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¿Qué revela la Sábana Santa sobre la muerte y resurrección de Jesús?

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Las respuestas de una exposición itinerante sobre la Síndone y el Sudario de Oviedo

Resulta difícil comprender a simple vista la imagen de la Síndone, pero la exposición itinerante La Sábana Santa ofrece un montaje realizado a partir de fotografía negativa y original que permite entender sus principales características. 
 
El llamado “negativo oculto” permite observar las muestras de tortura y flagelación en distintas partes del cuerpo que envolvió la sábana: el rostro con regueros de sangre, los brazos ensangrentados, el pecho flagelado, la herida en el costado, la herida en la muñeca, las heridas muy abundantes y sangrantes producidas por objeto punzante perimetral, las múltiples marcas y heridas en la espalda y las piernas y los pies ensangrentados y atravesados.

La exposición incluye también una reproducción del cuerpo del hombre de la Sábana con un total detalle científico forense, y una réplica única de sudario que supuestamente cubrió el rostro de Jesús tras la bajada de la cruz realizada por el Centro Español de Sindonología.

Más de diez mil personas han visitado ya en diversas ciudades españolas la exposición, que llegará al palacio arzobispal de Zaragoza el 1 de febrero.

La muestra analiza el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa y reúne todo el material aportado por cientos de expertos que han estudiado la Síndone durante años.

Una historia de búsqueda
 
Según explica la web de la exposición, tras la muerte de Jesús, el sudario y la sábana que según citas bíblicas cubrieron su cabeza y su cuerpo quedaron bajo la custodia cristiana.
 
En la mitad del siglo IX un arca de roble llegó a Oviedo. Ésta decía contener el sudario que cubrió el rostro de cristo.
 
La Síndone, más conocida como la Sábana Santa de Turín, apareció en Lirey-Francia en el año 1353, en manos de un caballero descendiente de los cruzados franceses, llamado Geoffroy de Charny que jamás revelo su procedencia ni como la había obtenido.
 
La Sábana Santa contenía la supuesta imagen del cuerpo de Jesús de Nazaret como había quedado después de su muerte.
 
Tras ciertos avatares históricos en 1578 llegó a Turín, donde permanece todavía hoy.
En el año 1898, un fotógrafo llamado Secondo Pía realizó la primera fotografía de la historia a la Sábana Santa. La foto reveló la negatividad de la imagen impresa en la Síndone y permitió un examen detallado de la tela y de esa imagen, la de un hombre igual a Jesucristo.
 
Desde ese momento, la Sábana Santa se convertiría en el objeto más estudiado por la ciencia.
 
En el año 1978 un equipo formado por 33 científicos dispares: físicos, químicos, hematólogos, forenses, bajo las siglas S.T.U.R.P. (Shroud of Turin Research Project) realizaron el mayor estudio científico de la Sábana Santa hasta la fecha.
 
Durante 120 horas, 5  días ininterrumpidos y más de 150.000 horas de estudio realizaron cientos de pruebas sin ser capaces de revelar qué produjo la imagen, ni como se formó.
 
Sólo pudieron determinar que no era una falsificación. La formación de la imagen era incompatible con cualquier técnica conocida.
 
En el año 1988, una parte del tejido fue sometido por tres laboratorios a la prueba de datación del carbono 14, atribuyendo al lino de la sábana de Turín una cantidad de carbono correspondiente a un lienzo de entre 1260 y 1390. dc.

 
Según estas pruebas, la sábana de Turín era una falsificación, un fraude. La noticia rápidamente se extendió por el mundo, y la opinión pública dio por zanjado el caso de la Sábana Santa, quedando para siempre marcada por la datación del carbono 14.
 
Sin embargo, en 1989, la prestigiosa revista científica Nature publicó los datos oficiales y mostró anomalías en la pruebas. Años más tarde diversos científicos demostraron que la prueba pudo ser fallida por contaminación bacteriana.
 
Hoy la Sábana sigue siendo un misterio sin explicación ni repuesta.
 
 
Para ampliar:
¿En qué punto están los estudios sobre la Sábana Santa?
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