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Indignados made in Paraguay

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La inesperada reacción de la ciudadanía provocó el desafuero de dos senadores acusados de nepotismo y corrupción. ¿Reacciones espontáneas o alguien mueve los hilos de esta nueva agenda?

Este jueves por la tarde, la copiosa lluvia que caía sobre Asunción parecía querer lavar las culpas del Parlamento paraguayo minutos después de que el cuerpo legislativo, revocatoria mediante, le retirara los fueros a dos legisladores como producto de la presión ciudadana ejercida en los últimos días.
 
Nadie se esperaba este efecto de las denuncias contra los dos legisladores, tráfico de influencia en el caso de uno y corrupción en el otro. Otra denuncia fue desestimada pero por cuestiones de forma y se prevé un desafuero más para la próxima semana.
 
Los medios de prensa habían impulsado una campaña para transparentar las nominas y salarios de los funcionarios del Estado. Pero la Corte Suprema de Justicia, aprovechando la campaña, reflotó y dio curso favorable a un pedido de inconstitucionalidad ante una medida que prohibía brindar la información tomada por un magistrado, presentado un par de años atrás. La visibilidad en las redes sociales que adquirieron los nombres de parientes, amantes de legisladores y operadores políticos beneficiados por los recursos públicos, terminó por indignar a la ciudadanía que vio colmada su indignación.
 
La decisión tomada por el Legislativo otorga una victoria que puede representar un punto de inflexión en la política paraguaya.
 
El senador Victor Bogado fue el pato de la boda en el parlamento paraguayo. Miembro del oficialista Partido Colorado, ex presidente de la Cámara de Diputados en varios periodos, de cimbreante cintura política que ya había zafado otro desafuero acusado de corrupción como ex administrador de un ente estatal, esta vez se fue desaforado en un repechaje, una semana después que el blindaje de 22 de sus colegas (y su propio voto) despertara una ola de manifestaciones ciudadanas de las más variadas y creativas.
 
Esta vez se le acusó de tráfico de influencia, un doble nombramiento con salarios astronómicos que beneficiaba a la  niñera de sus hijos. Cuatro fiscales fueron designados por el ministerio público para estudiar su caso, al tiempo que corporativamente algunos legisladores levantaron una cortina de humo denunciando una campaña de desprestigio, mientras que otros defendían con pobreza de argumentos el uso del dinero público para beneficio propio.
 
En medio de los sucesos, la prensa denunció el primer negociado de la era del presidente Horacio Cartes, al tiempo que el Papa Francisco exhortó al pueblo paraguayo a mantenerse “erguido”.
 
Bares, restaurantes, shoppings, cines y hasta cuidadores de coches se reservaron del derecho de admisión y servicio a Bogado y los 22 legisladores que lo habían respaldado. En varios casos, tuvieron que retirarse ante el rechazo de los frecuentadores de locales públicos.

“Sostengo mi voto, pero por las dudas, me mantengo no más en mi casa”, declaraba pocos días antes un legislador que había votado contra el desafuero y que el jueves terminó votando en sentido contrario. Es que cundía el temor por los escraches (como se le define a las manifestaciones de público repudio a las personas involucradas), mientras se sumaban  caravanas de autos, cadenas humanas, recolecciones de firmas y múltiples tipos de manifestaciones en las redes sociales, las más de las veces espontáneas. Para el voto final, fue clave el rol de nuevas figuras parlamentarias de la política guaraní.
 
El Senador Carlos Filizzola, ex ministro y partidario del ex presidente Fernando Lugo, quien había votado por el desafuero de su colega, recibió un  coletazo inesperado. Para empatar la situación, sus colegas decidieron revocar un blindaje que le hicieran sus antiguos colegas del periodo parlamentario fenecido. Un diputado liberal, sobre el que pesa una imputación, en cambio, anunció que la próxima semana el mismo, por recomendación de su bancada, solicitará él mismo que se le retiren los fueros. 
 
Y en materia de fueros, en el Congreso toma fuerza la idea de reglamentar la inmunidad otorgada constitucionalmente a los parlamentarios, ante la previsión de una avalancha de pedidos por razones, posiblemente, todas muy justificadas.
 
Otros legisladores, víctimas de  escraches, aunque por otras razones, están apuran proyectos de ley para desbloquear las listas en las elecciones, municipales, departamentales y nacionales, acaso buscando enmendar errores y tratando de complacer a una ciudadanía que mostró los dientes en señal de reproche y no de la típica candidez guaraní.
 
Quedan algunos interrogantes. Ante la sucesión de hechos que ocurren en menos de un mes la cuestión es si éstos son producto de un proceso o representan una coyuntura en el desarrollo de una cultura ciudadana. En efecto, quien escribe considera que otros temas de mayor peso no figuran ni en los puntos varios de la agenda. Siendo aun más incisivos  cabría preguntarse si existen y cuáles son los intereses que mueven los hilos tras bambalinas. Con seguridad el tiempo, eterno aliado de la verdad, lo dirá.

Artículo publicado originalmente por Ciudad Nueva Argentina.

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