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Las sorpresas del Papa Francisco para la clausura del Año de la Fe

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Detalles de la celebración del próximo domingo en la Basílica de San Pedro

Este domingo, el Papa Francisco clausurará el Año de la fe, que ha unido a los más de mil doscientos millones de católicos del mundo alrededor de lo esencial: su fe en Jesucristo. La iniciativa que Benedicto XVI convocó como camino de culminación de su pontificado, ha marcado al mismo tiempo el estilo y el espíritu del pontificado del Papa Francisco, que, el domingo, presentará un importante documento: Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), la Exhortación apostólica postsinodal sobre la nueva evangelización
 
Durante este Año de la fe, han visitado la tumba de san Pedro, en el Vaticano, ocho millones y medio de peregrinos, a quienes hay que añadir los tres millones y medio de jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, a finales de julio, uno de los eventos más importantes de esta convocatoria.
 
Las reliquias de san Pedro

Para la celebración de la clausura del Año de la fe, el próximo domingo, el Papa ha deparado dos sorpresas. Por primera vez en la Historia, serán expuestas «las reliquias que la tradición reconoce como las del apóstol que aquí dio su vida por el Señor», según ha anunciado el arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización. Los estudios arqueológicos bajo la basílica vaticana comenzaron en 1939, por iniciativa del Papa Pío XII. Y si bien la Iglesia no tiene autoridad científica para atribuir el origen de esos restos humanos del primer siglo, el 26 de junio de 1968, Pablo VI calificó de convincentes las conclusiones de los científicos, que permiten atribuir las reliquias precisamente al pescador de Cafarnaúm, martirizado en Roma, según la tradición, en el año 67.
 
Al anunciar esta iniciativa del Papa, monseñor Fisichella aclaró con estas palabras el significado del gesto: «La fe de Pedro confirmará, una vez más, que la puerta para el encuentro con Cristo está siempre abierta, y espera ser cruzada con el mismo entusiasmo y convicción de los primeros creyentes». No se trata, por tanto, de un pronunciamiento de este Papa para atribuir científicamente a san Pedro esos huesos que los peregrinos pueden visitar, reservando con antelación, bajo la basílica del Vaticano. Se trata, más bien, de la continuación de una tradición de dos mil años, que recuerda el histórico testimonio de sangre en la capital del Imperio Romano de parte de aquel hombre que recibió de Jesús la misión de pastorear mi rebaño.
 
El testamento del Año de la fe
 
Ahora bien. El Papa Francisco no quiere que el Año de la fe quede olvidado como una anécdota histórica. Por este motivo, ha decidido publicar, también este domingo, en la Plaza de San Pedro, un documento que está llamado a ser la referencia en la próxima década de la Iglesia para la nueva evangelización. Se trata de Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), el documento con el que este Papa recogerá las 58 proposiciones del Sínodo de los Obispos de todo el mundo sobre la nueva evangelización, que se celebró en Roma en octubre de 2012, dando inicio precisamente al Año de la fe.
 
El Papa entregará simbólicamente el documento a 36 representantes de 18 países diferentes, en representación de los cinco continentes. De este modo, ha aclarado monseñor Fisichella, «la Exhortación apostólica se convierte en una misión que es confiada a cada bautizado para convertirse en evangelizador».
 
Entregado a obispos, sacerdotes, diáconos, artistas, periodistas…

Entre quienes recibirán el documento, se encontrarán un obispo, un sacerdote y un diácono, ordenados recientemente, procedentes de Letonia, Tanzania y Australia. Junto a ellos, recibirá el documento el escultor japonés Etsuro Sotoo, conocido por su contribución a la Sagrada de Familia de Barcelona, y Anna Gulak, joven pintora polaca. La elección de estos dos artistas, ha aclarado monseñor Fisichella, subraya el valor de la belleza como forma privilegiada de evangelización. Entre los 36 escogidos, habrá también dos periodistas, para «testimoniar el gran servicio que ofrecen quienes se dedican a este servicio».
 
Como es típico del Papa Francisco, en la celebración, los presentes también estarán invitados a realizar un exigente gesto de caridad. Así, en el ofertorio, se recogerán las ofrendas de los fieles a favor de las poblaciones de Filipinas que han sufrido la tragedia del tifón Haiyán en días pasados.
 
El sufrimiento de los cristianos perseguidos
 
Además, el Papa ha querido también concluir el Año de la fe convocando a Roma a los Patriarcas y obispos de las Iglesias orientales, que representan a algunas de las comunidades cristianas más perseguidas hoy en el planeta. Esta convocatoria, y el encuentro mismo, tienen lugar en momentos en los que los cristianos están sufriendo persecución en muchos lugares del planeta, y especialmente en Siria, en Iraq, y en los que la así llamada primavera árabe ha traído una oleada de desestabilización peligrosa para los cristianos, particularmente en Egipto.
 
Como explica el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, la presencia de estos representantes cristianos en los actos conclusivos del Año de la fe brinda una providencial ocasión para reflexionar sobre las posibilidades de construir la paz en Siria, Tierra Santa y Oriente Próximo, así como permite elevar a Dios una oración conjunta por los cristianos de estos países.
 
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega 

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