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Vemos destrucción por todas partes, pero también fe y amor entre las ruinas

© NOEL CELIS / AFP
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El arzobispo de Manila consternado tras la devastación del tifón

El arzobispo de Manila, el cardenal Luis Tagle explica en los micrófonos de Radio Vaticano: “Todavía debemos recuperarnos del choque emocional y psicológico. Nosotros que estamos aquí en Manila y en aquellas partes que no se han visto afectadas tan gravemente como otras, sólo con mirar las imágenes nos quedamos sin palabras y no puedo ni imaginar lo que están atravesando las mentes y los corazones de aquellos que se encuentran allí”.
 
“Me siento profundamente consolado”, continúa el cardenal Tagle, “cuando veo y escucho testimonios de fe, especialmente por parte de las mismas víctimas. Los que tienen sus seres queridos, sus propiedades, se dirigen a Dios y dicen: "confiamos en Dios; sabemos que con la ayuda de Dios podemos sobrevivir”.
 
No es el primer drama que vive Filipinas y su arzobispo lo explica consternado: “Antes de este tifón hemos tenido un terremoto, que ha afectado la parte central del país, muy cerca de Leyte.. Nuestra reflexión continúa en esta línea: “vemos destrucción, ruinas en todas partes, pero vemos también fe y amor surgir de las ruinas y eso nos hace ser personas más fuertes”.
 
Vigilia de oración
 
De la misma manera se expresa el presidente de la Conferencia Episcopal filipina, mons. José Palma, tras el paso del Haiyan: "Ningún tifón o aluvión puede disminuir la "fuerza de ánimo" de los filipinos; el cataclismo que "devastó" el centro del país "puede ser el peor jamás visto antes en el mundo", pero la fe en Dios es "aún más fuerte".
 
Los obispos filipinos llaman al coraje y a la fe de la población: "Ninguna calamidad o desastre natural puede apagar el fuego de nuestra esperanza" e invitan a los fieles a dirigirse a Dios "en este momento de calamidad nacional”.
 
Como primera medida, desde la Conferencia Episcopal filipina  ha organizado una novena de oración por las víctimas del tifón, que tendrá lugar hasta el próximo 19 de noviembre y en las que la Eucaristía “será ofrecida por los almas de los difuntos y para consolar a los familiares de las víctimas”. Diversas colectas para intervenciones de emergencia y reconstrucción se están organizando en estos momentos.

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