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Belén: se encienden las luces de Navidad y las de la esperanza

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Hablan los salesianos que trabajan por ofrecer educación y futuro a los jóvenes de la ciudad

En Belén, los preparativos para la Navidad ya comenzaron desde hace días, anticipadamente respecto a otros años. Esto para dar una esperanza no solo a la comunidad palestina, cristianos y también musulmanes, que viven ahogadas por el muro levantado por los israelitas por cuestiones de seguridad, una clausura que recae sobre todo en los jóvenes. Los que se ocupan de los jóvenes en Belén desde siempre son los Salesianos que con la escuela técnica, el centro profesional artístico y el oratorio apoyan a la juventud palestina, sin distinción de la religión. Francesca Sabatinelli, de Radio Vaticano, entrevistó a don Mario Murru, originario de Cerdeña, desde 1990 en Tierra Santa y también director de la comunidad salesiana de Belén.

Este año las luces que han preparado por algunas de las principales calles de Belén, más las luces del árbol de Navidad en la plaza de la Natividad, se encendieron mucho tiempo antes que otros años. Han querido de este modo hacer entender a la población que la Navidad está aumentando la fuerza de dar más paz, de dar esperanza, de dar más alegría, porque la gente tiene necesidad de esto y no debe continuar vivir siempre en la inseguridad o en el odio.

También las autoridades, por tanto, han intentado ayudar a la gente a participar lo más posible en la fiesta de la Navidad. Las autoridades piensan un poco en todos: cristianos y musulmanes que están presentes en esta ciudad. Es un hecho que la Navidad es esperada por todos, sobre todo por los cristianos, y es esperada porque se espera lo que es el verdadero don: el don de la paz, de la alegría, de la fraternidad de los que tienen verdadera necesidad.

Necesitan sentirse apoyados por todos los peregrinos cristianos que llegan a Belén, y están llegando centenares, en estos días. Creo que sea un buen augurio la voluntad de comenzar a encender estas luces y el Árbol de Navidad, para que sobre todo los habitantes de Belén puedan verse colmados de una paz mayor, que la gente de esta ciudad, sobre todo, está esperando y que quiere vivir en plenitud.

– El oratorio es importantísimo para estos chicos. La escuela lo es seguramente para preparar sus futuros, y el oratorio para tratar de darles una respuesta en lo inmediato. Un lugar de encuentro, de reunión, de comunión. De otro modo, estos chicos ¿qué realidad vivirían hoy?

De otro modo, no sabrían donde reunirse, qué actividad realizar y estarían en las calles. El oratorio es el centro para conseguir que los jóvenes puedan encontrar juegos, diversión, y también un modo de encontrarse a través del asociacionismo o a través de la actividad de los scout. No es fácil, porque no tenían la costumbre de reunirse. Cierto, estos chicos, fuera de Belén y también en Belén, no encuentran otras diversiones, ni ir a Jerusalén donde todo está cerrado o a ninguna otra ciudad como alguno podría pensar. El oratorio, por tanto, es un centro de atracción, de agregación. Los chicos estarían siempre aquí.

– ¿Ustedes tienen contacto también con las familias?

Las familias están en dificultades. No es fácil la vida en Belén y en sus alrededores. En la preparación para la Navidad se están llevando adelante algunas actividades para tratar de ayudar a la gente a vivir un poco más en la tranquilidad, en la esperanza. Cierto, la gente está todavía sufriendo. Estamos tratando de llevar adelante nuestra parte, que es la de la educación, lo mejor que sabemos. Las familias de los jóvenes musulmanes mandan a sus hijos a nuestra escuela, porque reciben una educación que les da la posibilidad de entrar en el mundo laboral y una preparación para la vida.

– Será muy difícil también para vosotros verse en el interior de equilibrios muy precarios y ser parte activa…

Una gran dificultad es ciertamente la económica, también porque nuestra escuela acepta a chicos y jóvenes que son de un nivel socioeconómico medio bajo y un gran porcentaje de los cuales son directamente pobres. La situación económica es grave para la escuela. Además, todo lo que sucede en Palestina, sobre todo en la Gobernación de Belén y de Hebrón, hablo de la situación política, repercute fuertemente en la escuela. Soy más optimista que los demás y espero que llegue la paz, pero queda mucho trabajo por hacer. Hay muchas injusticias que deben ser resueltas, para que se pueda llegar verdaderamente a la paz,  a la justicia y a la tranquilidad.

Luigi Bisceglie es el representante del VIS en Palestina, organización no gubernamental que sostiene la Congregación salesiana en sus actividades educativas. Bisceglie vive en Belén, donde Francesca Sabatinelli se ha reunido con él.

Es muy difícil encontrar trabajo, pero también es verdad que los chicos que hacen el curso de mecánica y que se han especializado en la reparación de las máquinas más nuevas, encuentran trabajo, porque esto era, por ejemplo, un tipo de trabajo que en Cisjordania faltaba. Además, las empresas piden electricistas que estén bien formados, mientras que los chicos que hacen cursos artísticos abren micro-empresas y consiguen producir objetos y meterlos en el mercado. También gracias a la escuela y al centro artístico consiguen exportar sus productos, por ejemplo a las parroquias italianas.

– Estos jóvenes ¿son jóvenes de Belén o también vienen de fuera?

Son sobre todo del distrito de Belén y del distrito de Hebrón, pero también es por cuestiones de movilidad: es difícil llegar a Belén desde Ramala o de otras ciudades más al norte porque a menudo hay controles

o porque es difícil encontrar transporte. Pero, muchos estudiantes vienen sobre todo de Belén, de los pueblos circundantes, de Hebrón donde hay un distrito industrial y, algunos jóvenes, encuentran trabajo allí.

Lo más interesante, sobre todo en lo que respecta al centro artístico, es que desde el principio ha acogido a estudiantes no tan jóvenes, por ejemplo prisioneros políticos, que fueron encarcelados durante diversos años, y que querían volver a una vida normal. Por tanto aprender un nuevo trabajo, les ha permitido volver a la normalidad. Es fundamental para la Congregación salesiana continuar teniendo ese apoyo de los donantes y socios, que de este modo les permiten seguir hacia delante con su actividad educativa. Aunque cada vez cuesta más conseguir fondos.

– Los salesianos están abiertos a los cristianos y a los musulmanes, y ahora, por razones de éxodo: cada vez  a más musulmanes…

Es verdad, es un dato interesante: el 70% de los estudiantes es musulmán, los chicos conviven perfectamente con sus compañeros cristianos. A menudo, los chicos musulmanes están contentos de frecuentar las escuelas cristianas, no solo la nuestra, porque piensan que son de buena calidad. También los padres están contentos de mandar a sus hijos a las escuelas cristianas.

– Belén sufre una gran crisis en el trabajo, hay una tasa altísima de paro y las dificultades crecen debido a las políticas de clausura que la ciudad está viviendo. Usted, que lleva aquí dos años ¿Qué ha visto de esto?

Seguramente, desde 2010 la situación ha mejorado un poco. Todos recuerdan lo que sucedió durante la II Intifada, seguramente fueron los años más oscuros para Cisjordania y Belén. Desde 2010, por lo menos se ha vuelto a disfrutar de la libertad de poder moverse en el interior del distrito de Belén, así como que ha sido posible la vuelta de los turistas y peregrinos. Esto ha cambiado las cosas en positivo, porque la ciudad se ha reabierto al mundo, la acogida en Belén sigue siendo algo muy importante. Aunque el hecho de que a nivel material la vida haya mejorado no significa que las condiciones de vida en general hayan mejorado porque la movilidad sigue siendo un problema real.

El hecho de que haya un muro hace que, sobre todo los jóvenes, encuentren dificultades a trasladarse para encontrar oportunidades de trabajo, por ejemplo en Israel, algo que antes sucedía. Jóvenes muy preparados, que además de estudiar una carrera, consiguen hacer un máster aquí, luego no tiene trabajo, muchos de ellos deciden dejar su patria durante algunos años, y normalmente hacen fortuna. Los palestinos en el mundo son apreciados y consiguen siempre integrarse, pero todos tienen un fuerte vínculo con la tierra y quieren volver, pero las perspectivas no son halagüeñas. En el fondo permanece el conflicto que ya no supone una noticia, vistas las cosas que suceden en Oriente Medio, pero además es verdad que todavía no hay una solución a mano. Esto repercute en la vida de las personas.

– También repercute en el estado de ánimo…

En realidad hay un poco de frustración vinculada al hecho de que no se sabe cuál será el futuro: no se pueden hacer programas a largo plazo. Por tanto, creo que la frustración nace de esto, sobre todo para los jóvenes que nacieron en un conflicto que estaba ya en transcurso y que por tanto no han llegado a vivir otra situación.
 
 

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