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10 formas de querer a tus hijos sin necesidad de palabras

Amanda Tipton
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Desde mirar a los ojos hasta comer juntos, pequeños gestos que marcan la diferencia

En el libro de los Proverbios (22,6) se lee: “Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él”. ¿Cuál es la manera correcta de iniciar al niño en ese camino? En primer lugar, quiero educar a mis hijos a amar como hizo Jesús. He aquí diez cosas sencillas que podéis hacer cada día para amar a vuestros hijos de modo más pleno, y para enseñarles a amar como amó Jesús.
 
1. Estableced un contacto visual con vuestros hijos
 
El contacto visual requiere sólo pocos segundos, pero la mayor parte de las veces cuando respondemos a nuestros hijos estamos concentrados en nuestras ocupaciones. Tomad un momento para levantar los ojos del ordenador, del teléfono o de las tareas domésticas para establecer un contacto visual con los espléndidos ojos de vuestro hijo mientras le habláis. Os querrá por esto e iluminará vuestra jornada.
 
2. Tocad a vuestros hijos
 
Todo ser humano tiene necesidad de un contacto físico. Si no abrazáis lo suficiente a vuestros hijos, buscarán el afecto físico en otro lugar. Los niños más grandes, en particular, pueden dudar en iniciar una relación de afecto físico con sus propios padres.
 
Tocad el brazo de vuestro hijo mientras le habláis, cogedle de la mano mientras camináis, rodeadle con el brazo un momento cuando vuelve de la escuela Los niños que no aprenden el contacto físico sano y amoroso en los primeros años de su vida pueden tener problemas con las relaciones físicas de adultos, y pueden estar más expuestos al riesgo de abusos sexuales.
 
3. Haced que vuestros niños duerman
 
La falta de sueño nos hace egoístas y gruñones. Es difícil amar a los demás cuando se está demasiado cansado. Dormir lo suficiente reduce las lesiones y la obesidad infantil y mejora el rendimiento escolar y el éxito social. ¿Cuánto sueño necesitan vuestros hijos, y cómo podéis mandarlos a la cama a tiempo? Mi amiga y colega la doctora Kelly Ross comparte su investigación sobre la incidencia de la falta de sueño en el bienestar de los niños y de los padres: no dormir lo suficiente hace que los padres tengan menos paciencia con sus hijos.
 
4. Renunciad a gritar a vuestros hijos (o al menos intentadlo)
 
Jesús no gritaba, ¿por qué deberíamos hacerlo nosotros? Controlar nuestra rabia es verdaderamente fundamental para el desarrollo cerebral de nuestros niños. Se ha demostrado que una educación reposada aumenta las dimensiones del hipocampo, la parte del cerebro que modula, entre otras cosas, el estrés, las emociones y la memoria.

 
En un estudio de la doctora Joan Luby de la Washington University, los investigadores evaluaron cómo se comportaban los padres con los hijos en situaciones de estrés. Después estudiaron el cerebro de los niños cuando llegaban a la edad escolar. Los niños a los que sus padres daban un apoyo afectuoso durante los acontecimientos estresantes tenían de verdad un mayor volumen del hipocampo cuando llegaban a la edad escolar.
 
Decidíos a aprender nuevos modos de relacionaros con vuestros hijos cuando os hacen enfadar de verdad. Yo he dejado de dar cachetes en el trasero a mis hijos. Uso en cambio métodos como dar una nueva dirección, poner castigos escritos, tareas domésticas extra y muchos otros trucos para controlar a los niños. Ahora nuestros hijos se enfadan mucho menos, y yo lo mismo.
 
5. Limitad las actividades extraescolares y dedicad tiempo a la vida familiar
 
¿Pensáis que la mayor parte del tiempo que pasáis con vuestros hijos es en el coche? ¿Renunciáis a la cena familiar o a las tareas domésticas para llevar a vuestros hijos a las diversas actividades? Si es así, podría ser el momento de revisar el plan extracurricular de vuestra familia. Yo tengo varios criterios para elegir sabiamente las actividades: qué beneficios les reportan, la inversión en dinero y sobre todo en tiempo, y si estas roban demasiado tiempo para estar juntos. ¡Simplificad vuestra vida – y la suya!
 
6. Tomaos tiempo para el juego creativo
 
Un desarrollo emotivo y social exitoso no se demuestra frente a una pantalla. ¿Vuestros niños juegan al abierto, construyen fortines y casetas y dedican tiempo a juegos creativos? La investigación muestra que el juego creativo desarrolla tipos de funciones cerebrales para alcanzar niveles más altos en matemáticas y en ciencias – así como el desarrollo intelectual, social y emotivo.
 
7. Comed juntos
 
Jesús comía con aquellos a los que quería, y nosotros deberíamos hacer lo mismo. Si esto no basta para convenceros a dar prioridad a la cena en familia, tenemos también investigaciones pediátricas que muestran los beneficios para la salud para los niños que comen con su familia. Las comidas familiares se asocian a:
 
– 12% menor probabilidad de que los niños sufran sobrepeso
– 20% menor probabilidad de comer alimentos poco sanos
– 35% menor probabilidad de tener costumbres alimentarias desordenadas (anorexia, bulimia…)
 
8. Cuidar a los enfermos
 
Podréis no ser capaces de dar la vista a los ciegos y de hacer caminar a los cojos, pero cuando vuestro niño tiene la gripe estomacal, lo único que quieren tener cerca es un padre amoroso. Algunos de mis recuerdos más tiernos de mi madre son esos momentos en los que me cuidaba cuando estaba enferma. Los niños dependen de sus padres para estar sanos y recurren a ellos cuando están enfermos. ¿Hay que programar la revisión médica de vuestro niño? ¿Sigue una dieta sana? ¿Necesita tomar vitaminas? ¿Lleváis a vuestros hijos cuando visitáis a algún amigo enfermo? Cuidar de los enfermos es una obra corporal de misericordia. Cuando cuidamos de nuestros niños enfermos, les enseñamos cómo acercarse a los enfermos para el resto de su vida.
 
9. Cuidad de vosotros mismos
 
No podéis querer a vuestros hijos si no os amáis a vosotros mismos. ¿Vais demasiado de prisa, estresados y os ponéis las primeras dos cosas que encontráis en el armario? Es hora de cuidaros un poco. ¿Qué necesitáis? Sueño, alimento, ejercicio y tiempo para rezar son esenciales. ¿Tenéis bastante? Si la respuesta es no, pensad de forma práctica en qué deberíais dejar en vuestra vida para cuidaros a vosotros mismos.
 
10. Perdonad
 
¿Cómo podemos enseñar a nuestros hijos a perdonar, si no les perdonamos? A veces hacemos tanto caso a las técnicas de cómo ser buenos padres y a la disciplina que nos olvidamos de perdonar a nuestros hijos. Por fortuna, Dios les perdona (y a nosotros).
 
La doctora norteamericana Kathleen Berchelmann, M.D., pediatra en el St. Louis Children’s Hospital y asistente de Pediatría en la Washington University School of Medicine, es cofundadora y directora de ChildrensMD, un blog escrito por cinco dinámicas mamás pediatras que comparten sus confesiones sobre cómo aplicar la ciencia y la medicina a la maternidad. Kathleen y su esposo tienen cinco hijos. Ambos son también fundadores de CatholicPediatrics.org.

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