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Que salga afuera la historia de los mártires tras el Telón de Acero

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El cardenal Sodano apoya una iniciativa de la Embajada de Bulgaria en Roma

“La historia es maestra de vida. Por eso, es justo contribuir a dar a conocer a las nuevas generaciones una página dolorosa en la vida de los pueblos de Europa Oriental, privados de su libertad religiosa y condenados a vivir detrás de un Telón que les impedía todo contacto con los hermanos del mundo entero”.
 
Con estas palabras, el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, ha aplaudido la iniciativa promovida hoy en Roma por la Embajada de la República de Bulgaria ante la Santa Sede y por la Orden de Malta de organizar un congreso sobre el tema “La Iglesia en Europa del Este durante el comunismo: entre los mártires y la resistencia silenciosa”.
 
Historiadores, periodistas y sacerdotes – refiere la agencia SIR – han hablado sobre la lectura de una de las páginas más oscuras de la historia reciente de la Iglesia en Europa: la del periodo comunista, del intento por parte de la política atea de los estados comunistas de controlar a la Iglesia ortodoxa, de infiltrar agentes entre las filas del clero, de laicizar las festividades cristianas, de imponer ritos civiles sustituyendo a los sacramentos cristianos.
 
Una página oscura, sin embargo, atravesada también por la heroica experiencia de la resistencia silenciosa de la Iglesia ortodoxa búlgara y de la católica, cuyo protagonista fueron precisamente el pueblo cristiano que permaneció “fiel a Dios” y que hoy se ha convertido en un “ejército de mártires”.
 
A ellos rindió homenaje hoy en cardenal Sodano, recordando que, según algunos estudios, fueron 40 millones las víctimas de Stalin: “Entre ellos había ciertamente muchos perseguidos a causa de su fe respecto a la URSS”. En su intervención, el cardenal decano recordó la aportación dada por Juan Pablo II a “la libertad de los pueblos europeos”.
 
“Muchos factores contribuyeron ciertamente a la circunstancia histórica de la caída del Muro de Berlín, como la maduración de las conciencias de los ciudadanos del este Europeo, la difusión de los medios de comunicación social, el proceso unificador de la Comunidad europea, y no en último término, la insostenibilidad de los sistemas sociales del Este que empobrecían a las poblaciones”.
 
Pero – añadió Sodano – “fue determinante también la obra del gran Pontífice Juan Pablo II como reconoció el último presidente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov”. De ahí el augurio del cardenal para que “salga a la luz la historia de esos mártires que no son sólo monjes y sacerdotes, sino un pueblo cristiano que ha sufrido, y que se profundice en estas páginas de la historia reciente, sin temor a decir la verdad., porque la verdad no ofende”.
 
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