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Comienza a despejarse el horizonte en Haití

© THONY BELIZAIRE / AFP
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Gracias a la ayuda del Papa y los acuerdos con República Dominicana

La crisis humanitaria en Haití –tras el terremoto que sacudió ese pequeño país antillano en enero de 2010—ha concitado la ayuda internacional, al mismo tiempo que ha vuelto muy tensas las relaciones con algunos países de América Latina por la cuestión de los refugiados haitianos que buscan un lugar seguro para trabajar.
 
Especialmente, las relaciones con el vecino República Dominicana han entrado en una liza de enfrentamientos tras la publicación de una polémica ley que quitaba la ciudadanía dominicana a miles de hijos de haitianos que llevaban viviendo por décadas en ese territorio.
 
El conflicto entre ambos países se precipitó cuando el pasado 23 de septiembre, el Tribunal Constitucional de República Dominicana denegó la nacionalidad a los descendientes de inmigrantes nacidos después de 1929, por lo que ahora serían "ilegales" o estarían "en tránsito".
 
Hay que recordar, para tal efecto, que República Dominicana está poblado por 10 millones de personas, 458 mil de las cuales son de origen haitiano. De éstas, 240 mil han nacido en territorio dominicano.  La sentencia del Tribunal Constitucional los dejaba sin defensa, lo que atrajo una repulsa internacional y la posibilidad de un mayor agravamiento de la crisis haitiana.
 
Signos positivos: el Papa y los acuerdos fronterizos
 
Si bien es cierto que organismos civiles de todo el mundo se han dado cita en Haití, la Iglesia católica se ha significado por la capacidad de maniobra, por la cercanía a los miles de refugiados, y por la reconstrucción de Haití, empezando por las escuelas y los templos destruidos por el terremoto de 2010.
 
Por lo pronto, al presentar en la oficina de prensa de la Santa Sede el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma de 2014, el cardenal Robert Sarah, presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum", acompañado del matrimonio formado por Davide Dotta y Anna Zumbo, misioneros en Haití, ha anunciado que visitará nuevamente Haití en el mes de marzo, para inaugurar una escuela financiada en nombre del Papa Francisco como signo de su cercanía a la población haitiana, que no se recupera del terremoto que en 2010 causó más de 220.mil muertos y afectó a tres millones de personas.
 
Y en República Dominicana se prepara un proyecto de ley para "atender a los descendientes haitianos", que sería presentado ante el Congreso el 27 de febrero, en el marco del Plan de Regularización de Extranjeros, concretado por el Gobierno dominicano durante la segunda ronda de conversaciones con la delegación de Haití.
 
Respecto al tema –importante—de la seguridad fronteriza, ambos gobiernos han compartido la preocupación de llevar "orden y tranquilidad" a los cerca de 300 kilómetros de frontera que comparten los países. En este sentido, el gobierno dominicano se ha ofrecido a entrenar a los agentes policiales haitianos en academias dominicanas en materia de lucha contra a la trata, el tráfico de drogas y la investigación criminal.
 
Acuerdos de visados y fronterizos
 
En concreto, los países involucrados propusieron desarrollar un documento que funcione como una visa para poder estudiar y trabajar en el país, según informó la cadena venezolana TeleSur, quien comentó que este nuevo visado tendrá un coste menor para los trabajadores temporeros y será gratuito para los estudiantes haitianos que se encontraban en situación irregular.
 
Venezuela está haciendo de intermediario entre los países en conflicto y, al mismo tiempo, haciendo cabeza de un grupo de países mediadores que desean evitar a toda costa que el tema humanitario que vive Haití arroje un balance negativo para la precaria estabilidad de la zona del Caribe donde se encuentran Haití y República Dominicana.
 
En este mismo orden de ideas, el ministro de la Presidencia dominicano, Gustavo Montalvo, dijo a la prensa que en este mes de febrero el gobierno iniciará una campaña de información pública masiva para implementar el Plan de Regularización de Extranjeros, especialmente en las empresas del sector agrícola y de la construcción.
 
Montalvo señaló que "por disposición de las leyes del país, ningún extranjero sin pasaporte o que no satisfaga los requisitos mínimos establecidos podrá beneficiarse del Plan de Regularización, que estará vigente hasta el próximo mes de mayo". Sin embargo, el primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, maneja un plazo de tres meses para poder facilitar documentos a los inmigrantes.
 
Finalmente, ambos gobiernos están cerca de llegar a un acuerdo de cooperación aduanera que ayudará a eliminar barreras, además de fomentar y agilizar el comercio bilateral. "Hemos logrado que, por primera vez, nuestras aduanas establezcan un canal de contacto oficial y que además se comprometan a crear un comité de trabajo conjunto", terminó diciendo Montalvo.

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