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Joven católico nigeriano, llegó a España en patera y hoy es sacerdote

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«He visto a familias enteras perdonar a los terroristas asesinos de sus maridos e hijos»

Kenneth Iloabuchi es nigeriano. Recibió la fe de su familia. Hasta su pueblo natal, Adazi-Nnukwu, en la región de Anambra, llegaron los primeros misioneros irlandeses en el año 1912. Su abuela fue de las primeras que recibió la Buena Noticia de Jesucristo y no dudó en conducir a toda su familia hacia la Iglesia católica.
                                                      
A los 18 años, este joven nigeriano tenía el sueño de llegar a Europa para tener una vida mejor, estudiar Derecho en Inglaterra y poder trabajar allí. Como muchos otros jóvenes africanos, emprendió un viaje tortuoso…, cuyo final no fue el previsto. Durante su periplo fue varias veces deportado, fue presa de las mafias de inmigrantes, anduvo semanas perdido en el desierto, vivió la muerte de amigos, se subió a una patera hacia Algeciras sin saber nadar, y al final pisó tierra en Murcia. Allí le estaba esperando el Señor para hacerle sacerdote diocesano.
 
– ¿Ha sufrido tu familia la persecución?
 
Sí, mi hermana vive en Kaduna y tiene con su marido dos tiendas, una de ropa y otra de alimentos. La de ropa ha sido quemada en dos ocasiones. Gracias a este negocio, podían pagar los estudios de sus hijos. Fue el caos. Después quemaron la tienda de alimentos y todo empeoró. Toda la familia les hemos ayudado para seguir adelante. Al final, mi hermana ha tenido que abandonar Kaduna, el norte del país, por la presión. Igual le pasó a mi otro hermano que vive en Jos: su tienda ardió en llamas.
 
– ¿Cómo es posible que, a pesar del miedo y del acoso, muchos católicos hayan perdonado?
 
Yo puedo decir que Dios es grande. Suscita siempre personas que dan un testimonio de Su fuerza y misericordia. Yo he visto a familias enteras rezar, después de que Boko Haram asesinara a 12 personas de mi pueblo. Acabada la misa, fueron enterradas en el cementerio de la iglesia ante la presencia de sus hijos, mujeres, familias y amigos. Fue un testimonio de perdón a los terroristas que habían asesinado a los suyos. Igual que otra mujer que perdió a su marido y a toda su familia. Dijo que igual que Jesús perdonó a los que le mataron, ella también a los que quitaron la vida a su marido y a sus hijos. Ante una muerte tan horrible, es posible el perdón.
 
– ¿Qué tenemos que aprender de la Iglesia en Nigeria?
 
Que el amor lo sobrepasa todo, es la única arma contra la violencia. Todavía es posible la paz. Un cristiano nunca se rinde. He visto a buena parte de los cristianos, sacerdotes y obispos educando a los suyos en la importancia de no devolver mal por mal, sino de perdonar siempre como Cristo.

Artículo publicado originalmente por Alfa y Omega 

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