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Los hijos tienen derecho y necesidad de nuestro tiempo

© Luiscar74
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Aumenta el número de niños que pasan cada día más de una jornada laboral completa en la guardería

El 66% de los padres cree que
no pasa suficiente tiempo con sus hijos, el 54% de las familias españolas afirma que tendría más hijos si recibiera más ayudas oficiales para guardería, el 22% de los niños españoles pasa más de ocho horas diarias en la guardería (una estancia superior a la de una jornada laboral); son los resultados del Estudio Guardería&Familia 2013, que analiza las costumbres y tendencias en el uso de la guardería por parte de las familias españolas.
 
Según el grupo Edenred, responsable de la encuesta, las ayudas oficiales han caído notablemente en los últimos cinco años. “En 2009 un 52% de familias recibían ayudas para la guardería de sus hijos, dato que se sitúa en el 34% este año –constata-. Esta gran diferencia numérica es una de las razones por las que las familias españolas tienen cada vez menos miembros”.
 
El estudio indica que la cantidad de niños que pasa más de 8 horas diarias en la escuela ha ascendido en el último año del 16 al 22%, y también que en total, un 86% de los niños permanece como mínimo cinco horas diarias en la guardería.

La preocupación de los padres por no poder dedicar más tiempo a sus hijos se une a las opiniones de los expertos. Para los autores del libro Quiénes son nuestros hijos y qué esperan de nosotros, Tomás Melendo y Bartolomé Menchén, si sólo se pudiera elegir una cosa para dar a los hijos, debería ser tiempo.

“Los hijos tienen derecho y necesidad de nuestro tiempo, dedicado en exclusiva a cada uno de ellos. También, y especialmente en algunas circunstancias, del tiempo del padre”, explican en una entrevista a la revista Misión.

Y los hijos necesitan también intimidad, añaden. “Como al resto de nuestros amigos, aunque de manera proporcional a su edad y forma de ser, cada hijo espera que le abramos el corazón, que le contemos lo que nos ocupa y preocupa, que le pidamos consejo… y que lo sigamos. Es también la mejor manera de disfrutar con y de ellos”.

El catedrático de Filosofía Tomás Melendo y el sacerdote y profesor Bartolomé Menchén afirman que “hay que tener la certeza de que dedicar lo mejor de nuestro tiempo al cónyuge y a cada hijo no sólo es un deber, sino la manera más eficaz de “descubrir” quiénes son realmente y de disfrutarlos.

“Los adultos de hoy estamos muy preocupados por el tiempo que pasa, pero a los niños los ocupa lo que pasa en el tiempo: saben dar a cada cosa la atención que merece –explican-. Es necesario purificar nuestra mirada. No todo lo que consideramos importante realmente lo es. Nuestros hijos pueden enseñarnos a recuperar el auténtico valor de las realidades tanto humanas como divinas. No en vano Jesucristo nos exhortó a ser como niños”.

Respecto a la diferencia entre el padre y la madre a la hora de educar, estos dos expertos señalan que “la madre es la cercanía física y, sobre todo, afectiva. Por eso es irremplazable en los tres o cuatro primeros años, en los que se desarrolla el mundo afectivo del niño, tan importante para el resto de su vida”.

Y, añaden, “el padre sería la distancia: “obliga” al hijo a crecer, a salir de sí, a separarse de la seguridad que le da la cercanía de la madre. Es quien le facilita la entrada en el mundo y le da el aplomo necesario para desenvolverse en él”.

Finalmente, recuerdan que lo que esperan y necesitan los hijos “es nuestra persona, la del padre y la de la madre. Es, por decirlo así, su único y más radical derecho, que nadie debería negarles ni intentar conculcar”.
 
La entrevista completa puede leerse en el último número de la revista Misión.

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