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“Expulsa” guerrilla a sacerdotes católicos en Colombia

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Monseñor Parra lo ha denunciado en una emisora local

El obispo de la diócesis de Mocoa-Sibundoy (Colombia), monseñor Luis Alberto Parra Mora, denunció hace pocos días, en una radio local, que los guerrilleros que actúan en la zona controlada por ellos, han “expulsado a varios de sus sacerdotes de las zonas rurales del bajo Putumayo, en especial a los que trabajan en la zona rural de Puerto Guzmán y Puerto Leguizamo”, advirtiendo al obispado y a las autoridades civiles que “los únicos que pueden frecuentar la zona” son los propios guerrilleros.
  
La diócesis de Mocoa-Sibundoy tiene su sede en las ciudades de Mocoa y Sibundoy (Putumayo), y hace parte de la provincia eclesiástica de Popayán.  Su territorio está conformado por doce municipios del departamento del Putumayo (Colón, La Hormiga, Mocoa, Orito, Puerto Asís, Puerto Caicedo, Puerto Guzmán, San Francisco, San Miguel, Santiago, Sibundoy y Villa Garzón) y del departamento del Cauca el municipio del Piamonte y el corregimiento de San Juan de Villalobos del municipio de Santa Rosa (cuya cabecera pertenece a la arquidiócesis de Popayán).
 
Limita con la diócesis de Garzón al noreste, la diócesis de Florencia al este, el vicariato apostólico de Puerto Leguízamo-Solano al sureste, el Ecuador al sur, la diócesis de Ipiales al suroeste, la diócesis de Pasto al oeste y la arquidiócesis de Popayán al noroeste.
 
En este contexto, y sobre todo en el bajo Putumayo, los guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) han impedido toda labor de los sacerdotes católicos.  De acuerdo con monseñor Parra Mora, son ya seis los sacerdotes expulsados las últimas semanas en las regiones rurales “y los guerrilleros consienten su presencia solo en la parte urbana de la zona”.
 
Petróleo y coca, en el fondo del asunto
 
Según un diagnostico departamental realizado por las autoridades colombianas, la situación de la violencia y la confrontación armada en el departamento del Putumayo “ha estado ligada por una parte a la presencia de grupos armados irregulares, especialmente de las Farc, muy recientemente grupos de autodefensa y de narcotráfico y por otra parte, tiene directa relación con la existencia de recursos naturales, entre otros el petróleo y la coca”.
 
De esta manera, subraya el informe, “toda la geografía y la vida sociopolítica y económica del departamento han estado afectadas con diversa intensidad y en tiempos distintos por la dinámica de la violencia y de la confrontación armada. En el departamento, las Farc han sido el actor armado irregular que mayor presencia histórica ha tenido, se remonta a la primera mitad de los años ochenta”.
 
Monseñor Parra Mora ha invitado al gobierno departamental y a la fuerza pública, para que “adopten las medidas necesarias que permitan que los sacerdotes continúen con sus misiones religiosas” en esas zonas.

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