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Una catástrofe tolerada: la venta de niñas colombianas “por catálogo”

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El periódico El Colombiano publica una investigación escalofriante

Al principio, la noticia podría parecer inverosímil.  Sin embargo, Aleteia ha rastreado la información con corresponsales en Colombia y la ha corroborado: en este país de América del Sur se ha perfeccionado el tráfico de menores para uso sexual mediante la venta de pequeñas vírgenes de entre 12 y 15 años de edad por el método comercial del “catálogo”. 

Los compradores son traficantes de personas que valoran la virginidad como una oferta de venta mayor.  Y como tal pagan a los padres de las niñas, cuando son orilladas a esta actividad criminal.  Muchos padres –citan las fuentes—lo aceptan con beneplácito.

En algunas zonas hay “subastas” de adolescentes

Este será, por cierto, uno de los temas a tratar en el Vaticano, los primeros días del próximo mes de noviembre, cuando la Federación Internacional de Médicos Católicos y la Pontificia Academia de las Ciencias se reúnan –por petición especial del Papa Francisco—para debatir en torno a las estrategias para detener el tráfico de seres humanos y el mal llamado “turismo” sexual.

El tema escabroso e inhumano ha saltado a la palestra informativa tras ser difundida una investigación que llevó a cabo en Colombia la Corporación Centro de Consultoría y Conflicto Urbano (C3) quien ha declarado que “en zonas del país existen subastas de adolescentes”.

El periódico El Colombiano se ha hecho eco de este informe.  Según el C3, “las  niñas son captadas en los barrios de la periferia. Una vez ya tienen a su víctima escogida, estos individuos suelen amenazarlas o pactar con la familia un porcentaje de la venta de la chica”.

Hacen con ellas bacanales

El asunto es completar un “catálogo de venta” que pueda traducirse en ganancias para los proxenetas.  “Cuando hay eventos internacionales como la Feria de las Flores, es una locura y se hacen catálogos ofreciendo a las pequeñas. Es una vergüenza. Muestran la virginidad, el cuerpo de las niñas, como fuente de ingresos”, dijo al rotativo Luis Guillermo Pardo, director de C3.

Se han llegado a encontrar catálogos con 50 y 60 niñas a las que en muchos casos se les obliga a emborracharse y drogarse para poder “atender” a los clientes de los tratantes, que suelen ser “turistas” atraídos por una de las nuevas formas de promoción como lo es el turismo sexual. “Hacen con ellas bacanales y las pequeñas terminan de mano en mano”, relató Pardo.

Clara Mazo López, directora de la Corporación Vamos Mujer de Medellín, una de las zonas más afectadas por esta lacra aseguró que “la venta de niñas vírgenes ha ido en aumento con los años debido al auge del turismo sexual en la zona”.

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