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Si la familia esta fuerte, la nación está fuerte

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Intervención del arzobispo de Piura

Dentro del coloquio sobre “La Familia, Base y Fundamento para el Desarrollo de la Sociedad”, organizada por el congresista peruano Julio Rosas, en el Hemiciclo Raúl Porras Barrenechea, del Congreso de la República, monseñor José Antonio Eguren Anselmi, arzobispo de Piura, ha dejado en claro una consigna que fue clave en el pensamiento y la acción de Juan Pablo II: si la familia está sana, la sociedad también lo está.
 
Políticas públicas y ordenamiento natural
 
El coloquio en el Congreso de Perú tuvo como objetivo reflexionar en torno a la importancia de la institución familiar para el desarrollo de la sociedad, los desafíos que enfrentan las familias en la coyuntura actual, así como la necesidad de resguardarlas con políticas públicas que legislen de acuerdo a su orden natural.
 
“Cuando la integridad y la estabilidad de la vida familiar se fortalecen, otro tanto sucede con la integridad y estabilidad de la nación. Y es que la familia fundada en el matrimonio tiene dos valores esenciales para toda sociedad y para toda cultura: la estabilidad y la fecundidad. De esta manera la familia asegura a la sociedad los dinamismos de permanencia y despliegue”, manifestó monseñor Eguren Anselmi.
 
Agregó que si los peruanos quieren darle un rostro verdaderamente humano a su futuro, no pueden ignorar “el don precioso de la familia, fundada sobre el matrimonio entre un varón y una mujer en un consorcio para toda la vida, que se ordena por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos”.
 
Más adelante, durante su intervención, el arzobispo de Piura señaló que la defensa y promoción de la familia “no es sólo una cuestión confesional sino de justicia”, y además es el mejor antídoto contra el deterioro moral de un pueblo, que añade a la pobreza material la pobreza espiritual que hunde en la desesperanza y disuelve el tejido social.
 
Monseñor Eguren Anselmi reflexionó en su conferencia sobre la importancia de respetar toda vida humana desde su concepción hasta su fin natural. “Es en la familia donde la vida humana es percibida como don, como realidad sagrada, confiada a la responsabilidad, veneración y custodia amorosa de los padres”.
 
Carácter sagrado de toda vida humana
 
Las palabras del prelado peruano fueron contundentes al señalar que “la familia junto con la Iglesia está llamada a proclamar constantemente el carácter sagrado e inviolable de cada vida humana, desde su concepción hasta su fin natural”.
 
Perú ha sufrido un fuerte deterioro de la familia por problemas que van desde la falta de empleo formal hasta las tasa de consumo de drogas y alcohol, pasando por el verdadero infierno de la violencia intrafamiliar.  Por ello, monseñor Eguren Anselmi recordó que en la actualidad peruana” en que se ha abierto nuevamente la posibilidad de la despenalización y legalización del aborto (…) el no de la Iglesia a este crimen abominable es un sí a la vida, que puede alcanzar a todo ser humano en el santuario de su conciencia”.
 
“La defensa de la vida desde la concepción hasta su fin natural con la muerte, no admite de nuestra parte silencios, excusas, ni excepciones. Todos debemos proclamar que Dios es el único Señor de la Vida, que el hombre no es ni puede ser amo o árbitro de la vida humana”, dijo el arzobispo de Piura, quien concluyó diciendo que si “nos conmueve hasta la entrañas ver a una gran cantidad de hombres y de mujeres, de niños, jóvenes y ancianos que se ven atropellados diariamente en su dignidad humana y en sus derechos, conmovámonos también con los concebidos no nacidos, los más pobres e indefensos de todos, que se ven amenazados en su derecho fundamental a la vida”.
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