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Trabajando por la paz: la «ONU del Trastevere»

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El Papa Francisco recibió hoy en audiencia a los miembros de la Comunidad de San Egidio

Paz es uno de esos términos que el profesor López Quintás denomina “conceptos talismán”, que en el lenguaje de lo políticamente correcto están en el extremo opuesto a los conceptos “tabú”. Libertad, paz, derechos… son conceptos importantísimos en la reflexión ética y en la experiencia humana y religiosa de todas las culturas, pero no nos engañemos. Pronunciarlos y repetirlos no es ni de lejos garantía de entenderlos y defenderlos. Es más, los más despiadados opresores y violentos poderosos los han repetido hasta la saciedad en sus discursos demagógicos. Por eso, cada vez que oigamos un “discurso de paz”, debemos leer la letra pequeña…
 
Si tuviéramos que escribir una lista de emitentes de un discurso de paz merecedores de respeto y credibilidad, tendríamos que colocar a la Comunidad de San Egidio entre los primeros de la lista.
 
Desde un antiguo convento del barrio del Trastevere de Roma, en los años 60, un veinteañero llamado Andrea Riccardi reunió a un grupo de estudiantes para romper tanto con la vida burguesa de su entrono como con los movimientos ideológicos de moda cuyo discurso sobre esos y otros conceptos “talismán” le parecieron falsos, vacíos… sólo palabras. Comenzaron a conocer, acompañar y amar a los emigrantes más desprotegidos de Roma, y a través de ellos, de sus pueblos de origen, creando unos lazos tan fuertes que han llevado a la Comunidad de San Egidio a todos los rincones del mundo donde la paz es, mucho más que una bonita palabra, el único anhelo para sobrevivir.
 
Cuando la “ONU del Trastevere” como suele llamarse a la Comunidad de San Egidio en los ambientes diplomáticos, había ya conseguido varios acuerdos de paz y haber llevado la defensa de los derechos humanos allá donde más han sido conculcados, en el viejo monasterio del popular barrio romano sigue viéndose esa imagen de aquel santo medieval representado con una lanza en su mano y tras de si una cierva que ha encontrado en el santo refugio ante el Rey que cazaba en ese lugar. Para la Comunidad de San Egidio es una suerte de providencial significado de su vocación: defender a los heridos de tantas guerras, de tantos sufrimientos, de tantos privaciones de necesidades y derechos fundamentales. Por tanto, cuando San Egidio se moviliza para clamar por la paz, no desconfiemos: no es para pasear una bella palabra, sino para acompañar un anhelo verdadero. 
 
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