno hizo una campaña para reducir el número de accidentes de automóvil; usó este “slogan”: “No haga de su carro un arma, la víctima puede ser usted”. Puedo plagiar esta frase y decirle con toda seguridad:

“No haga de su cuerpo un arma, la víctima puede ser usted”.

Al escoger con quien vivir un noviazgo, no se pueden dejar de lado algunos aspectos como: edad, nivel social y cultural, económico, religioso, etc.

Una diferencia de edad muy grande entre ambos puede ser una seria dificultad, especialmente si la mayor fuera la mujer.

El amor, cuando es auténtico, es capaz de superarlo todo, pero esto será una piedra más en el zapato de los dos.

La diferencia de nivel social y económico también pueden ser una dificultad más, aunque pueda ser vencida por un amor auténtico entre ambos.

Un muchacho o muchacha culto y estudioso puede tener serias dificultades para relacionarse con alguien sin estudios.

También la diferencia de religión debe ser evitada, pues será también un peso significativo para el crecimiento espiritual de la pareja; especialmente a la hora de educar a los hijos.

A la hora de escoger a alguien, usted necesita tener claro los valores fundamentales para toda su vida.

Hay cosas que pueden cambiar, pero otras no.

Uno puede ayudar a su novio o novia a a estudiar y llegar a su nivel cultural un día – y esto es muy bonito -, pero será difícil que le haga cambiar de religión, si él o ella está convencida de la fe que recibió de sus padres.

El noviazgo es para esto, para que jamás usted reclame en el futuro diciendo que se casó engañado. Esto ocurre con quien no toma el noviazgo en serio.

Si usted no lleva un buen noviazgo hoy, no reclame mañana haberse casado mal, o con quien no debía; la elección será suya.

Sobre todo acuérdese que usted nunca encontrará a alguien perfecto de quien enamorarse; porque “amar es construir a alguien querido, y no, querer a alguien ya construido”.
 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.