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Don Bosco salva la educación de los niños indígenas de la Sierra Mixe

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Una experiencia de de auténtica promoción humana en Oaxaca – México

Desde hace varias semanas, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se han lanzado a las calles para protestar contra la reforma educativa que impulsa el gobierno federal de México.  Muchos de ellos, que se encuentran hoy en la capital de la República, son del Estado de Oaxaca, un Estado predominantemente indígena.
  
Alrededor de un millón de estudiantes han estado sin clases en el Estado de Oaxaca, han perdido la oportunidad de obtener nuevos conocimientos, de adquirir herramientas para transformar su realidad y la de sus comunidades. Este cuadro no se aplica del todo en el Municipio de Santa María Tlahuitoltepec, en donde  la Congregación de los Salesianos de Don Bosco fundó hace tres décadas la escuela “Xaam”, a la cual asisten alumnos de la etnia Mixe, provenientes de distintas comunidades circunvecinas.  A partir del conflicto magisterial ha recibido a niños cuyos centros de estudios han estado cerrados.
 
Los mixes habitan la parte más intrincada de la Sierra Madre Occidental.  Son un pueblo de músicos.  La mayor parte de ellos hablan su propia lengua y antes de aprender el español, aprenden a leer partituras musicales.  Cada pueblo tiene su banda de música.  Además, son unos artesanos reconocidos en todo el mundo, por los colores de sus telas, barros y cerámica.
 
Batalla constante para llevar educación
 
El sacerdote Asunción Ramírez Ruiz, con tres años de ordenado, es el director del plantel.  Él explica cómo funciona el proyecto. La escuela recibe donativos de diversas instituciones privadas, a través de la Asociación Cultural Mixe A. C., con la debida deducción de impuestos. Se mantiene con donaciones pues las bajas cuotas, prácticamente voluntarias, no suman ni cinco mil pesos al mes.
 
Las instalaciones cuentan con amplio comedor; una biblioteca completa, que incluye un pizarrón electrónico y un proyector; sala de cómputo con al menos 20 equipos, 15 de los cuales fueron renovados recientemente pues el sistema de internet sufrió daños por lo que en breve será reactivado. En todos los niveles se siguen los programas oficiales y además se ofrecen cursos de computación y educación en valores humano-cristiano.
 
Entre las actividades extraescolares se ofrecen talleres y actividades ocupacionales, así como media hora de servicio religioso, aunque este último no es obligatorio. Al inicio de las clases, los alumnos  reciben una fruta y después de las 11:00 horas su almuerzo respectivo.
 
Los padres de familia, satisfechos
 
Carmela es una madre satisfecha. Ahí han tomado clases tres de sus hijos y no han tenido problemas. Con satisfacción, considera que hay una buena educación en ese plantel y está contenta por los beneficios recibidos. Hace algunos años, la escuela llegó a tener hasta 700 alumnos, no obstante, ahora se ha privilegiado mantener grupos de 25 niños, con el propósito de que haya una atención personalizada.
 
El padre Ramírez Ruíz comenta sobre la aceptación que tienen en la comunidad: “Hay gente que no la quiere, pero es más por envidia, por coraje y rivalidad, pero muchos otros la valoran porque hay buena educación y porque es un factor determinante para la competencia”, dijo.
 
Un esfuerzo de esta naturaleza es importante, sobre todo donde uno de cada tres niños no vive con sus padres, pues estos tienen que emigrar para poder subsistir, en este contexto la educación se convierte en una importante llave pare mejorar la calidad de vida.  Don Bosco lo sabía en el siglo XIX.  Los salesianos siguen su huella.  Ahora en lo más intrincado de la Sierra Mixe, en Oaxaca.

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