Aleteia

«Si Nigeria cae en manos islamistas, África está en peligro»

© DR
Comparte

Mons. Hyacinth Egbebo, Administrador del Vicariato Apostólico de Bomadi, en el delta del río Níger, habla sobre la situación actual de Nigeria

El Obispo Hyacinth Egbebo es el Administrador del Vicariato Apostólico de Bomadi, en el delta del río Níger. Esta región, situada al sur de Nigeria, posee ricos yacimientos de petróleo y, sin embargo, está económicamente deprimida. Los cristianos de Nigeria se ven enfrentados a la creciente amenaza de un Islam radical, en forma de la secta Boko Haram, extremadamente violenta y anticristiana, que Estados Unidos ha declarado organización terrorista.
 
Con sus 160 millones de habitantes, Nigeria es el país más densamente poblado de África. Algo más del 50 por ciento de la población es cristiana; la mayoría vive en el sur del país. Otro 45 por ciento de la población es musulmana; estos viven mayoritariamente en el norte. En el país hay 30 millones de católicos. Según las informaciones de que se dispone, en 2012 perdieron su vida casi 1.000 cristianos por causa de su fe; Boko Haram es responsable de la muerte de, al menos, 700 cristianos en 2013.
 
Según el Obispo Egbebo, Nigeria desempeña un papel clave en relación con el destino del continente africano, «Si Nigeria cae en manos de extremistas islámicos —ha comentado—, toda África estará en peligro». El 1 de enero de 2014, el Obispo Egbebo mantuvo una conversación con la fundación católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada.
 
Miembros de la tribu Fulani, unidos a militantes de Boko Haram, masacraron a finales del pasado año a 70 cristianos en el norte de Nigeria; existen informaciones de que prácticamente todas las semanas se producen ataques. Según se ha comentado, el grupo achaca al Gobierno no haber reaccionado a los ataques de cristianos contra musulmanes.

– ¿Hay algo de cierto en esta afirmación?
 
Hace dos años se produjeron en Jos asesinatos como venganza; lo mismo sucedió en Kaduna el pasado invierno. En los dos casos se trataba de poblaciones de alta presencia cristiana. Sin embargo, los Obispos han condenado con dureza que hayan muerto musulmanes a manos de cristianos; tales actos de venganza se producen además muy raramente. El Arzobispo de Jos, Ignatius Kaigama, Presidente de la Conferencia Episcopal nigeriana, ha llamado también la atención sobre lo que denomina propaganda islámica —exageraciones en el número de musulmanes asesinados— y sobre casos en los que los musulmanes incluyeron los cadáveres de víctimas cristianas entre sus propios muertos. A pesar de los esfuerzos de Boko Haram para provocar medidas de revancha por parte de los cristianos y para sembrar el caos en el país, los Obispos han logrado prevalecer. Por supuesto que algunos cristianos se defienden cuando son atacados.
 
– ¿Qué quiere el Islam radical? ¿Por qué ese odio a los cristianos?
 
Boko Haram quiere un Estado islámico en el norte, imponiendo la ley de la Sharia a todos. Por lo tanto, todo lo que obstaculice la puesta en práctica de ese objetivo se convierte en blanco de la violencia. Entre esos obstáculos se cuentan tanto el Gobierno y la Constitución, como la policía y el ejército. Además, los cristianos son asociados con Occidente, con valores como libertad y democracia y el fomento de la educación. Por esta razón, Boko Haram ataca incluso a escuelas y mata a niños. Estos radicales creen que se debería prohibir la educación occidental, sobre la que se basa la ética cristiana. Si llegan a tener éxito en el norte, dirigirán su mirada al sur. Si consiguen invadir Nigeria, les podría servir como medio para conquistar países más pequeños. Boko Haram cuenta con mucho apoyo fuera del país; de lo contrario, no se explica que estén tan profesionalmente formados y cuenten con tantos suministros. Si se tratara de una organización meramente nacional, habrían sido vencidos hace ya tiempo.
 
– ¿Qué fuerzas fuera del país podrían estar tras ellos?
 
No estoy seguro. Se ha especulado que Muammar al-Gadaffi desempeñó un importante papel. Hasta ahora es el único que hemos podido identificar. El antiguo Presidente de Nigeria, el general Muhammadu Buhari, amenazó en una ocasión de forma nada velada que si no era reelegido se ocuparía de que el país fuera ingobernable. Ahora se ha elegido a una persona del sur, a un líder cristiano, como Presidente de Nigeria: Goodluck Jonathan, y los ataques de radicales islámicos han aumentado considerablemente. Desde el asesinato de funcionarios inspectores de las elecciones, el día en que se anunciaron los resultados de los comicios electorales, los ataques de Boko Haram ha cobrado un claro dinamismo.
 
– ¿Hay en Nigeria suficientes musulmanes moderados que puedan suponer un contrapeso a los radicales?
 
Sí, destacados líderes musulmanes se han expresado en contra de Boko Haram, lo que ha llevado a intentos de asesinarles; algunos han muerto. También hay musulmanes que vigilan las iglesias cristianas durante los servicios religiosos. De ningún modo puede decirse que todos los musulmanes estén de acuerdo con esa radicalización. Sobre todo en el sur hay musulmanes moderados que aceptan a cristianos en sus propias familias. Lamentablemente, algunos líderes políticos apoyan a Boko Haram, como ha reconocido el propio Gobierno. Después de que fue elegido como Presidente un cristiano del sur, en Nigeria reina un temor palpable de que el poder político se traslade al sur, lo que amenaza los privilegios de las élites musulmanas del norte; algunos de ellos han ascendido a posiciones de poder sin cualificación alguna, sencillamente por ser musulmanes. Tome como ejemplo la industria petrolera, cuya riqueza se ha dirigido hasta ahora a las personas del norte.
 
– Pero el petróleo procede del sur…
 
Sí, pero venga a verlo por sí mismo: no tenemos electricidad y las calles tienen tantos baches que conducir un automóvil es realmente peligroso; además, la amplia mayoría de los habitantes no dispone de calles. El bienestar que producen nuestras riquezas naturales fluye, literalmente y en sentido figurado, al norte: el petróleo se lleva por más de 1.100 kilómetros al norte, antes de ser refinado. En el Vicariato Apostólico de Bomadi no hay escuelas fiables ni hospitales; no hay agua potable. Los cambios se producen muy lentamente. Una auténtica reforma exige un liderazgo muy valiente y carismático.
 
– También se dice que hay cristianos que se convierten al Islam para avanzar económicamente. ¿Es cierto?
 
En la época del gobierno militar, esto sucedía ciertamente, cuando los presidentes procedían del norte y controlaban los ingresos del petróleo de un modo, digamos, personal. Uno podía convertirse en musulmán, casarse con una musulmana y participar en los ingresos del petróleo. Cuando cambien las tornas, esos conversos volverán a la fe cristiana… pero eso les podría costar la vida en el norte. Si quieren volver a abrazar la fe cristiana, tienen que trasladarse al sur. La Constitución permite esas conversiones, pero en el norte se ignora la ley.
 
– También tienen que hacer frente a intentos agresivos de proselitismo por parte de cristianos fundamentalistas.
 
Nos acusan de adorar a la Virgen María; reclaman muchos milagros. Suelen predicar un evangelio de riquezas: «si no eres rico, Dios no te ha bendecido realmente», afirman. Los pastores muestran frecuentemente su bienestar personal, lo que tiene su atractivo para las personas, incluyendo a católicos, que buscan riquezas materiales.
 
– ¿Cuál es el mayor regalo que puede dar la Iglesia a Nigeria?
 
Los cristianos pueden hacer una gran aportación diciendo la verdad y subrayando que la paz es importante. Los obispos de Nigeria se dirigen de modo regular al Gobierno para pedir urgentemente reformas. Boko Haram se debilitaría si la población tuviera una expectativa de llevar una vida decente. Reina una gran anarquía y una criminalidad rampante. La Iglesia católica se esfuerza además, en la medida de sus posibilidades, en proporcionar sanidad y educación. Por ello, no pocos musulmanes en altas posiciones envían a sus hijos a nuestras escuelas.
 
– Usted ha mencionado la corrupción como una plaga específica de los nigerianos.
 
Si nuestros líderes no fueran corruptos, los nigerianos tendrían motivos para vivir una vida completamente diferente. La corrupción es uno de nuestros peores males. No hay esperanza de llevar una vida decente, por lo que muchos son atraídos por una vida llena de violencia. Sobre todo los jóvenes, a los que se ofrece muy poco dinero, son reclutados para luchar, durante las elecciones, protegiendo los intereses de algunos miembros del Gobierno. Muchos jóvenes han muerto en esas luchas. Por ello, los obispos y los sacerdotes nigerianos predican contra la corrupción en prácticamente todas sus homilías. Hemos compuesto oraciones contra la corrupción, que los católicos recitan todos los días.
 
Además, los jóvenes responsables de proteger los oleoductos son acusados de robar petróleo bruto. En algunos casos producen deliberadamente escapes, pues el Gobierno no les paga sus sueldos; pero los oleoductos estallan también por no ser reparados o sustituidos a tiempo. El petróleo que así se puede poluciona el agua que la población precisa para beber y para la higiene.
 
– ¿Está decepcionado por la falta de acción de una parte de los gobiernos occidentales, e incluso de líderes religiosos?
 
Los Estados occidentales podrían haber hecho más; pero el petróleo es el problema, supongo. Se benefician de él y por ello no quieren encararse con los que están en el poder. Chevron, Shell, Agip: todas esas empresas explotan nuestro petróleo y no hacen lo suficiente contra la fundamental injusticia de la situación. Esas empresas no cumplen, por regla general, las prácticas ni los estándares internacionales. Pero también he de decir que los líderes nigerianos y las comunidades locales tampoco han ayudado a mejorar la situación, pues están más interesadas en su beneficio personal que en el bien común.
 
– ¿Cuál es su mensaje a Occidente?
 
¡No se queden cruzados de brazos viendo cómo Nigeria se desintegra! Ocúpense de que Boko Haram sea vencida. Si el Islam inunda Nigeria, el resto de África será una víctima fácil, lo que sería un desastre humanitario inimaginable. Piensen por favor en que aquí tenemos problemas mucho más acuciantes que los que ocupan a Occidente y que nos intentan imponer, como el matrimonio homosexual o el aborto. Nos han dicho que, si queremos tener acceso a la ayuda occidental, tenemos que aceptar el modo moderno de hacer las cosas. Nosotros no queremos nada de eso; pero nos morimos porque carecemos de alimentos y de cosas muy básicas.
 
No intentéis imponer a África vuestro estilo de vida. Occidente está demasiado interesado por lo que pueda extraer de África —por ejemplo, nuestro petróleo o los diamantes de la República Democrática del Congo— mientras que nos hacen unos cuantos míseros regalos y nos venden armas que no necesitamos. En lugar de ello, ayúdennos a ser independientes para que podamos prestar una contribución a la vida y para todo el mundo. África es un regalo para la humanidad; pero África tiene que levantarse… y nos estamos muriendo.

Artículo publicado originalmente por Ayuda a la Iglesia Necesitada

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.