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En Venezuela preocupa a los obispos la realidad carcelaria

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Reflexiones con motivo del Día de la Merced

Con ocasión de la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los presos, el 24 de septiembre, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) pidió a las autoridades del país “garantizar la vida, la integridad física y el proceso justo de la población procesada y penada” en el país.

En un comunicado firmado por los presidentes de la Oficina de Justicia y Paz y de la Comisión de Pastoral Social de la CEV, los monseñores Roberto Luckert León y Baltazar Porras, respectivamente, los obispos expresaron su preocupación “ante la realidad carcelaria que se vive en el país”.

“Expresamos nuestro profundo dolor, pesar y consternación por los acontecimientos de violencia que día a día se viven en los recintos penitenciarios del país, acontecimientos que derivan en el trágico desenlace de numerosos muertos y heridos que enlutan a muchas familias y a toda nuestra sociedad”, lamentaron, recordando “la terrible situación ocurrida el 16 de este mes en la cárcel de Sabaneta, donde perdieron la vida 16 personas”.

La CEV indicó que la violencia en las prisiones del país se debe a problemas denunciados frecuentemente por la Iglesia, como “la insuficiencia de la infraestructura carcelaria, la corrupción, el hacinamiento que conlleva violación a los derechos humanos, los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad, la existencia de mafias que hacen de las sedes del sistema penitenciario auténticos negocios de armas, drogas, secuestros y otros lucros delictivos, las pugnas de poder y el retardo procesal”.

Los obispos señalaron que según estadísticas oficiales, el 60 por ciento de los reclusos en Venezuela llevan más de dos años en la cárcel sin recibir sentencia.

Con respecto al hacinamiento, la CEV indicó que las cárceles en el país tienen capacidad para 16.539, pero albergan a 52.933.

La CEV señaló además la necesidad de “incorporar medidas de prevención para reducir la violencia, es necesario reducir el hacinamiento y la sobrepoblación; evitar de manera efectiva el ingreso de armas, drogas, alcohol y otras sustancias ilícitas a los centros penales, establecer una clasificación y separación adecuada de los reclusos”.

Finalmente, los prelados señalaron la importancia de “que el Estado tome acciones contundentes para erradicar estos males, construyendo una Justicia restaurativa, de lo contrario se convierte en un actor indiferente o cómplices de esta realidad”.

La Orden de la Merced recibe la medalla de oro al Mérito Social

Mientras tanto en España la Orden de la Merced recibió la Medalla de Oro al Mérito Social por su compromiso social en su labor pastoral en las cárceles españolas. De la entrega de la medalla se encargó el ministro del Interior de España Jorge Fernández en un acto celebrado ayer 24 de septiembre, fiesta de la Virgen de la Merced, patrona de Barcelona, de Jerez de la Frontera y de las cárceles españolas.

El ministro destacó en su discurso, este compromiso de la Orden de la Merced con los cautivos de ayer y con las nuevas formas de cautividad de hoy, desde su fundación en Barcelona, hace ahora casi 800 años. Además, el ministro felicitó a “todo el colectivo de la Institución Penitenciaria” y manifestó su “profunda admiración por la tarea que desempeñan y por la dedicación, el compromiso, el sentido del deber y la responsabilidad con la que ustedes llevan a cabo su tarea profesional”.

“En ella”, subrayó Fernández Díaz, “siempre están presentes la eficacia, el servicio público, la eficiencia, la humanidad, y el sentido de la solidaridad como características esenciales, y también el mandato que la Constitución les encomienda de rehabilitación y reinserción social del penado para que éste tenga un retorno a la sociedad con voluntad y capacidad de respetar las leyes”.

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