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“No se puede aceptar una pobre educación para los pobres”

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Conversación con el sacerdote jesuita Ignacio Suñol, Coordinador de la Federación Internacional “Fe y Alegría”

Fe y Alegría (FyA) es un movimiento internacional de educación popular integral y de promoción Social, de inspiración cristiana, cuya acción se dirige a sectores empobrecidos y excluidos para potenciar su desarrollo personal y participación social. La Federación Internacional, fundada en 1985, atiende a más de millón y medio de estudiantes en unos 1300 planteles escolares y unos 3000 centros de educación no formal y alternativa, educación radiofónica y servicios de promoción social; en toda la red FyA colaboran más de 40 mil personas comprometidas con el proyecto.

Hemos conversado con el director de la Federación Internacional, el sacerdote jesuita Ignacio Suñol.
 
– ¿Cómo nació el movimiento educativo Fe y Alegría?

El nacimiento de Fe y Alegría como movimiento educativo se remonta al año 1955 cuando el sacerdote jesuita de origen chileno José María Vélaz llega a Venezuela a trabajar como docente de la Universidad Católica de Caracas.  Allí, acompañado de algunos jóvenes estudiantes, toma la decisión de iniciar su labor evangelizadora a partir de ayudar a poblaciones marginadas  con grandes carencias a “establecer la justicia social por el camino de la justicia educativa”; con un concepto revolucionario, que finalmente es el que identifica la propuesta de Fe y Alegría. “La educación debe ser de calidad. No se puede aceptar una pobre educación para los pobres”.
 
– ¿Cómo ha sido el crecimiento de esta experiencia educativa?

En muy pocos años esta empresa emprendida por el padre Vélaz empezó a dar frutos e inició un proceso de expansión: de Venezuela pasó a Ecuador, Panamá, Perú, Bolivia, El Salvador, Colombia,  Nicaragua,  Guatemala, Brasil, República Dominicana,  Paraguay, Argentina, Honduras, Chile, Haití y  Uruguay, así se consolidó en casi todos los países de América Latina. Hoy en día cuenta con sedes también  en Chad (África), España e Italia.

En todos los países desarrolla una labor de educación en escuelas y colegios, en centros de educación no formal y alternativa, en centros de promoción social y desarrollo comunitario, en Institutos Radiofónicos, desde donde se imparte educación a distancia y en espacios para la educación especial.
 
-¿Cuál es la propuesta educativa de Fe y Alegría?

La propuesta educativa, a pesar de que no se puede definir en un concepto, por tratarse de una experiencia de muchos años y de muchos países, busca ofrecer una educación incluyente en donde tengan cabida las familias, los educadores, los grupos de influencia, sectores de población adulta, mujeres campesinas, inmigrantes, poblaciones con discapacidades, poblaciones carcelarias, y cualquier grupo poblacional que haga parte de comunidades excluidas. Con esto se busca que la educación no llegue solo a las escuelas y colegios sino que llegue a toda la población y así se pueda realmente incidir en procesos de cambio de las poblaciones beneficiadas.
 
– ¿Cuál es la mística que impulsa este movimiento?

Esta misión educativa, que nace con unos principios católicos fundamentados en las parábolas enseñadas por Jesús, se convierte en un movimiento amplio en donde tiene cabida todo aquel que quiera “hacer el bien y hacerlo bien”, como reza uno de los lemas que caracterizan la organización.

Fe y Alegría es un lugar de encuentro de personas con principios humanitarios, que pueden convivir y compartir sus experiencias en pos de ofrecer una educación de calidad a los millones de personas empobrecidas de nuestros países.
 
– ¿Cuáles son los grandes retos a los que se ha tendido que enfrentar Fe y Alegría?

Quizá uno de los  más grandes ha sido saber dialogar con las diferentes corrientes ideológicas que han gobernado los países latinoamericanos en todos estos años de historia, y no permitir que nuestra propuesta educativa se politice. “En todos estos años nos hemos encontrado con gobiernos de todas las corrientes, y siempre nos hemos logrado mantener como un referente de inclusión, de diálogo y de diversidad, en donde la educación de calidad se convierte en el medio, a través del cual se generan transformaciones sociales y cambios para un mejor vivir”.
 
– Hoy en día Fe y Alegría es una extensa red con gran incidencia en América Latina, ¿cuáles son sus grandes líneas de acción?

Para nosotros es importante el trabajo en red y en equipo, en donde cada actor se empodere de su entorno y decida convertirse en agente transformador  de su realidad.

Por eso desde la Federación, entidad internacional que surge ante la necesidad de crear mecanismos de interacción entre los países, se impulsa de manera decidida algunos desafíos que garantizarán el fortalecimiento y ensanchamiento del movimiento Fe y Alegría, ellos son: Fortalecimiento en la calidad de la educación, generación de un desarrollo importante en el concepto de educación para la paz, crecimiento en cobertura y calidad en el tema de la educación para poblaciones con discapacidad, creación de espacios de  formación de educación superior; preferiblemente orientado a carreras humanísticas,  en donde los jóvenes egresados de nuestros centros de educación secundaria puedan recibir mayor capacitación y así ingresar de manera digna al mundo laboral; capacidad para incursionar en avances tecnológicos aprovechando las Tecnologías de la información, y quizá el más retador, poder hacer  presencia en los países, especialmente de América Latina, en donde aún no existe Fe y Alegría.
 
– ¿Cuál es la visión de “educación” que sostiene Fe y Alegría?

Para Fe y Alegría la educación pública es responsabilidad de todos. De la sociedad, del Estado, de las comunidades, de la sociedad en general; de ahí que seamos solo unos agentes dinamizadores de procesos educativos de calidad, en donde los individuos se  conviertan en agentes de su propia cambio, para la construcción de una mejor sociedad para todos y para todas; en donde la justicia, la equidad, la solidaridad y la fraternidad, son valores inquebrantables.
 

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