Aleteia

La espiritualidad ignaciana detrás del estilo personal del Papa Francisco

Comparte

Con su sencillez, franqueza y sentido de lo humano, ha abierto puertas y ha renovado la esperanza de muchos

Rodrigo Castells Daverede publica un artículo en la revista argentina Criterio (número 2397) que intitula “Constructores de una nueva realidad” en el cual analiza la parte “ignaciana” del Papa Francisco, sobre todo en la escucha “del sensus fidei fideluim” que pone en dinamismo a la Iglesia.
 
El editorialista argentino reconoce que las palabras y gestos del Papa están disfrutando de una grande y positiva repercusión en los creyentes y en la opinión pública en general.
 
“Como algunos señalan, escribe en Criterio Castells Daverede, quizá se esté exponiendo demasiado e incluso sea algo imprudente; Dios lo sabrá. El hecho innegable es que, con su sencillez, franqueza y sentido de lo humano, ha abierto puertas y ha renovado la esperanza de muchos. En términos ignacianos, nos está regalando un tiempo de consolación espiritual”.
 
A continuación Castells Daverede revisa y desmenuza, parte por parte, la reciente entrevista al Papa publicada por la revista La Civiltà Cattolica, y fija su atención en algunos aspectos que pueden ayudar a valorar con más claridad lo que está aconteciendo con sus declaraciones.
 
Nutrir la vida de la fe
 
A lo largo de toda la entrevista  –dice Castells Daverede– se percibe, más o menos explícitamente, el hondo conocimiento y apropiación por parte de Francisco del carisma de Ignacio y de la espiritualidad que brota de los Ejercicios Espirituales.
 
Esto puede observarse –dice el especialista argentino– en varios pasajes, pero claramente en las referencias al “discernimiento” y a la búsqueda incansable de la voz de Dios en medio de las circunstancias históricas  (“reconocer los signos de los tiempos”).
 
Más adelante indica que la espiritualidad ignaciana que el Papa testifica “como don sencillo y valioso es un tesoro regalado por Dios para toda la Iglesia, un llamado a nutrir, fortalecer y animar la vida de fe de las distintas vocaciones y carismas”.
 
Castells Daverede, recuerda que al definir al Papa como “jesuita”, podría uno inclinarse a pensar que su rica espiritualidad no está al alcance y al servicio de todos en la Iglesia, y no es así.
 
El sentir del pueblo fiel
 
La manera como el Papa Francisco responde a preguntas acuciantes es, para Castells Daverede, una manera de invitación al diálogo; de suscitar esperanza y de nuevos caminos para universalizar y humanizar la fe.
 
“Sus palabras, motivadoras y sugerentes, son invitaciones en el orden de las posturas pastorales que debemos asumir. A su vez invitan, acertadamente, a poner a la persona y la misericordia de Dios en el centro de nuestro accionar. Nacen de una cercanía y una escucha del sentir en los fieles de a pie, en la gente que vive el día a día”, dice el especialista en la formación jesuítica.
 
Sobre un tema específicamente latinoamericano, el articulista de Criterio piensa que algunos “podrían echar de menos referencias más explícitas a la necesidad del progreso en las estructuras”
 
Pero, en su opinión, el cambio, entonces, “llega también por una reforma de las estructuras institucionales: reformas en las estructuras de gobierno y en la gestión de la Iglesia; mayor participación, más efectiva y plural en las parroquias, diócesis, conferencias episcopales; estructuras de gobierno donde se encuentre reflejada la variedad de vocaciones, de realidades culturales, de experiencias históricas para hacer posible la presencia del Resucitado, y que pueda acontecer un efectivo auditus fidei: una escucha no meramente formal, sino empoderamiento efectivo de un Pueblo de Dios que ha madurado en su compromiso y co-responsabilidad eclesial; una escucha que no dependa de la autoridad eclesial de turno”.
 
Sin embargo, para Castells Daverede , el obispo de Roma, además de recoger con claridad el sentir del pueblo fiel, ha dejado “entrever” algunas posibilidades de progreso en las estructuras.
 
Por citar un caso, durante la entrevista en cuestión, el Papa habla de la sinodalidad, de la participación de la mujer y refiere a la autoridad del “Pueblo de Dios”. Hay laicos, esposos y esposas, consagrados y consagradas, padres, madres, abuelas y abuelos, jóvenes… que esperan ser escuchados y que están descubriendo en el Papa un pastor que los conoce y los comprende.
 
No ser víctimas de nuestra realidad
 
“Francisco invita insistentemente a volver al corazón del mensaje cristiano: el anuncio de Jesucristo, la misericordia del Padre. A reconocer, vivir y anunciar la primacía del amor gratuito de Dios. A no desconocer que la buena nueva de la Salvación (una vida de comunión con Dios) acontece en y a través de lo más frágil, lo marginal, lo débil, lo que está en la frontera, las víctimas de nuestra realidad”, dice en su colaboración en Criterio Castells Daverede.
 
Estas palabras, para muchos, son efectivas, sanadoras y llenas de esperanza. Pero también son, para algunos sectores eclesiales, “peligrosas”, “revolucionarias” y, por ello, muchas veces silenciadas.
 
“Pero no hay duda agrega, de que estas frases nos ponen en movimiento a la hora de comunicar el Evangelio. Son manifestaciones que, tal vez para muchos, requieren de cambios doctrinales que las respalden”.
 
En opinión de Castells Daverede “se hacen necesarios cambios en la doctrina de la Iglesia (moral matrimonial, sexual, inculturación de la liturgia, etcétera) si no queremos generar una esquizofrenia entre la vida pastoral y la realidad doctrinal”.
 
Concluye diciendo que nos queda “apoyar, animar y celebrar lo que ya va aconteciendo” Sumarnos a esta búsqueda de “ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”, que no espera los cambios por parte de los caudillos, que confía en sus frágiles y humildes mediaciones.
 
“Se nos ofrece a todos poder ser constructores cautos de esta nueva realidad. Poco a poco, el Padre –por  Cristo y en el Espíritu– está haciendo realidad el Reino de Dios en la tierra”, termina diciendo Castells Daverede.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.