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¿Cómo evolucionará la reforma española de la ley del aborto?

© auremar
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Discrepancias internas dentro del propio partido del Gobierno, lluvia de críticas al Anteproyecto de ley… peligra la vía emprendida para el reconocimiento de los derechos humanos del no nacido en España

La polémica sobre el aborto y su regulación vuelve a estar muy viva en España tras la aprobación del Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada, el pasado 20 de diciembre por el Consejo de Ministros.
 
La propuesta del Gobierno, defendida por el Ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, para reformar la ley del aborto (un compromiso del programa electoral del Partido Popular) ha llegado más de dos años después de las últimas elecciones generales.
 
A las críticas, por un lado del partido de la oposición, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que aprobó la actual ley de plazos y considera el aborto como un derecho, y por el otro de algunas voces pro vida que no ven suficientemente defendido el derecho del nasciturus en este anteproyecto de ley, se unen las discrepancias dentro del propio partido del Gobierno, reflejadas por ejemplo en la petición de libertad de voto por parte de la vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos.
 
Además, la justificación del aborto por una importante parte de la sociedad, favorecida por el tipo de educación sexual más extendida en el país y la llamada "cultura de la muerte", se une a la presión contra una reforma que tienda a tratar de solucionar el drama del aborto a través del reconocimiento de los derechos humanos del embrión, la ayuda a la embarazada, la asimilación de los últimos avances científicos sobre el inicio de la vida y la responsabilidad.
 
La asociación Española de Bioética y Ética Medica (AEBI) considera la aprobación del Anteproyecto “un avance positivo respecto a posiciones y formulaciones legales anteriores profundamente ideológicas y acientíficas”. “Éstas no sólo están en decadencia sino que no han solucionado la tragedia del aborto en nuestro país durante casi treinta años –ha destacado en un comunicado-. El aumento progresivo del número de abortos anuales y las cifras alcanzadas exige medidas de responsabilidad”.
 
A la reforma de la ley del aborto le queda un arduo camino por delante. El Anteproyecto deberá someterse ahora a los órganos consultivos y volver de nuevo al Consejo de Ministros para su aprobación como Proyecto de Ley, que después llegará a las Cortes Generales para su tramitación parlamentaria. ¿Cómo quedará, después de todo este proceso, un anteproyecto que tanto tiempo y esfuerzo ha costado?
 
Repercusión internacional
 
Más allá de las fronteras españolas, son muchos los que miran con esperanza la reforma emprendida. La Fundación Jérôme Lejeune ha aplaudido la audacia del Gobierno al presentar “un anteproyecto para restringir los abortos de conveniencia y los abortos eugenésicos en España”, especialmente al ministro de Justicia Ruiz-Gallardón y a los defensores de la vida y de los discapacitados.
 
En su opinión, “tras el éxito de la iniciativa europea One of Us dirigida a detener la financiación de la destrucción de embriones humanos y el rechazo de la resolución Estrela favorable a la promoción del aborto en Europa, el proyecto de ley español aporta una tercera estrella al palmarés del respeto a la vida en Europa. El mensaje es claro ante los desafíos políticos futuros”.
 
En el ámbito internacional avanzan las legislaciones que reconocen los derechos de los que están por nacer.
 
En Europa, Irlanda, con su primera ley del aborto vigente desde este mes, sólo permite el aborto cuando la vida de la madre corre peligro. La mayoría de países de la Unión Europea, en concreto 14, entre los cuales Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Finlandia y Luxemburgo, tienen leyes que exigen causas para el aborto con sus correspondientes plazos. En casi todos ellos se contempla el riesgo de salud físico y psíquico y la violación. En cambio 12 países, entre ellos algunos que actualmente podrían considerarse menos desarrollados como España, Grecia y Portugal, cuentan hoy con leyes de plazos. En algunos pequeños Estados como Andorra y Malta el aborto está prohibido.
 
En Estados Unidos, en el año 2013 se aprobaron decenas de disposiciones que restringen el aborto, como el proyecto de ley que prohíbe en Arkansas la mayoría de abortos después de las 12 semanas o la normativa de Alabama para prohibir abortos basados en el sexo del bebé o en anormalidades genéticas.
 
¿Qué cambiará con esta reforma?
 
A día de hoy, la propuesta aprobada por el gobierno de Mariano Rajoy para dejar atrás la Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo aprobada en 2010 considera el aborto una práctica no punible sólo en casos determinados, y no un derecho de la mujer, como lo establece la legislación vigente.
 
A diferencia de la ley actual, que permite libremente abortar durante las 14 primeras semanas del embarazo, la nueva ley de causas sólo permitirá el aborto en dos supuestos: violación y riesgo físico o psíquico para la madre que suponga un menoscabo duradero de su salud.
 
Como novedad, y en cumplimiento de la Convención de la ONU sobre los derechos de personas discapacitadas, el anteproyecto no contempla el supuesto de malformación fetal para despenalizar el aborto (únicamente cuando sea incompatible con la vida).
 
Como la legislación alemana, el anteproyecto prevé un periodo de reflexión -aunque no de tres sino de siete días, como en Francia, Italia y Luxemburgo- para favorecer que la mujer decida seguir con su embarazo, en el que se le informará de que la vida de su hijo es un bien jurídico protegido por la Constitución, y de las alternativas al aborto y las ayudas a las que tiene derecho.
 
El anteproyecto incorpora otras novedades respecto a la ley actual, entre ellas que las menores deberán estar acompañadas por sus familias ante el aborto, la mujer necesitará el aval de dos médicos sin vinculación al centro donde se va a practicar el aborto y ya no es culpable penalmente, las clínicas no podrán anunciarse y los profesionales sanitarios podrán objetar.
 
Siguiendo la doctrina del Tribunal Constitucional, la nueva ley reconoce tanto los derechos del embrión como de la mujer, y que ninguno de ellos debe prevalecer sobre el otro sin justificación.
 
El texto no es perfecto, pero supone un indudable paso adelante en el reconocimiento de los derechos humanos que muchos intentan impedir. Igual que en su momento no bastaron el populismo ni las medias tintas para acabar con la esclavitud o con la pena de muerte, es enorme y vital el esfuerzo requerido ahora para mantener el rumbo emprendido para acabar con la desprotección legal del no nacido.

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