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¿Es compatible el yoga con el cristianismo?

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Podemos reconocer valores socio-culturales antiquísimos, que el yoga contiene

Si bien la doctrina global del Hinduismo, donde el Yoga se sitúa, discrepa en mucho con la doctrina que el Cristianismo profesa, siguiendo las indicaciones del Concilio Vaticano II y del magisterio de Benedicto XVI, podemos reconocer, guardar y promover valores socio-culturales antiquísimos, que el Yoga contiene, y que pueden ayudarnos a desarrollar mejor la espiritualidad cristiana.
 
1. Los orígenes de la religión de la India tienen miles de años
 
Hindú es una palabra persa que significa indio. Se daba este nombre a los habitantes del valle del Indo, que desarrollaron una cultura urbana muy desarrollada, organizada de forma centralista. Estos pueblos vivían en las riberas del río Ganges, entre los años 3000 y 1500 a.C., antes de que llegasen los pueblos arios del norte en varias oleadas, y necesitaron otros doscientos años hasta que, avanzando con lentitud hacia el este, llegaron, en torno al año 1000 a.C., a la cuenca superior del Ganges. Invadieron el país sometiendo a sus habitantes e introdujeron su religión. Los arios introdujeron también el sistema social de castas, que perdura hasta hoy. Todo lo anterior desembocó en el llamado hinduismo clásico o histórico, etapa durante la cual éste adquirió su forma típica. Esta época abarca desde el 400 a.C. hasta el 500 d.C.
 
Fuentes: M. ELIADE- J.P. COULIANO, Diccionario de las religiones, Círculo de Lectores, Barcelona 1997..
Para ampliar información: P. POUPARD, Diccionario de las religiones, México, Fondo de Cultura Económica, 1960.
 
2. Los grandes principios del Hinduísmo: dharma, karma y samsara
 
En el hinduismo el dharma constituye la realidad esencial del cosmos, de la sociedad y del ser humano. Es el orden que reina entre los dioses, atribuyendo a cada uno su propia función e intervención. En la naturaleza, el dharma es el ciclo de los astros y de las estaciones, que regula la llegada de la cosecha y el brote de las plantas. Es el orden que regula la jerarquía de las castas. Y el orden moral por el que cada persona actúa según su deber, es decir, respetando las leyes de los dioses, de la naturaleza y de la sociedad. El karma, palabra indostaní-sánscrita, significa “obra o acción”. Más concretamente, es la fuerza “invisible” que emana de todos los actos humanos. Esta energía es la que hace al alma, prisionera de un cuerpo y te obliga a reencarnarse. El karma es algo así como el balance de nuestros actos: de nuestras buenas y malas acciones. El karma influye muy profundamente en la mentalidad hindú, pues es el fundamento de la explicación del destino humano. La moksa o liberación se alcanza cuando la virtud, el conocimiento y el amor de Dios eliminan el peso el karma, que exige que el yo vuelva renacer. El samsara o “flujo de la existencia”, es una palabra sánscrita que indica el ciclo compuesto de nacimiento, muerte y renacimiento, e implica tanto a las personas como al universo entero.
 
Fuentes: J. L. VÁZQUEZ BORAU, Las religiones tradicionales, Editorial San Pablo, Madrid 202, 102-103.
Para ampliar información: M. GUERRA, Historia de las religiones, III, BAC, Madrid 1989.
 
3. El Hatha, Bhakti y Raja Yoga
 
La palabra sánscrita yoga se deriva de la raíz yug, que significa originariamente poner junto, adaptar, conectar, unir en un solo todo, por lo general con la intención de llegar a algún resultado. El Hatha-Yoga es una disciplina física y psicológica que combina el aprendizaje y la práctica del asana, pranayama y la meditación: a) El asana, palabra sánscrita que significa “permanecer en una determinada posición”. El término se refiere específicamente a todas las posturas o ejercicios de

Yoga que alientan la flexibilidad y fortalecen el esqueleto, y los sistemas muscular, glandular y nervioso; b) pranayama, que hace referencia a la práctica respiratoria, donde prana, se refiere al aire o energía vital, y yama es el control de esa energía; c) y, finalmente, la meditación que se va logrando progresivamente hasta llegar a la unión de la conciencia individual con el absoluto. El camino del saber o del conocimiento, el Raja-Yoga, es el más antiguo de los caminos del mono y el que goza de la máxima consideración entre todos los caminos de liberación en la India. La bhakti o la corriente mística hindú es una palabra sánscrita que significa “compartir o participar”. Se trata de una relación personal entre el creyente y su Dios. El camino del corazón o bhakti es accesible a todo el mundo. Bhakti es un movimiento recíproco, una “comunicación mutua entre Dios y el hombre”.
Fuentes: S. LEMAÎTRE, Hindouisme ou Sanâtana Dharma, Je sais-Je crois, Librairie Arthème Fayard, París 1957, 74-77.
 
Para ampliar información: J. VARENNE, El yoga y la tradición hindú, Plaza-Janés, Barcelona 1975.
 
4. Los asanas o posturas del yoga
 
La palabra sánscrita asana significa "postura", y hace referencia a una determinada posición que es adoptada por el cuerpo físico en la práctica del Hatha Yoga. Cada asana tiene un triple efecto: físico, emocional y psíquico. El fin de la meditación es alcanzar este estado de paz profunda en donde se experimenta una dicha y una alegría sin motivo, como la naturaleza esencial del ser humano.
 
Fuentes: H. WOODS, The Yoga-Sutras translated together with Commentaries of Vyasa and Moishra, Harvar University Press, Cambridge 1913.
Para ampliar información: J. VARENNE, Upanisads du yoga, Gallimard, París 1971; http://youtu.be/VagCH8ZCBt4
 
5. Dimensión religiosa del yoga
 
Los hindúes practican el yoga como uno de los medios más eficaces para obtener la plena conciencia y la autorrealización, la liberación de lo sensorial y transitorio, de la cadena de las reencarnaciones y para lograr la disolución en Brahamán. Por eso el yoga está impregnado siempre de panteísmo. Hay que tener en cuenta que el yoga, como en general la religiosidad hindú, cae en la desvalorización del trabajo en el mundo y de las realidades sociales, en la despreocupación total de la promoción humana y socio-cultural propia y de los demás, así como en la creencia en la reencarnación de las almas y en la reducción del perfeccionamiento humano al autodominio sin oración ni apenas resquicio para la intervención de la gracia divina.
 
Fuente: M. GUERRA, Yoga en Diccionario enciclopédico de las sectas, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2005.
 
Pero en occidente donde por mucho tiempo se ha divinizado a la Razón, vivimos volcados hacia fuera en la civilización de la imagen y donde no sabemos hablar con el cuerpo, un cristiano puede asimilar del yoga, en el camino ascético de encontrar su auténtico ser para abrirse a Dios, el conjunto de técnicas y de ejercicios físicos, gimnásticos, respiratorios, los recursos psico-mentales y de concentración, pero despojados de su trasfondo panteísta.
Para ampliar información: http://youtu.be/uHSlcfvS1cA
 
Hay que señalar al respecto dos elementos que pueden ayudarnos a valorar lo positivo del yoga: A) La tradición de la Oración Interior o del Corazón, conocida con el nombre de Hesicasmo, que pertenece a la Tradición Ascética de la Iglesia de Oriente y goza de una gran antigüedad.
 
Fuentes: ANÓNIMO, El peregrino ruso, Editorial San Pablo, Madrid 2011; AA. VV., La oración del corazón, Desclée De Brouwer, Bilbao 1987.

Para ampliar información: http://youtu.be/DUzDPm-7EKI
 
B) El segundo elemento son las nuevas aportaciones que se están haciendo sobre la “Inteligencia Espiritual” como elemento unificador entre la Inteligencia Racional y la Inteligencia Emocional. Si la inteligencia Emocional (IE) aporta emociones, la Inteligencia Racional (IR) aporta razones, la Inteligencia Espiritual da el sentido a la una y a la otra con su sabiduría. Si la (IE) madura conociendo las emociones, la (IR) profundiza conociendo las causas y consecuencias, la Inteligencia Espiritual (IES) madura con el silencio para entrar en lo profundo de nosotros mismos y recibir la iluminación de la Fe y encontrar el sentido a la vida.
 
Fuentes: J. L. VÁZQUEZ BORAU, La inteligencia espiritual o el sentido de lo sagrado, Desclée De Brouwer, Bilbao 2010.
Para ampliar información: W. JOHNSTON, La música callada. La ciencia de la meditación, Ediciones Paulinas Madrid 1974.
 
6. Indicaciones del Concilio Vaticano II y del magisterio del papa Benedicto XVI
 
El reflejo de verdad que hay en otras concepciones, puede hacer que un cristiano se dé más cuenta de la profundidad y realismo de la doctrina de Jesús. En esta línea se manifiesta el Concilio Vaticano II en la Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas

 

Durante el viaje al Líbano en septiembre del 2012 el Papa ha dejado una serie de mensajes de amplio alcance. Entre estos, el señalar que el diálogo entre personas de otras religiones. Hay valores que son anteriores a las religiones, y esos valores hacen posible la convivencia entre religiones y, en definitiva, entre todos los seres humanos. Las religiones no crean esos valores, “afirman su existencia” y, al hacerlo, “ofrecen una aportación decisiva” a la causa de la paz y del buen entendimiento entre personas y pueblos.

 


Fuentes: CONCILIO VATICANO II,
Nostra aetate, nos.1-2.; BENEDICTO XVI, Viaje al Líbano, Septiembre 2012.


P
ara ampliar información: J. RATZINGER,
Fede, verità, tolleranza – Il cristianesimo e le religioni del mondo, Editorial Cantagalli, Roma 2004; AUTOR: José Luis Vázquez Borau
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