¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Sin tiempo para vivir, amar, adorar: una “apostasía silenciosa”

DR


Numéro de document



14606





Accès



Ouvert





Original Filename



Capture d’écran

2013-11-06 à

11.12.40.png





Creation Date



02 novembre 13





Credits



© DR





Iconographer



Hugues





Photo research date




Comparte

El cardenal Sarah constata un rechazo de Dios y de la fe cristiana en política, en economía, en el ámbito ético y moral, en la cultura occidental posmoderna

“Incluso entre los bautizados y los discípulos de Cristo, hay hoy una especie de “apostasía silenciosa”, un rechazo de Dios y de la fe cristiana en política, en economía, en el ámbito ético y moral así como en la cultura occidental posmoderna”, lamentó el cardenal Robert Sarah el pasado 4 de noviembre en un encuentro sobre el tema de la caridad de las conferencias episcopales europeas en la ciudad italiana de Trieste.
 
“Involuntariamente –prosiguió- respiramos a pleno pulmón doctrinas que van contra los seres humanos y que generan nuevas políticas que tienen un impacto corrosivo, destruyen, demolen y agreden gravemente, de manera lenta pero constante, especialmente al ser humano, su vida, su familia, su trabajo y sus relaciones personales”.
 
“Ya no tenemos tiempo de vivir, ni de amar, o de adorar –constató-. Este es un desafío excepcional para la Iglesia y para la pastoral de la caridad”.
 
“La Iglesia, de hecho, también señala las distintas formas de sufrimiento de las que es víctima la persona humana”, añadió.
 
El prelado indicó que “un humanismo sin Dios, junto a un subjetivismo exacerbado, ideologías que hoy son difundidas por los medios de comunicación y por grupos muy influyentes y muy poderosos económicamente, se esconden bajo las apariencias de la ayuda internacional y operan también en el entorno eclesial, así como en nuestras agencias caritativas”.
 
Respecto a la Iglesia, recordó que “los valores cristianos que la guían y la identidad eclesial de la actividad caritativa no son negociables” y dijo que estos “deben rechazar toda ideología contraria a la enseñanza divina, rechazar categóricamente todo apoyo económico o cultural que impusiera condiciones ideológicas opuestas a la visión cristiana del hombre”.
 
 
“No sabíamos entender la misión de la Iglesia sin relacionarla con la misión de Cristo”, añadió, y animó a los fieles a dar testimonio de su fe al hacer obras de caridad, tema central de este encuentro, y a volver a llevar el ejercicio de la caridad a “su relación intrínseca con el anuncio de la fe y con la celebración de esta en la liturgia”, sin lo cual se reduciría a una simple solidaridad humana.
 
Citando la encíclica de Benedicto XVI Deus caritas est, recordó que “el origen de la caridad es divino”: “Es Dios quien nos dice lo que es la caridad, mejor dicho, quien, en su Hijo, nos ha mostrado la caridad que, en el lenguaje bíblico, significa no sólo amar, sino amar plenamente hasta dar la propia vida”.
 
Según el cardenal Sarah, el obispo debe hacerse “presidente y ministro de la caridad en la Iglesia” y debe aportar su testimonio personal “llevando una vida sencilla y mostrando caridad con los pobres; teniendo una atención paternal con los más pobres y los excluidos de la sociedad para que la Iglesia particular viva la diaconía que Cristo ha enseñado”.
 
“La caridad es una práctica que se puede comparar con una predicación silenciosa, pero viva y eficaz”, precisó el prelado.
 
Y concluyó: “La credibilidad del testimonio debe pasar por el testimonio personal, porque la caridad –que no es un trabajo propiamente dicho sino una relación- pide siempre una dimensión personal, oración, frecuentar los sacramentos y la adoración como expresión suprema de nuestro amor y de nuestra comunión con Dios”.
 
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.