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Marcha por la vida: Obama sigue su defensa del aborto

Jeffrey Bruno
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Mientras, la insatisfacción de los estadounidenses con su gobierno toca límites históricos

En la que ha sido, quizá, su postura más clara al respecto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó ayer  miércoles su  postura de defensa del “derecho al aborto” en las mujeres estadounidenses que lo decidan llevar a cabo.
 
El próximo 27 de marzo Obama estará en el Vaticano y lleva consigo una agenda amplia para tratar con el Papa Francisco.  Los temas que los especialistas en política estadounidense creen que traerá Obama ante el Pontífice tienen que ver con la situación en Tierra Santa, Siria, Medio Oriente, o las reformas de salud recientemente implementadas.
 
Estas últimas han sido duramente interpeladas por la Iglesia católica de Estados Unidos al intentar obligar a todas sus instituciones católica (colegios, hospitales, fundaciones), y también a los empresarios católicos, a asegurar a sus empleados con pólizas que cubran métodos anticonceptivos y fármacos abortivos. Barack Obama a Benedicto XVI en 2009.
 
País de libertades, pero no para los no nacidos
 
El primer presidente de color de Estados Unidos afirmó que "todas las mujeres deberían poder tomar sus propias decisiones sobre su cuerpo y su salud", en el cuadragésimo primer aniversario de la sentencia del Tribunal Supremo de la nación americana, mismo que abrió la puerta al aborto.
 
El Supremo falló en 1971 a favor de Norma McCorvey, quien bajo el seudónimo de Jane Roe recurrió una ley del Estado de Texas que únicamente permitía el aborto en caso de que la vida de la mujer corriese peligro. El alto tribunal entendió entonces que la mujer podía interrumpir el embarazo atendiendo al derecho sobre su vida privada.
 

Obama aprovechó el aniversario de la sentencia para reafirmar, en un comunicado, su "compromiso para que todas las mujeres puedan contar con una asistencia sanitaria segura y tengan garantizado su derecho constitucional a la privacidad, incluido su derecho a la libertad reproductiva.

El mandatario norteamericano ha abogado también por seguir trabajando para reducir el número de embarazos no deseados, proteger la salud materno-infantil y construir comunidades seguras y saludables para los menores. "Éste es un país en el que todo el mundo se merece las mismas libertades y oportunidades para cumplir sus sueños", añadió Obama.
 
Abortistas del aborto
 
Mientras tanto, miles de personas se manifestaron contra el aborto en la "Marcha por la Vida", que como cada 22 de enero se celebró este miércoles en Washington, y defendieron la adopción como una alternativa para las mujeres embarazadas que no quieran tener hijos.
 
"Somos abortistas del aborto", "El aborto es asesinato", eran algunas consignas en las pancartas en el aniversario cuadragésimo primer aniversario de la sentencia de la Corte Suprema. Los manifestantes desafiaron las bajísimas temperaturas y se concentraron en el National Mall de la capital estadounidense, donde tuvo lugar un mitin con varios activistas antiaborto y legisladores.
 
Desde los jardines del Mall, cubiertos por una capa de nieve, los manifestantes recorrieron las calles del centro de Washington hasta llegar a la Corte Suprema. "Somos abortistas del aborto", "El aborto es asesinato", "Deja vivir a tu bebé", "Todo bebé merece nacer" o "Por la vida", se pudo leer en algunas de las pancartas de los manifestantes, entre los que hubo una nutrida asistencia de niños y jóvenes.
 
Un bajón de la popularidad de Obama
 
Dos de cada tres habitantes de Estados Unidos no están satisfechos con el sistema de gobierno del país ni con su funcionamiento, según una encuesta publicada este miércoles por Gallup.
 
En 2002, tras los atentados del 9/11, la cifra no superaba el 25 por ciento.  El 65 por ciento de los encuestados manifestó su desacuerdo con el sistema, el porcentaje más alto desde que Gallup empezó a estudiar esta tendencia, en 2001. La insatisfacción supera en cinco puntos la registrada en 2013 y se sitúa un punto por encima del máximo anterior, registrado en 2012 (64 por ciento).
 

La evolución en este aspecto ha ido notablemente en ascenso, ya que en 2002, después de los atentados terroristas, menos de uno de cada cuatro estadounidenses expresaban su insatisfacción, mientras que ahora la cifra se sitúa casi en los dos tercios.

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