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Venezuela pone en marcha la teoría de la insubordinación fundante (Primera de dos Partes)

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Entrevista exclusiva con su autor, el profesor argentino Marcelo Gullo

Un cambio sustancial en el enfoque teórico de la política exterior de la República Bolivariana de Venezuela se ha producido este mes de diciembre de 2013, con la elaboración, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de este país sudamericano, de una nueva doctrina de política exterior en la que se da, por primera vez, el hecho de que un Estado latinoamericano tome oficialmente una teoría de relaciones internacionales (la teoría de la “insubordinación fundante”), elaborada por un académico latinoamericano (el profesor argentino Marcelo Gullo).
 
Venezuela ha recurrido a uno de los libros del profesor Gullo, La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones (Biblos 2008), para elaborar el documento guía de su política exterior.  Anteriormente, en casi todos los países latinoamericanos, se tomaban las teorías elaboradas en Europa o Estados Unidos. El documento de política exterior de Venezuela toma como propia la teoría de este texto y utiliza los conceptos -elaborados por el propio Marcelo Gullo- de "umbral de poder", "estados subordinantes y estados subordinados", "insubordinación ideológica" e "insubordinación fundante".
 
El documento llega a decir que el objetivo de la política exterior de Venezuela es alcanzar "el umbral de poder", tal como lo define Marcelo Gullo.  A continuación, la primera parte de la entrevista con el académico argentino:
 
–¿Podría resumir en pocas líneas una investigación tan importante como la que llevó a cabo para escribir Insubordinación y desarrollo?
 
Hay una falsificación de la historia –construida desde los centros hegemónicos del poder mundial– que oculta el camino real que recorrieron las naciones hoy desarrolladas para construir su poder nacional y alcanzar su actual estado de bienestar y progreso. Todas las naciones que se convirtieron en grandes países industriales llegaron a serlo renegando de algunos de los principios básicos del liberalismo económico, en especial de la aplicación del libre comercio, y aplicando un fuerte proteccionismo económico, pero hoy aconsejan a los países en vía de desarrollo o subdesarrollados la aplicación estricta de una política económica ultra liberal y de libre comercio como camino del éxito.
 
El estudio de todos procesos exitosos de desarrollo e industrialización permite afirmar que todos ellos tuvieron (más allá de las diferencias y particularidades de cada uno, producto de los enormes contrastes religiosos, culturales, geográficos y políticos que los separan) dos características básicas en común: fueron el resultado de una “insubordinación fundante”, es decir, de una conveniente conjugación de una actitud de insubordinación ideológica para con el pensamiento dominante, y de un eficaz impulso estatal que provoca la reacción en cadena de todos los recursos que se encuentran en potencia en el territorio de un Estado.
 
Desentrañar estas cuestiones es fundamental para la comprensión de las claves del fracaso y el éxito de las naciones en el devenir de la historia. Pero, sobre todo, es esencial para nosotros los católicos de la América Indo hispánica pues, Dios nos ha hecho nacer en una de las regiones más ricas del mundo y sin embargo, la mayoría de nuestros hermanos viven todavía en la pobreza y la miseria más absoluta. De esto Dios no pedirá cuenta y nos dirá: tuve hambre y no supieron darme de comer, estuve enfermo y no supieron curarme…
 
–¿En América Latina, cuáles son las claves del fracaso casi endémico de las naciones en materia de economía?  ¿Aplican las mismas categorías para el fracaso de todos los países?
 
Sin lugar a dudas hay razones de carácter particular que explican el por qué Colombia, Argentina o México no son países desarrollados pero, creo que puede encontrarse un común denominador que da cuenta del fracaso en superar la pobreza de todas nuestras repúblicas. Seguramente la terrible e histórica corrupción de nuestra clase dirigente ha jugado un rol principal pero, la explicación fundamental debemos buscarla en que, nuestras elites políticas subordinadas ideológicamente, desconocen el camino que realmente siguieron países como Estados Unidos, Alemania, Japón o Corea del Sur para convertirse en potencias industriales.
 
Tomemos el ejemplo de Corea del Sur y vamos a ver como nuestra clase política, colonizada ideológicamente, le atribuye el milagro coreano al santo equivocado. Mayoritariamente nuestras élites políticas creen que los sucesivos gobiernos coreanos, siguiendo sensatamente los principios “científicos” de la economía clásica y neoclásica  habrían intervenido muy modestamente para apoyar la iniciativa privada y garantizar el libre juego de las fuerzas del mercado, adhiriéndose siempre al libre comercio. Desconocen que Corea del Sur  aplicó  en realidad un conjunto de políticas económicas que contradicen  totalmente al modelo neoliberal.
 
–Profesor Gullo, creo que sería muy importante, en esta primera parte de la entrevista que concede a Aleteia que nos enumere los principios básicos de ese “milagro coreano” que, estamos de acuerdo, se la ha atribuido al santo equivocado.
 
Con mucho gusto.  Eso viene en mi investigación –como varios otros casos de éxito.  En Corea del Sur podemos decir que son siete los principios básicos:
 
1) Una fuerte intervención del Estado en la economía que dirigió el proceso de industrialización con mano de hierro.
 
2) La aplicación de aranceles proteccionistas, subvenciones y otras formas de ayuda estatal para aislar a la naciente industria coreana de la competencia extranjera.
 
3) La realización desde el comienzo de una reforma agraria radical
 
4) La aplicación de un modelo de industrialización por sustitución de importaciones durante 25 años, que se fue convirtiendo progresivamente en sustitución de exportaciones, paso que no habría sido posible sin el paso anterior
 
5) La creación de empresas de propiedad estatal para producir todo lo que el sector privado no estuviese en condiciones de hacer.
 
6) El control del Estado sobre el sector bancario dado que el gobierno era propietario de casi todos los bancos
 
7) La aplicación de una planificación económica a través de planes quinquenales  El caso de Corea del Sur es el caso más claro de que hay una falsificación de la historia –construida desde los centros hegemónicos del poder mundial– que oculta el camino real que recorrieron las naciones hoy desarrolladas, es decir industrializadas,  para alcanzar su actual estado de bienestar y progreso.

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