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El Papa: No seáis “obispos de aeropuerto”

© MAURICIO LIMA / AFP
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Francisco se encuentra con los obispos nombrados recientemente

Estad siempre en medio del rebaño, no caigáis en el espíritu del arribismo y testimoniad con la vida lo que enseñáis: son algunas de las exhortaciones que el Papa Francisco ha dirigido esta mañana a los prelados que han participado en el congreso anual para los nuevos obispos promovido en Roma por la Congregación para los Obispos y por la Congregación para las Iglesias Orientales.
 
“Estamos llamados y constituidos como pastores no por nosotros mismos, sino por el Señor y no para servirnos a nosotros mismos, sino a la grey que se nos ha confiado”; el Papa Francisco ha partido de aquí para desarrollar su reflexión sobre la naturaleza y la misión del obispo.
 
El Papa se ha detenido en particular sobre el verbo “pacer” que, dijo, significa “acoger con magnanimidad, caminar con el rebaño, permanecer con el rebaño”. Vuestro corazón, ha dicho, “sea tan grande que pueda acoger a todos” los “que encontraréis en vuestros días” y “que iréis a buscar”.
 
“A partir de ahora preguntaos: los que han llamado a la puerta de mi casa ¿cómo la encontrarán? Si la encuentran abierta, a través de vuestra bondad, vuestra disponibilidad, experimentarán la paternidad de Dios y entenderán que la Iglesia es una buena madre que siempre los acoge y los ama”, ha asegurado.
 
“Acoged a todos –ha añadido- para caminar con todos”. Y ha invitado a los nuevos obispos a “ponerse en camino con sus propios fieles”, “compartiendo con ellos alegrías y esperanzas, dificultades y sufrimientos, como hermanos y amigos, pero sobre todo como padres, que son capaces de escuchar, comprender, ayudar, orientar”.
 
Luego ha dirigido un pensamiento a los sacerdotes, los más próximos al obispo, “indispensables colaboradores en los que él pueda buscar consejo y ayuda, a los que cuidar como padre, hermano y amigo”.
 
“Entre los primeros deberes que tenéis está el cuidado espiritual de los presbíteros, pero no olvidéis las necesidades humanas de cada sacerdote, sobre todo en los momentos más delicados y más importantes de sus ministerios y de sus vidas. ¡Nunca es tiempo perdido el que se pasa con los sacerdotes! Recibirlos cuando lo piden; no dejar sin repuesta una llamada telefónica (…) ante la llamada de un sacerdote: si no puede el mismo día, al menos al día siguiente, y después encontrar un momento para reunirse en continua cercanía, en continuo contacto con ellos”, ha aconsejado.
 
Después ha dirigido su pensamiento a “la presencia en la diócesis” del obispo, repitiendo que los pastores debe “oler a oveja”. Vuestra presencia, ha proseguido, “no es secundaria: es indispensable”. Esta presencia, ha subrayado, “la pide el pueblo mismo que quiere ver que su obispo camina con él, está cerca de él”.
 
“¡Esto es necesario para vivir y respirar! ¡No os cerréis! Descended en medio de vuestros hermanos, también en las periferias de vuestras diócesis y en todas las ‘periferias existenciales’ donde hay sufrimiento, soledad, degradación humana. La presencia pastoral significa caminar con el Pueblo de Dios: delante, indicando el camino; en medio, para reforzarlo en la unidad; detrás para que ninguno se quede descolgado, pero sobre todo para seguir la intuición que tiene el Pueblo de Dios para encontrar nuevos caminos”.
 
Un obispo que vive en medio de los fieles, ha proseguido, “tiene las orejas abiertas” para escuchar “la voz de las ovejas”. Y esto también a través de los organismos diocesanos que “tienen el deber de aconsejar al obispo”. Esta presencia pastoral, prosiguió, “os permitirá conocer a fondo la cultura, las costumbres del territorio”. Y ha añadido que los obispos deben “entrar en el propio rebaño”.
 
El Papa, después, ha dirigido su pensamiento al “estilo de servicio a la grey” que, afirmó, debe ser el de la humildad y “también de la austeridad y de la esencialidad”.
 
“Nosotros, pastores, no somos hombres con ‘la psicología de príncipes’, hombres ambiciosos , que son esposos de una Iglesia, a la espera de otra más bella, más importante o más rica. Esto es un escándalo (…). ¡Estad muy atentos a no caer en el espíritu del arribismo! ¡Esto es un cáncer, eh! No es sólo con la palabra, sino y sobre todo con el testimonio concreto de vida con el que somos maestros y educadores de nuestro pueblo. El anuncio de la fe exige conformar la vida a lo que enseñamos. Misión y vida son inseparables. Es una pregunta que hay que hacerse todos los días ¿vivo según lo que enseño?”
 
El Papa ha vuelto a destacar lo importante que es que el obispo “permanezca con el rebaño”. Permanecer en la diócesis, “sin buscar cambios o promociones”. Pero, ha observado también que “la antigua ley de la residencia ¡no está pasada de moda! Es necesaria para el buen gobierno pastoral”.
 
Cierto, ha afirmado: “hay una preocupación por las otras Iglesias y por la universal que pueden exigir el ausentarse de las diócesis”, pero esto debe suceder por un lapso corto de tiempo y no habitualmente”. La residencia, prosiguió, “no es una exigencia sólo para la buena organización, no es un elemento funcional; ¡tiene una raíz teológica! Sois esposos de vuestra comunidad”.
 
“Evitad el escándalo de ser ‘obispos de aeropuerto’!. Sed pastores acogedores, en camino con vuestro pueblo, con afecto, con misericordia, con dulzura en el trato y firmeza paterna, con humildad y discreción, capaces de tener en cuenta también vuestros propios límites y de tener una buena dosis de buen humor. Esta es una gracia que debemos de pedir, los obispos, nosotros. Todos nosotros debemos pedir esta gracia: ‘Pero, Señor, dame sentido del humor’. Encontrar el camino de reírse de sí mismos, antes, y después también un poco de las cosas. ¡permaneced con vuestro rebaño! ¡Permaneced con vuestro rebaño!”.
 
“La presencia de dos obispos sirios –ha concluido el Papa- nos impulsa todavía más a pedir a Dios el don de la paz. Paz para Siria, paz para Oriente Medio, paz por el mundo”.

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