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Una extraordinaria historia de martirio en la Polonia ocupada por los nazis

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Gerardo Rodríguez - publicado el 04/12/13

Un sacerdote polaco fue asesinado en un campo de concentración por defender su castidad

Se llamaba Juan Lesinski y era vicario de la parroquia de Gdynia – Grabówek. He aquí su historia.

Ya en el torbellino de la guerra el 13 de septiembre de 1939 fue detenido en calidad de rehén para ser liberado diez días después. Nuevamente es arrestado el 2 de noviembre y enviado a la prisión de Nowy Port en Gdansk. Finalmente el 18 de enero de 1940 fue trasladado al campo de concentración de Stutthof. Allí trabajó como ayudante alfarero.

En este campo la muerte se presentaba de diferentes formas: agotamiento físico por el excesivo trabajo por encima de las propias fuerzas, hambre, malos tratos y torturas hasta llegar a provocar la muerte, ejecuciones, enfermedades como el tifus y la disentería. En este caso que nos ocupa el motivo fue muy diferente. Dejemos hablar al testigo:

“Fue en la noche del martes al miércoles de ceniza, 7 de febrero de 1940. Esa noche salió de la barraca nuestro sacerdote Juan Lesinski. Cuando pregunté a su vecino de cama por la hora me respondió que salió a las dos y media. Los vecinos al levantarse por la mañana no se sorprendieron al principio de que no estaba el compañero. Ellos sabían que a menudo tenía que salir por la noche. Sin embargo, cuando traen el desayuno y el no está, les dominó la ansiedad. Uno de sus compañeros recuerda, que durante mucho tiempo antes de levantarse se sorprendió de que el vecino por largo tiempo no regresase. La ansiedad se contagió en la sala. El kapo salió de la barraca. Es necesario informar sobre la desaparición de un hombre independientemente de las posibles represalias, antes de que llegue el momento del pasa lista.

El kapo preocupado por la suerte del desaparecido y el destino de la barraca, con voz temblorosa informa al comandante la pérdida del prisionero, dándole su nombre, apellido y número y pidiendo al mismo tiempo una explicación. Pues supone correctamente que es casi imposible que alguien pueda escapar en invierno de este campo, ya que además de alambres de púas las torres de vigilancia iluminan cada sección y cada área del campo. En respuesta a estas palabras llenas de ansiedad el comandante riendo despreocupadamente dice con ironía, que ciertamente va a encontrar al desaparecido después del pasa lista. Que el kapo vaya a desayunar tranquilamente. Sin embargo el kapo no está tranquilo, ni piensa en el desayuno.

De camino a la barraca ve de lejos una aglomeración, ve a la gente inclinándose hacia el suelo, y acercándose cada vez más advierte que un hombre yace en el suelo. Es el padre Juan Lesinski, hace unas horas todavía estaba vivo, trabajando con un humor como ayudante de alfarero, pero ahora yace frío, muerto y rígido. Comprendió el kapo la risa del comandante. Además comprendió muy bien el cínico desprecio en su comentario. Se extendió como reguero de pólvora por todo el campo la noticia del asesinato. ¿Quién y por qué asesinó de noche al sacerdote? Los nombres de los asesinos ciertamente no se sabrán en este mundo. No hay testigos en la espesura de la noche.

Quienes encontraron el cadáver y pudieron examinarlo bien determinaron los motivos del asesinato. Ellos llegaron a la conclusión de que los guardias no le dispararon de detrás de la valla, sino que le pegaron un tiro de cerca al defenderse de algo, ya tendido en el suelo el sacerdote. La condición de la ropa, la ubicación del difunto y la dirección de las balas demostraron que el padre Juan Lesinski fue atacado por algún animal salvaje, una bestia anormal, y que al ser atacado se defendió con fiereza en defensa de su castidad. Este animal no respetó ni siquiera su cadáver. En el campo sólo llevan armas los oficiales y guardias de las formaciones de elite de las SS y los agentes de la Gestapo.

Lo llevamos al depósito de cadáveres. Fue trasladado como se lleva al campo de batalla la bandera del regimiento, con sangre, atravesado por las balas, pero victorioso. La tristeza por la pérdida de nuestro querido compañero se mezcló con el orgullo de que viva entre nosotros y muera mártir. La velada terminó con la oración de ese día diciendo la siguiente petición: Juan Lesinski, ruega por nosotros.

Nevó los días siguientes. El se cubrió con rojas gotas de sangre brillando al sol como rubíes, que hablaban sobre la fidelidad hasta la muerte, estos rubíes, que nosotros observábamos reflexivamente” (Padre GAJDUS W., Nr 20998 opowiada).

Las memorias del Padre Gajdus no están traducidas, este texto esta traducido directamente del original en polaco. La traducción del título: “El número 20998 relata”.

Breves datos biográficos

Nació el 11 de julio 1908, en el pueblo de Slup en la zona de Grudziadz. Su padre Francisco era agricultor y su madre se llamaba Anastasia Slupsk. En 1930 después de concluir la escuela secundaria en Grudziadz entró en el Seminario Mayor de Pelplin

Fue ordenado sacerdote el 15 de junio 1935. Su primer trabajo pastoral lo ejerció en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en Grudziadz , de donde en abril de 1938 fue nombrado vicario de la parroquia de la Sagrada Familia en Gdynia – Grabówek.

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castidadmartirespoloniasacerdotesegunda guerra mundial
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