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Preocupación en Papúa Nueva Guinea por los 13 presos que serán ejecutados

ACLU-NC
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La conferencia episcopal condena la decisión de restablecer la pena de muerte en el país

 “Profunda preocupación” y “absoluta oposición a la pena de muerte” son las palabras expresadas por monseñor Douglas Young, arzobispo de Mount Hagen, Papúa Nueva Guinea, ante la determinación del ministro de Justicia, Kerenga Kua, de ejecutar en este año a 13 presos actualmente en el corredor de la muerte.

El ministro Kua ha anunciado que el Gobierno está examinando un informe preparado después del “viaje de estudio” de altos funcionarios. Se tendrá que decidir cuál va a ser la forma más adecuada de llevar a la práctica la pena de muerte. Entre los métodos de ejecución que se podrían utilizar están: asfixia, inyección letal, fusilamiento, descarga eléctrica, ahorcamiento.

El ministro ha dicho que “una vez que haya escogido el método, se construirá una estructura para ejecutar a los 13 condenados”. Según los observadores, la ejecución por fusilamiento acumula una gran cantidad de consenso, ya que es un método de los “más baratos”.

El Gobierno reactivó la pena de muerte en mayo de 2013 para abordar el problema de una tasa de criminalidad creciente, con la idea de “crear una sociedad más ordenada y pacífica”.

El arzobispo Yooung, hablando en nombre de la Conferencia Episcopal de Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón, ha reiterado la condena de la decisión de restablecer la pena de muerte en el país, elevando un llamamiento por la derogación. Es sabido que la pena de muerte, afirman los obispos, "no es un medio eficaz de disuasión para la lucha contra el crimen”

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