Recibe Aleteia gratis directamente por email
¡Alimenta tu espíritu! ¡Recibe las noticias de Aleteia cada día!
¡Inscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

La persecución religiosa: Holocausto de los tiempos modernos

© DR
Comparte

Si la libertad religiosa no se respeta, tampoco se respetarán los demás derechos

Desde el Edicto de Milán a la imposición de la Sharia, gravita una verdad elemental: mientras la libertad religiosa no sea una realidad (universalmente reconocida o vigente) la humanidad no gozará jamás, plenamente, del resto de los derechos.
 
El  martirio de los primeros cristianos, ejemplificado por la degollación de Santa Margarita durante la persecución de Diocleciano -pasando por los desafueros de las Cruzadas, la Inquisición, las Guerras de Religión y las masacres en el siglo XX- hasta los espeluznantes casos actuales de torturas y asesinatos  contra los cristianos, muestran al mundo que el creyente no se resigna a entregar su fe y que la verdadera catacumba es la morada de quienes le temen a una idea clara: lo inaceptable de la confusión entre poder político y convicción religiosa.
 
En momentos en que el mundo convierte en derechos la menor –y a veces hasta descabellada- aspiración y los defiende a capa y espada en nombre de la libertad de escoger, se produce la más cruenta opresión religiosa de la modernidad.
 
También la sangrienta persecución de los cristianos por parte del Imperio romano sorprendió en su momento pues parecía contradecir su habitual política tolerante. Si bien las religiones del tiempo se identificaban generalmente con los diversos pueblos y no era raro acoger en el propio Panteón  religioso dioses de otros pueblos, los cristianos, por su parte, rechazaban  tajantemente toda tentación de amalgama.
 
No estaban dispuestos a ofrecer sacrificios al emperador auto-proclamado Dios. Cristo era el único Señor, con lo cual el cristianismo mostraba lúcida conciencia de ser una religión no nacional ni politeísta,  sino universal y monoteísta, de fe en una Revelación histórica.
 
Hoy, la violencia contra los cristianos en Siria y en algunos países africanos y asiáticos,  es una de las peores persecuciones del tercer milenio. Un joven cristiano acaba de ser asesinado y decapitado por los yihadistas. Niños acusados de “blasfemia” sin tener siquiera uso de razón. Pero el cristianismo parece crecer en medio de la adversidad: el mayor registro en incremento de conversiones procede de esas zonas del mundo.
 
¿Cuál  fue la razón por la cual creció en el imponente imperio romano?. Porque no se trataba de una estrategia, impensable en un grupo reducido, sin pasado ni perspectivas de dominio futuro, sino de propugnar una religión  testigo de amor al “próximo”,  formada por miembros que se convertían personalmente, cuestionando o  sacrificando toda clase de lazos familiares, sociales y culturales.
 
Se sentían romanos, amaban a su patria y respetaban a las autoridades  como “poder establecido” (S. Pablo), pero eran conscientes de que no se les podía exigir – y no aceptaban – nada que fuese contra su conciencia. Por ello reclamaban protección para  sus derechos como comunidad y, progresivamente, para los de la persona.
 
Mientras los discursos circulen vacíos de los grandes temas éticos, comenzando por el  del respeto incondicional a la plena dignidad humana de todos, estaremos ante  uno de los más degradantes escenarios de intolerancia desde los sangrientos primeros siglos. El fundamentalismo seguiría trazando el mapa de las antiguas zonas de más aguda represión.
 
Seguiremos viviendo en Palestina, Macedonia, Alejandría, Efeso o Tarso.  Y el horrendo espectáculo de cientos de cadáveres calcinados en Borno, a causa de los atentados de Boko Haram bombardeando iglesias repletas, recordará el martirio de Esteban o el Coliseo y sus demenciales espectáculos. Para los que se interesan por los significados, “Boko Haram”, en idioma hausa, traduce "la educación occidental es pecado”.

Boletín de Noticias
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.