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La fe vivida puede aportar al cine identidad, resistencia y provocación

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Entrevista al obispo Berzosa ante el congreso “La mirada de la fe en el cine”

Monseñor Raúl Berzosa Martínez es uno de los prelados españoles más activos en el ámbito de los medios de comunicación y círculos culturales. Miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española, colabora en diversos periódicos y revistas así como programas culturales y religiosos.
 
Monseñor Berzosa participa esta semana en el II Congreso Signis España centrado este año en “La mirada de la Fe en el cine“. Agencia SIC ha hablado con el Obispo de Ciudad Rodrigo de la impronta de la fe en las manifestaciones cinematográficas, su papel en la sociedad y la cultura y algunas iniciativas que, en nuestro país, se llevan a cabo en este ámbito.
 
Usted participa en el II Congreso SIGNIS “La mirada de la fe en el cine” que tendrá lugar esta semana. ¿Cómo definiría la importancia de este tipo de iniciativas culturales para dar a conocer el sentido cristiano en las manifestaciones y creaciones audiovisuales?
 
Son iniciativas completamente necesarias. Como diré en mi breve intervención bien en el Congreso, se puede exclamar que no es verdad que el cine religioso haya muerto; no estamos “En el último concierto”, como reza la última película de Yaron Ziberman. Más bien a Dios le seguimos encontrando en las pantallas y en las butacas; por cierto, donde siempre estuvo y desea estar. Dios – y el cristianismo- no pueden ser ajenos o extraños a la cultura cinematográfica.
 
La presencia de la religión o del sentido trascendente del hombre es una constante en el cine, a pesar del influjo de una cultura secularizada ¿puede ser el cine un medio clave en la búsqueda de transcendencia del ser humano?
 
Sí, particularmente desde un redescubrir la antropología “integral”. Me explico, aunque me alargue un poco. En el cine de hoy, como en un nítido espejo, se reflejan las cuatro principales antropologías que están en juego en la nueva cultura emergente.- Así, la visión antropológica ecológica (“somos los ojos, el corazón y las manos de la madre tierra, la Diosa Gaya”), está presente en Avatar de J. Cameron; la visión antropológica cibernético-biónica (“somos los ojos, el corazón y las manos de la gran máquina”), en Matrix, de los hermanos Wachowski); la visión antropológica humanista-utópica (“somos los ojos, el corazón y las manos de la humanidad nueva que está naciendo, donde prima lo cultural sobre lo natural”), en La naranja mecánica de Stanley Kubrick. Y finalmente, la visión antropológica religiosa del hombre (“somos los ojos, el corazón y las manos de Dios mismo”), en films como De dioses y hombres de Xavier Beauvoir.  Y aún me atrevo a señalar una quinta antropología: “cine-interactiva”: “somos los ojos, el corazón y las manos de la gran fábrica de sueños”, donde se confunde lo virtual con lo real. Anoto la simpática película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? de Robert Zemecckis.
 
Expresado lo anterior, y puestos a soñar, si pudiera ser, a un mismo tiempo, guionista, productor, director, actor y cámara, reflejaría una antropología integral-relacional, como la que encierra la Biblia: el hombre que se hace en contacto con su medio natural, con los demás, consigo mismo y abierto a la transcendencia. Esta antropología serviría para responder a las preguntas clásicas: “¿De dónde venimos?… ¿Qué somos?… ¿A dónde vamos?… ¿Qué podemos esperar?”… Por cierto, con respuestas y en una clave muy diferente a la mostrada por Ridley Scott en su reciente film Prometheus.
 
Existen ciertas corrientes que intentan eliminar cualquier referencia a la trascendencia en los productos audiovisuales o reducirlos a ‘películas religiosas’; sin embargo, el hombre es un ser trascendente por naturaleza por lo que ¿es esta una separación ‘forzada? ¿tiene futuro presentar al hombre sólo en unas determinadas dimensiones?
 
Creo haber respondido ya con la pregunta anterior. Pero, ahondando aún más, me hago otra pregunta: En estos tiempos de crisis “no sólo económica, sino antropológica”, ¿qué puede aportar el cine?El cine divierte, informa y forma. Y, en tiempos de crisis puede ayudar a hacer de la “globalización mercantil” la nueva “mundialización de la solidaridad y del humanismo”. Se trata de hacer de este mundo “otro” y, a la vez, “otro mundo”. La siempre recordada película de El Gran Dictador de Charles Chaplin, o la filosofía de fondo de E.T. el extraterrestre de Steven Spielberg nos ilustran suficientemente.
 
Más allá de las películas, series… etc. de contenido netamente religioso ¿Cómo llevar esa mirada trascendente en los medios audiovisuales?
 
Quisiera responder con un hálito de esperanza: cinematográficamente hablando, hoy puede ser el comienzo de un buen programa o, parafraseando la canción, “¡¡más cine, mejor cine, mayor cine, e incluso cine más transcendente, por favor!!”
 
Porque el cine, como La vida, es bella, nos recordará Roberto Benigni. En verdad ¡Qué bello es vivir! subrayará Frank Capra. Y la belleza, nos llevará como de la mano a la Verdad y a la Bondad, hasta desembocar en quien es el Icono y la imagen por excelencia: Jesucristo, el primero y el “último Adam”, en expresión de San Ireneo; ese Adam en quien el hombre y todo lo suyo, incluido el cine, cobran sentido y plenitud.
 
Sin complejos, la visión antropológica cristiana, la fe vivida, pueden aportar al cine, no sólo “memoria, creación y relato” sino “identidad, resistencia y provocación”. Todo un reto y un aliento para hoy.
 
Usted es miembro de la Comisión episcopal de medios de Comunicación social de la que depende, entre otras, el área de cine ¿Cuál es la preocupación de la Iglesia por estos medios de transmisión de la Fe? ¿Qué proyectos, actividades, formación.. podemos llevar a cabo los cristianos para crear una verdadera cultura cristiana audiovisual?
No le respondo en abstracto, sino muy en concreto. Sin afán propagandístico, me atrevo a recordar que en Ciudad Rodrigo, se ha hecho realidad un sueño: desde el año 2004, un puñado de jóvenes cristianos se lanzó a la aventura de producir cine religioso al oeste del oeste español; tierras de gran pobreza demográfica, donde no hay apenas oportunidades de trabajo para los más jóvenes.
 
¿El milagro? – Tiene ya nombres propios: año 2006, el largometraje Jesús, el peregrino de la luz, estrenado en el Festival Internacional de Cine Espiritual de Bruselas en Octubre de dicho año. En el 2007,Talitá Kum distribuyéndose con la Editorial San Pablo. En el 2009, Pablo de Tarso, el último viaje, nominada a mejor película en el XII Festival Internacional Religion Today de Trento (Italia). Y, en el 2013, Un Dios Prohibido, sobre los mártires claretianos de Barbastro durante la guerra civil, con gran acogida de público y crítica.
 
Contracorriente Producciones es más que una empresa: es una forma de vida y una vocación; es una familia joven que sabe unir profesionalidad y fe, sin complejos ni maniqueísmos.  El cine religioso sigue teniendo futuro entre nosotros, sin ir más lejos.
 
 
Por Mª José Atienza – Agencia SIC
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