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EE.UU.: Aquí está la Iglesia para humanizar la Iniciativa Mérida

AFP PHOTO/Alfredo Estrella
MEXICO, Mexico City : View of a Persuader CN-235 maritime surveillance aircraft and two Z Backscatter mobile screening vehicles delivered by the United States to Mexico under the Merida Initiative, in Mexico City on December 1, 2011. AFP PHOTO/Alfredo Estrella
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Los obispos Wenski y Pates ofrecen al secretario Kerry su ayuda desde la Doctrina Social cristiana

Las relaciones entre México y Estados Unidos han estado signadas por un binomio de acercamiento-alejamiento que, para muchos, resulta ininteligible.  En ese contexto, de lucha frontal contra el tráfico de estupefacientes al principal mercado consumidor del planeta se dio, hace siete años la llamada Iniciativa Mérida, en la cual Estados Unidos iba a aportar una buena cantidad de millones de dólares para combatir el narcotráfico y la inseguridad en la franja fronteriza entre ambos países.
 
Pero esta iniciativa se quedó corta.  Debe ir mucho más allá y tocar ámbitos de desarrollo, salud, empleo y turismo, según se desprende de la carta que le mandó el Comité sobre Justicia Doméstica y Desarrollo Humano y el Comité Internacional sobre Justicia y Paz de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus silgas en inglés) al secretario de Estado de la administración de Barak Obama, John Kerry.
 
Examinen con cuidado el uso de los recursos
 
Encabezados por los obispos de Miami y Des Moines, Thomas G. Wenski y Richard E. Pates, respectivamente, los comités de la USCCB recuerdan que los esfuerzos monetarios fueron conducidos, de manera significativa, al reconocimiento de Estados Unidos tanto de reducir el consumo como de combatir el tráfico ilícito de armas y el lavado de dinero.
 
“Desde entonces –dice el comunicado de la USCCB—cerca de mil 500 millones de dólares de asistencia extranjera se jan gastado en programas humanitarios y militares para lograr esos objetivos”.
 
Los obispos Wenski y Pates alentaron a la administración de Obama a examinar con cuidado el uso de fondos relacionados con esa iniciativa y con otras similares que intentan combatir la delincuencia y a los cárteles de la droga en Centro y Sudamérica. Tanto la Iglesia de estos países como la de Estados Unidos están convencidas que esos esfuerzos deberían ser concentrados “en proteger los derechos humanos y fortalecer a la sociedad tanto como a expandir la asistencia humanitaria y el desarrollo”.
 
Los obispos de Estados Unidos fueron muy claros al señalarle a John Kerry y al presidente Obama que un sobre énfasis en la asistencia militar va a resultar “contraproducente”
 
Podemos encontrarnos y discutir el tema
 
Desde el año de 2008, la USCCB ha tenido una posición sobre la Iniciativa Mérida que tiene que ver con la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia y con la experiencia de las iglesias locales de la región, tanto como la investigación de especialistas en el tema.  El resultado lleva a la conclusión de que el éxito en este apoyo debe de ir ligado a un mayor soporte para el desarrollo, el combate a la corrupción y la seguridad de las fuerzas que operan en Estados Unidos y en México.
 
Se trata –dicen los obispos estadounidenses—de fortalecer el sistema judicial mexicano al mismo tiempo que se promueven las oportunidades económicas en México, “lo que implica mejorar la educación y la capacitación para crear alternativas viables a la carrera criminal; promover un genuino desarrollo agropecuario en México para que existan pequeñas unidades productivas en el campo mexicano, así como expandir los programas cuyo objetivo sea la juventud desempleada en México al tiempo de crear centros para combatir las adicciones”.
 
Los obispos que hacen frente a ambos comités se mostraron convencidos de que “estos programas resultarán en una más humana y efectiva inversión de nuestros limitados recursos nacionales”.  También podría apoyarse a la industria turística y la manufacturera, que ya existen, y crear “una auténtica frontera del Siglo XXI”.
 
El enfoque en los derechos humanos y el desarrollo económico guiará a una mejor vecindad que el sofisticar armamentos y equipo militar en la frontera, para proteger la seguridad de Estados Unidos.  Los obispos urgen a que otros departamentos se unan al Departamento de Estado –sobre todo la Defensa—para fortalecer la Iniciativa Mérida y alejarla de lo puramente militar y defensivo.
 
Finalmente, en una posición muy interesante, los obispos Wenski y Pates le recuerdan al secretario Kerry que ellos pueden participar –y están dispuestos a hacerlo—en un encuentro entre Iglesia y gobierno para ampliar estas iniciativas de la Doctrina Social para fortalecer la Iniciativa Mérida.

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