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Las imprevisibles consecuencias de Gamonal

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La irresponsabilidad política, judicial y social: combustible de las reacciones

Desde hace semanas, miles de personas se manifiestan violentamente contra la ejecución de unas obras públicas en un barrio popular de la ciudad española de Burgos. Finalmente han conseguido paralizar el proyecto. Una violenta victoria en la que muchos quieren reflejarse. Su caso ha dado la vuelta al mundo, por las escenas de violencia que se han producido y porque puede ser el germen de una pandemia de conflictos sociales: se ha bautizado como “El efecto Gamonal”. 
 
Los vecinos del Barrio de Gamonal en Burgos llevaban desde el mes de noviembre manifestándose contra un proyecto promotor que pretendía crear un Bulevar en la calle Vitoria. Los vecinos llevaban meses quejándose de los problemas que la construcción tendría, (menos plazas de aparcamiento) y mostrando su disconformidad ante esta obra en la actual situación económica de recortes en bienestar social. El proyecto, además tenía la sospecha de una estrecha relación entre el promotor de la obra, Méndez Pozo, principal constructor de Burgos y el alcalde de la ciudad, Javier Lacalle (del Partido Popular). 
 
¿Alguien fuera de Burgos conocía el proyecto del Bulevar? ¿Alguien había denunciado la extraña relación (se dice en las redes sociales que existe un ático de lujo de por medio) entre el alcalde y el promotor? ¿Escucharon los políticos las reivindicaciones vecinales? ¿Hablaban los medios locales de esta problemática? ¿Se escuchó la voz del pueblo ante lo que consideraban una actuación caciquil?
 
El día diez de enero distintos vecinos de Burgos tomaron la calle, quemaron contenedores, incendiaron la ciudad y la protesta dejó de ser vecinal y local para pasar a ser noticia en todos los medios nacionales. Todo el mundo quiso informarse de qué pasaba en Gamonal y la lupa, el visor de la actualidad se posó en este pequeño barrio obrero de Burgos. Un barrio más de cualquier ciudad española, que está sufriendo el drama del paro, pero cuya extremas imágenes de violencia pusieron en el disparadero. Finalmente el ayuntamiento de Burgos y ante la violencia de las protestas ha decidido abandonar el proyecto. La violencia ha ganado, comienza el “efecto Gamonal”.
 
Responsabilidad política del “Efecto Gamonal”
 
El fin no justifica los medios. La violencia nunca puede ganar la batalla y las instituciones no pueden ceder ante el chantaje de los violentos. Todos estamos de acuerdo con estas afirmaciones, pero ¿qué medidas preventivas han realizado las instituciones políticas? ¿Qué caso están haciendo los políticos de los ciudadanos? ¿Se sienten los ciudadanos representados?
 
En una cena con periodistas, un alto representante del Estado (ya no se encuentra en funciones), explicaba, quizá irónicamente, que los ciudadanos tienen una gran responsabilidad en la actividad política. Esta responsabilidad llegaba a través de las urnas y cada cuatro años. 
 
¿Y después qué? Después prácticamente nada. En España existe una fórmula para poder “entrar” en el Parlamento: la iniciativa legislativa popular, regulada gracias al artículo 87.3 de la Constitución y su ley orgánica reglamentaria. 500.000 ciudadanos pueden presentar una proposición de ley. Hasta el año 2012 se habían  presentado un total de 66 de estas iniciativas, de las cuales sólo 12 superaron los trámites, y sólo una pasó a ser considerada al ser introducida dentro de otra ley. 
 
Desde 2012 se han incluido 26 nuevas ILP, la mayoría de ellas inadmitidas, caducadas o retiradas y aún en trámite la referida a la “dación en pago”, aprobada por la presión a los políticos y los denominados “scraches”, coacciones “pacíficas” a diputados, senadores y responsables de las instituciones.
 
En la sociedad de la inmediatez, de las redes sociales, de las comunicaciones, de la crisis de las intermediaciones y de la representación directa, los políticos hacen oídos sordos a las peticiones cursadas y los ciudadanos sólo tienen la posibilidad de regir sus destinos una vez cada cuatro años (a nivel local, autonómico o nacional)
 
Responsabilidad judicial del “Efecto Gamonal”
 
¿Cuántos años llevan luchando los afectados por las preferentes en el sistema judicial? ¿Cuánto se tarda en recibir una resolución en un trámite contencioso-administrativo? ¿Cuántas personas no se han visto “huérfanas” de justicia? La reacción a la “Doctina Parot” es el más claro ejemplo de la sensación de los ciudadanos ante la justicia actual. ¿Qué futuro les esperaba a los vecinos de Gamonal si hubieran optado por ir a los tribunales?
 
Manuel Jabois (El Mundo) explica en su blog lo ocurrido años atrás por un conflicto en el pueblo Pontevedrés de “Os Praceres”: “fatigados, decidieron obedecer a la democracia y presentar denuncias. Dejen de ocupar las calles y ocupen la ley, les dijeron. Allí se fueron a gastar en abogados. Empezaron a ganar juicios y la administración los recurrió todos. Por fin en 2007 el Tribunal Supremo declaró ilegal el relleno del puerto y los pasos a nivel del tren de Os Praceres. Devuelvan el mar y devuelvan la plaza. He hablado con varios responsables políticos en los últimos años y no se molestan en reconocerlo: jamás cumplirán la sentencia”.
 
Una deriva, la de la injusticia social, que es muy peligrosa. Lo explica en su Twitter el periodista y escritor Arturo Pérez Reverte: "Hemos aprendido todos una lección útil y peligrosa: un contenedor ardiendo vale más que una denuncia en un juzgado. Y es más rápido"."Primera conclusión (de carácter peligroso, ciertamente): por la vía oficial se consigue poco. Por la bronca, al menos, sales en el telediario".
 
Responsabilidad social del “Efecto Gamonal”
 
Son muchísimos los componentes de estas manifestaciones, muchos de ellos incontrolables. Un estado de ánimo deplorable, en el que los recortes, las políticas de austeridad, el malestar y la angustia ante el futuro son un potente combustible para cualquier chispa de conflicto social; la determinación de las redes sociales: las tácticas de lo que ha denominado “guerrilla urbana” están al alcance de cualquiera gracias a las redes sociales y hoy en día los movimientos contestatarios o “indignados profesionales” están intercomunicados. 
 
En el Gamonal y según la Policía se han unido nexos de ultraizquierda de Gamonal, movimiento filoetarras o movimientos fubolístico-políticos como Bukaneros, Celtarras y Riazor Blues, pero también se encuentra la indignación común ante la falta de responsabilidad política y judicial, que sin ningún tipo de canalización están siendo expresadas a través de Facebook y Twitter. Los medios de comunicación habituales no sirven ya como intermediadores, los portavoces “oficiosos” ya no ofrecen voz a nadie y la ciudadanía sólo encuentra consuelo en una “pequeña batalla” ganada. Un grito de desahogo: “Todos somos Gamonal”, que puede tener imprevisibles consecuencias.
 
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