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Mujer en Iraq: “Prisioneras de la casa: iletradas, marginadas y pobres”

© James Gordon
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Manos Unidas muestra el testimonio de Nisreen Khalid Dawood

En Iraq las mujeres son las peor paradas de las condiciones de pobreza, violencia y discriminación que sufre el país. Su papel en una sociedad marcadamente machista se limita a cuidar de los hijos y del hogar. La falta de formación (la mayoría son casi analfabetas), se refleja en la educación que transmiten a sus hijos. Se produce una diferenciación entre niños y niñas, menos oportunidades de estudios para las niñas, lo que supone una proliferación de niños trabajadores y matrimonio temprano para las niñas.
 
Manos Unidas trabaja este mes de enero en la libertad de estas mujeres en Iraq y presenta el testimonio de Nisreen Khalid Dawood, que tuvo que huir con sus hijos tras el asesinato de su marido por un grupo terrorista que pedía dinero para que pudieran mantener una tienda:
 
“Me llamo Nisreen Khalid Dawood y nací en 1986 en la ciudad de Telesquf. Después de casarme me mudé a Bagdad con mi marido. Vivíamos en un piso en el barrio de Dorrah donde mi marido regentaba un comercio de venta de bebidas. Nuestros dos hijos iban al colegio: el mayor al segundo curso y el pequeño al parvulario. Nuestra vida era maravillosa hasta el día que recibimos una carta amenazadora de un grupo terrorista que nos pedía mucho dinero para mantener la tienda. Durante dos meses estuvimos pagando, pero un día, diez minutos después de que mi marido abriera el local, oí unos disparos, algo muy normal en nuestro día a día; pero esta vez había sonado muy cerca.
 
Sin pensar en mis hijos, abrí la puerta y bajé para encontrarme a mi marido sangrando en el suelo. Grité, pero no obtuve respuesta. Luego abrió los ojos y me dijo “sálvate y salva a los niños”.
 
(…) Huí a Telesquf, donde ahora vivo con mis padres y mis hijos.
 
Cuando oí hablar de Etana y de los cursos que imparte gratuitamente, me inscribí en los de costura y peluquería. Ahora tengo una pequeña tienda de belleza que, en realidad, no es más que una tabla con algunos productos de maquillaje y una silla. Además, unos parientes me han prestado una máquina de coser hasta que yo pueda comprarme una.
Quiero agradecer a Etana por este trabajo con el que puedo mantener a mis hijos. Por ahora mi “tienda” es una pequeña habitación que uso de almacén. Permaneceré aquí hasta que tenga recursos suficientes para alquilar otro lugar”.
 
En la Planicie de Ninive, la organización Etana, con el apoyo de Manos Unidas, se esfuerza por dotar a las mujeres de las oportunidades que les niegan la pobreza, las mafias, la persecución religiosa y la sociedad machista. Nisreen Khalid Dawood agradece este trabajo en Mosul, donde explica Manos Unidas: “cohabitan diversas religiones y donde un alto porcentaje de población no es ni árabe y ni musulmana, motivo por el que, a lo largo de los años, la zona ha sufrido serios recortes en los servicios y que la infraestructura sea muy deficiente”.
 
La discriminación a la mujer en Iraq
 
“A pesar de que el artículo 14 de la constitución expresa la igualdad, en la práctica, nos explican desde Etana, no es así”. “Cada dos mujeres hacen un hombre. La mujer, por ejemplo, recibe la mitad de la herencia”, aseguran, tras comentar que los hombres no creen en la igualdad porque “si las mujeres se igualan a ellos, los hombres perderían mucho, demasiado”.
 
Las mujeres, por ello, se convierten en “prisioneras de la casa: iletradas, marginadas y pobres”.  Incluso las que deben emigrar a la zona por causa del conflicto, que se encuentran con una sociedad represiva en la que no pueden actuar con la misma libertad que tenían en ciudades como Bagdad, lo que les crea graves conflictos internos.  
 
Con los años, son muchos los hombres que se acercan a conocer las actividades y que se involucran en las charlas. “Y serán más” aseguran desde Etana, pero es muy difícil cambiar esas costumbres tan arraigadas”.
 
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