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¿Qué son los neoderechos?

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Algunos colectivos quieren imponernos a todos su visión de la vida sin posibilidad de crítica

En este mismo blog nos hemos referido recientemente a los neoderechos en relación con la ideología de género. Pero este concepto tiene más dimensiones que hemos expuesto el pasado 2 de febrero en la Marcha Europea por la Familia y la Infancia:
 
Con el neoderecho de que la mujer disponga de su propio cuerpo (como si no dispusiera de él en cada una de sus acciones), sin «imprevistos» que le recuerden sus diferencias con el varón, se conculca el derecho fundamental a la vida de niños que nunca podrán quejarse ni exigir que, esos derechos que amparan a todos, les amparen también a ellos.
 
Con el neoderecho a los nuevos modelos de familia y su equiparación al matrimonio, se diluye y degrada la célula base de la sociedad cuyos orígenes y razón no son un invento humano sin sentido, sino una estrategia biológica para la supervivencia y el bienestar de la prole.
 
Con el neoderecho a adoptar niños por parte de parejas homosexuales se olvida el derecho fundamental de los menores a un padre y una madre y a un entorno lo más natural y beneficioso para su formación.
 
Con el neoderecho estatal a imponer una visión ética y moral controvertida desde edades tempranas se olvida el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones y el derecho de los niños a ser niños.

Con los neoderechos de algunos colectivos a imponernos a todos su visión de la vida sin posibilidad de crítica perdemos todos la libertad de expresión y de pensamiento. (Informe Lunaceck).
 
Porque creemos que la democracia debe permitir la libertad de expresión y de creencias, porque queremos seguir siendo libres, porque queremos seguir educando a nuestros hijos según nuestras convicciones, porque creemos en el matrimonio como base natural de una sociedad, porque queremos que los niños tengan derecho a una familia que les permita su desarrollo en las condiciones más idóneas.
 
Porque creemos firmemente que la ideología de género, con su progresiva implantación social desde las edades más tempranas, no nos lleva a una sociedad mejor, sino todo lo contrario, profesionales de diferentes ámbitos nos sumamos a la movilización europea en favor del matrimonio natural y el derecho de los niños a tener un padre y una madre.

Como juristas, defendemos que la ley proteja a los menores y les proporcione un referente masculino y femenino claro y estable.
 
Afirmamos, igualmente, que la familia constituida por un hombre y una mujer es la base de la sociedad y merece un reconocimiento jurídico y un tratamiento social y político preferente.

Como educadores, nos rebelamos frente a las imposiciones ideológicas en las escuelas para desnaturalizar la realidad  y cuestionar la identidad sexual de los niños y jóvenes llegando al extremo, so pretexto de la igualdad de género, de no dejarles jugar al futbol a los niños en el patio del colegio.
 
Como profesionales de la salud, proclamamos que la educación sexual impuesta por las Administraciones en los últimos años ha sido un fracaso absoluto que solo ha provocado infelicidad, embarazos de menores e incremento del número de abortos quirúrgicos y farmacológicos.
 
Como ciudadanos, exigimos el restablecimiento de la institución matrimonial en la legislación española, con todos los beneficios que la sociedad les debe y con la exclusividad para la adopción de menores.
 
Combatiremos la perversión de los derechos humanos, instrumentalizados por minorías antifamilia, como el lobby homosexual, que pretenden imponerse al conjunto de la sociedad con la fuerza de los antiguos totalitarismos.
 
Artículo escrito por Alicia V. Rubio Calle
 
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