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Niñez latinoamericana en desventaja educativa

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Alerta un informe de la UNESCO sobre el bajo nivel educativo del continente

La emergencia educativa que vive América Latina tiene un destinatario común: los niños.  Por más que los gobiernos de la zona se ufanen de transferir recursos a la escuela básica, el fracaso se mide de acuerdo a la adquisición de capacidades de lectoescritura y de comprensión matemática.  Y en esos renglones, la calificación de los niños del subcontinente es muy baja.
 
En efecto, el reciente informe 'Enseñanza y aprendizaje: Lograr la calidad para todos', sobre el estado que guarda la educación en el mundo y realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) pone en claro que uno de cada diez niños latinoamericanos que asisten a la escuela primaria no aprenden bien a leer; además de que 30 por ciento de los infantes no adquiere las competencias básicas de matemáticas.
 
El informe de la UNESCO pone especial énfasis en la calidad de los maestros más que en las condiciones de desarrollo de las comunidades latinoamericanas.  Para la organización de Naciones Unidas,  la participación del maestro en el proceso educativo es la clave del desempeño de los alumnos y del progreso del sistema educativo en su conjunto.
 
También el informe advierte de que si los gobiernos “no forman adecuadamente a un número suficiente de profesores, las desigualdades se prolongarán durante varias generaciones y afectarán a los más desfavorecidos”.
 
 Desigualdades e injusticias            
 
Las diferencias entre los países latinoamericanos son notables.  Mientras que en Chile casi todos los niños en edad de asistir a la escuela primaria alcanzan el nivel mínimo de aprendizaje en lectura, aunque el 20 por ciento no lo alcanza en matemáticas,  en Guatemala un 25 por ciento y en Nicaragua un 40 por ciento no aprenden a leer bien.
 
La herencia de una educación de mala calidad hace que exista un analfabetismo mayúsculo en América Latina.  A pesar de las inversiones que llegaron hasta los 129 mil millones de dólares el año pasado en el rubro educativo primario, en los países pobres, uno de cada cuatro niños no es capaz de leer una oración completa.
 
El caso de Haití es una muestra del desequilibrio y la inequidad que distinguen al continente en su conjunto.  En ese pequeño y asolado por las catástrofes país caribeño, apenas 42 por ciento de los jóvenes más pobres sabe leer y escribir, en comparación con 92 por ciento de los más ricos.
 
Otro ejemplo de esta desigualdad corresponde a Honduras: si se sigue como hasta ahora, la universalización del primer ciclo de la enseñanza secundaria se logrará en la década de 2030 en el caso de los más ricos, pero casi 100 años más tarde entre los jóvenes más pobres.
 
Las previsiones de la UNESCO son aterradoras.  Si los regímenes de América Latina siguen en la misma tesitura, sin convertir a la educación en lo que verdaderamente es, la palanca del desarrollo social, familiar y personal, será hasta 2072 el año en que todos los niños y jóvenes de los países pobres de la región sepan leer y escribir.
 
En el apartado de la formación magisterial, la UNESCO constata que menos de tres cuartas partes de los maestros que tienen a su cargo alumnos de primaria en América Latina están deficientemente formados y, desde luego, no cumplen con los estándares internacionales tanto académicos como científicos y pedagógicos.

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