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“He podido comprobar en Venezuela el cariño por la Virgen de Coromoto”

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Monseñor Parolin, nuevo Secretario de Estado, habla sobre sus años en el país caribeño

“Estamos celebrando la fiesta de Nuestra Señora de Coromoto, que es la Patrona de Venezuela. Esto nos dice cómo los venezolanos tienen un amor y un cariño muy especial a la Virgen María”. Lo afirma Mons. Pietro Parolin, quien el 15 de octubre asume como Secretario de Estado del Vaticano.
 
A continuación, presentamos el mensaje que Mons. Parolin  -quien aún ejerce como Nuncio Apostólico en Caracas-  transmite con motivo de esta importante celebración religiosa venezolana, al tiempo que invita a unirse en oración como parte del homenaje mariano que iniciamos hoy.

“Los venezolanos le tienen un amor y un cariño muy profundo a la Virgen María. Así lo he podido comprobar en estos cuatro años durante mi estadía en el país”.

“Yo creo que no debemos temer a la Madre de Dios. Al contrario, estamos invitados a tenerle una gran confianza”.

“Hay algunos que están un poco asustados de esta devoción. Pero pienso que no debemos tener miedo de la Virgen María, porque la Virgen María lo único que hace… en los que son de veras devotos de Ella, es decirles: ‘Hagan lo que Él (Jesús) les diga’. Esto es lo que nos enseña la Virgen María”.

“Y continuamente nos acompaña en este camino de la vida, que a veces no es fácil. Ella siempre nos acompaña como madre, y Ella nos acompaña como consejera, como abogada nuestra”.

“Entonces, de veras, nos hace crecer en el sentido de la fe, en el sentido de la esperanza y del amor”.

“Queremos que crezca en todos esta confianza y este cariño hacia la Virgen María. Ciertamente hará un gran bien a todas las personas en Venezuela y el mundo entero”.
 
Perfil del “venezolano” Parolin

El nuevo Secretario de Estado es un experto en geopolítica internacional con amplísima experiencia en diplomacia vaticana y larga trayectoria laboral en la Curia romana, donde laboró de 2002 a 2009 como subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados.

Nació en 1955 en Schiavon, región del Veneto, en el norte de Italia, y fue ordenado sacerdote en 1980. Es licenciado en Derecho Canónico y ha prestado servicio en las Nunciaturas de Nigeria, México y Venezuela. En esta última ha estado desde que el Papa Benedicto XVI le nombró Nuncio en 2009.

Monseñor Pietro Parolin habla fluido español, italiano, francés, inglés y latín. Y ejercerá sus nuevas funciones el 15 de octubre tras aceptar la designación realizada por el Papa Francisco y confirmada oficialmente por el Vaticano.

Recientemente pidió “sus oraciones, porque la fuerza de la oración es poderosa… Y lo hemos experimentado siempre en nuestra vida. Yo lo he experimentado también durante estos 4 años de presencia en Venezuela”.

Pidió, además, hacer “todos los esfuerzos, a partir de su fe católica y de su profunda y arraigada devoción  a la Virgen,  para construir una sociedad más justa, más humana; una sociedad más solidaria, donde todos sean respetados en su dignidad de personas”.
 
Arzobispo profundamente mariano

Parolin es, además, un sacerdote profundamente mariano, como constatan sus primeras declaraciones oficiales una vez conocida su designación, y que hoy –con motivo de esta fiesta- reproducimos a continuación:

“En el momento en el que se ha hecho público el nombramiento a Secretario de Estado, deseo expresar mi profunda y afectuosa gratitud al Santo Padre Francisco, por la inmerecida confianza que me ha demostrado, y le manifiesto mi renovada voluntad y total disponibilidad a colaborar con él y bajo su guía para la mayor gloria de Dios, el bien de la Santa Iglesia y el progreso y la paz de la humanidad, para que ella encuentre razones para vivir y esperar”.

“Siento viva la gracia de esta llamada, que, una vez más, constituye una sorpresa de Dios en mi vida y, sobre todo, siento la entera responsabilidad, porque ella me confía una misión comprometida y exigente, frente a la cual mis fuerzas son débiles y pobres mis capacidades. Por ello me encomiendo al amor misericordioso del Señor, de quien nada ni nadie podrán separarnos nunca, y a la oración de todos. Agradezco a todos, desde ahora, por la comprensión y por la ayuda que, en cualquier manera, me querrán prestar en el desarrollo de mi nuevo encargo”.

Mi pensamiento –declaró Parolin– va a las personas que han sido parte de mi vida en familia, en las parroquias en la cuales he nacido y he prestado servicio, en la querida Diócesis de Vicenza, en Roma, en los Países en los que he trabajado, Nigeria, México y, último, en Venezuela, que dejo con añoranza. Pienso también en el Papa Emérito Benedicto XVI, que me ordenó Obispo, en la Secretaría de Estado, que ya ha sido mi casa durante muchos años, al Em.mo Card. Tarcisio Bertone, a los otros Superiores, a los colegas y a los colaboradores y a la entera Curia romana, a los Representantes Pontificios. A todos soy cuantiosamente deudor. Me pongo, con trepidación, pero también con fe y serenidad, en este nuevo servicio al Evangelio, a la Iglesia y al Papa Francisco, dispuesto – como él nos ha pedido desde el inicio – a caminar, edificar- construir y confesar”.

“Que la Virgen, a la que me gusta invocar con los títulos de Monte Berico, Guadalupe y Coromoto, nos dé la valentía para caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; para edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que fue derramada en la Cruz; y de confesar la única gloria, el Cristo crucificado. Así la Iglesia seguirá adelante». Y, como se dice en Venezuela: ¡Que Dios les bendiga!”.-
 

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