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Al cumplir 55 años la revolución, los cubanos ya pueden adquirir coches nuevos

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El problema será dónde encontrarlos….

Los pasos de apertura económica que está dando Raúl Castro, auspiciado, desde luego, por su hermano Fidel, hoy en la sombra de una larga enfermedad. Han tomado un derrotero inesperado para muchos habitantes de la isla caribeña: ya se podrán hacer de un coche nuevo.
 
El problema será dónde encontrarlo
 
Desde este pasado viernes 3 de enero, los habitantes de Cuba que puedan realizarlo, podrán ir a la agencia a comprarse un auto nuevo.  El problema será juntar el dinero suficiente… y encontrar una agencia.  Pero en teoría, ya tienen más facilidades que nunca para llevar a cabo su sueño.
 
El gobierno de los Castro aprobó una serie de medidas que liberan el mercado eliminando las restricciones y autorizaciones administrativas que eran necesarias hasta ahora. Se suma a las medidas relajadas para poder salir de la Isla, y a la posibilidad de universidades católicas de crear maestrías y cursos de especialización.
 
A través de una Gaceta Oficial Extraordinaria en la que se incluían un decreto-ley del Consejo de Estado, otro decreto del Consejo de Ministros, y tres resoluciones de los ministerios de Economía y Planificación, de Finanzas y Precios, y de Transporte fueron anunciadas las medidas que redundarán en una inyección de dinero en la alicaída economía cubana, que soporta por cinco décadas un embargo comercial de Estados Unidos.
 
Quizá el apretón de manos y el breve intercambio de saludos del presidente estadounidense, Barak Obama, con Raúl Castro durante la ceremonia funeral de Nelson Mandela haya sido un signo premonitorio del acercamiento del gobierno militar de Cuba, de tinte marxista, con el gobierno ultra liberal de Obama, quien también ha estrenado una Reforma al Sistema de Salud que tiene patas arriba a la Unión Americana.
 
El cambio: un coche a plazos
 
Sea como fuere, lo cierto es que el decreto del gobierno cubano propone la eliminación de restricciones y autorizaciones administrativas y hace posible “la adquisición de vehículos de motor y sus partes fundamentales en entidades comercializadoras, a precios minoristas semejantes a los que reconoce el mercado entre personas naturales".
 
Hay que reconocer que si las medidas restrictivas impuestas a la economía por Fidel, conservan el lenguaje y la retórica con Raúl, aunque no el espíritu.  El Estado cubano se está abriendo a la libre competencia, quizá preámbulo de una apertura hacia la democracia, retrasada por medio siglo y un lustro por los combatientes de la Sierra Maestra.
 
Liberaliza, lentamente, la venta de vehículos: el lenguaje no. Tampoco la ideología, pues los Castro decidieron que "los ingresos adicionales, incluidos los impuestos, que se obtengan por la venta liberada de vehículos, serán destinados a un fondo para el desarrollo del transporte público; una prioridad para el beneficio de la población".
 
 El pasado 1 de enero se conmemoró el 55 aniversario del triunfo de la Revolución. La conmemoración tuvo lugar en el histórico parque Céspedes, ubicado frente al Ayuntamiento, desde uno de cuyos balcones se dirigió al pueblo Fidel Castro el 1 de enero de 1959, tras la entrada del Ejército Rebelde a la ciudad de Santiago de Cuba.
 
"Si hay un gobierno malo que roba y que hace más de cuatro cosas mal hechas pues, sencillamente, se espera un poco y cuando llegan las elecciones se cambia el mal gobierno; porque para eso los gobiernos en los regímenes constitucionales democráticos tienen un período de tiempo limitado. Porque si son malos, el pueblo los cambia y vota por otros mejores", dijo Fidel Castro hace 55 años.
 
Ni él, ni su hermano tuvieron en cuenta eso del “tiempo limitado”. Hoy la debacle económica, el naufragio del dirigismo centralista y la pérdida acelerada de la ideología marxista en la substitución de la realidad por el deseo gubernamental de eliminar las diferencias, obligan a cambiar.  Aunque sea el cambio de poder comprar un coche a plazos.

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